El trabajo híbrido impide la repoblación del país vaciado.

El trabajo híbrido impide el traslado a zonas rurales (Imagen original de Julius Jansson).

Se decía que el teletrabajo iba a repoblar las zonas de los países con menos habitantes.

Pero no ha llegado el teletrabajo sino el trabajo híbrido o «Hybrid Work»,

¿Qué pasa entonces?

¿Te puedes ir a vivir al pueblo o no?

La diferencia entre el teletrabajo y el trabajo híbrido puede ser mucha.

Antes que nada, si realmente quieres profundizar en todo esto antes de tomar una decisión, te recomendamos un libro que trata por entero de este tema llamado «Teletrabajar desde el Pueblo«, de Eduardo Arazola.

En él verás cómo el análisis del modelo de trabajo es básico, antes de tomar ninguna decisión de traslado.

Piensa en los «nómadas digitales», personas que viven viajando por el mundo.

Se lo pueden permitir porque no tienen que ir a la oficina, teletrabajan.

Pero, ojo, no tienen que ir a la oficina nunca.

Si tu actividad te permite teletrabajar, puedes pensar que puedes realizar tu trabajo desde cualquier parte que reúna un mínimo de requisitos (electricidad, telecomunicaciones…).

De acuerdo pero ¿tienes que ir a la oficina?

Si no tienes que ir a la oficina y realmente teletrabajas, puedes mudarte a lugares alejados de la sede de tu empresa, y tu atención se centrará en las características del lugar al que mudarte (volvemos a recomendar que eches un vistazo al libro).

Sin embargo, en el momento en que la empresa te dice que sí tienes que ir a la oficina, todo cambia.

Ya las distancias posibles se reducen mucho.

Si teletrabajas al 100% puedes incluso residir en un país diferente al de la empresa, incluso a la otra punta del mundo, siempre que haya comunicación.

Pero si has de ir a la oficina, por poco que sea, ya cambia todo, y cambia mucho.

Así que haz caso a lo que te dice Eduardo Arazola en el libro, y antes de nada, analiza si realmente vas a poder teletrabajar o si tu empresa lo que instaura es un modelo de trabajo híbrido que te permite teletrabajar solo en parte.

La frecuencia de asistencia a la oficina puede ser importante.

¿Cada cuánto tiempo has de ir a la oficina?

Puede ser que tras mudarte a vivir a una zona rural, acudir a la oficina sea un esfuerzo más grande que cuando vivías en la misma ciudad de la sede.

Y, claro está, no es lo mismo si has de hacer ese esfuerzo una vez o dos cada mes, que si has de hacerlo tres o cuatro días por semana.

Los modelos de trabajo híbrido establecen proporciones del tiempo laboral entre el presencialismo y el teletrabajo, existiendo ambos en el modelo.

Te puedes encontrar con que la incorporación del teletrabajo en tu empresa signifique simplemente que un día a la semana puedes trabajar desde fuera de la oficina (tal vez desde tu casa), pero los otros cuatro, no.

Incluso te puedes encontrar con que la empresa haga la división dentro de cada jornada. Es decir, que todos los días se va a la oficina, pero algunos días se puede teletrabajar parte de la jornada.

¿Puedes trasladarte, entonces, a una zona rural alejada de la ciudad en la que está la oficina si tienes un modelo de trabajo híbrido?

Tal vez, pero desde luego con muchas más limitaciones que si teletrabajas realmente.

La Realidad echa otro ancla.

Hay muchas publicaciones y muchos titulares.

Y muchas veces hay carencia de análisis de la Realidad.

Se centran solo en un concepto, como si no existieran otros que influyan sobre él, e incluso lo invaliden.

Es fácil pensar que como el teletrabajo permite (por definición) trabajar desde la distancia, ya cada cual puede irse a vivir a cualquier lugar alejado de las ciudades y trabajar desde allí.

Es fácil caer en el tópico de los nómadas digitales que viven viajando y que siempre aparecen en sus redes sociales desde lugares paradisíacos remotos a miles de kilómetros o millas de distancia, y extrapolar esa situación como si fuera algo habitual.

En el libro «Teletrabajar desde el Pueblo» se analiza el asunto de la repoblación de las partes del país con menos densidad demográfica.

Y es que, a la vista de muchas publicaciones, da la sensación de que esa situación de lugares despoblados por causas del mercado laboral haya terminado, cuando no es así.

Aparte de otros muchos puntos que se analizan en el libro, lo primero es comprobar si el teletrabajo realmente existe o no en tu empresa, como ya hemos dicho, pero repetimos.

Teletrabajar un día a la semana no te da la libertad de irte a vivir tan lejos de la oficina como pensabas.

Teletrabajar un día a la semana no es un sistema de teletrabajo sino de trabajo híbrido, y a efectos de la repoblación de las zonas vaciadas de un país la diferencia es enorme.

La Realidad es que el teletrabajo no está extendido, ni parece que lo vaya a estar próximamente, sino que se implantan modelos «Hybrid Work» que al final te mantienen en la oficina, no te dejan alejarte.

Si no hay teletrabajo, la repoblación de las zonas vaciadas del país no es tan factible.

Y no hay teletrabajo sino trabajo híbrido en la gran mayoría de los casos.

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