El trabajo flexible no es ni un espacio ni es teletrabajo.

No confundas términos. El trabajo flexible no es ni un tipo de espacio ni es teletrabajo. Es otra cosa mucho más profunda.

Se ha llegado a un punto en que la confusión de términos está siendo muy perjudicial para algunos conceptos tan importantes para avanzar como el trabajo flexible.

El empleo erróneo tan repetidamente de palabras que no significan lo que se dice por desconocimiento está dificultando el progreso, y empieza a ser ya algo a comentar para aclarar conceptos.

¿Y sí sencillamente analizas las propias palabras?

Trabajo flexible.

Vendría a significar lo contrario de «trabajo rígido», aproximadamente, ¿no te parece?

¿Dónde se encuentra la rigidez de un trabajo?

¿Es algún tipo de espacio, es el lugar desde el que trabajas?

No.

La rigidez del trabajo se encuentra en conceptos tales como el horario, la falta de adaptabilidad a las circunstancias, la homogeneización de instrucciones sin analizar los condicionantes, etc.

No hace falta inventar términos añadidos, no hace falta pensar en espacios con una determinada tipología arquitectónica o de decoración, ni tecnología…

Simplemente, analiza las propias palabras y, a partir de ahí, razona.

Sí, razona, que encontrarás respuestas válidas.

No creas a quien te diga que no puedes razonar, porque sí puedes.

Y tú mismo/a encontrarás respuestas sencillas y con base lógica si no complicas todo en exceso porque sí.

Vamos a ir desmontando confusiones juntos ¿Te parece bien?

Horario flexible o rígido.

¿Tienes que entrar cada día por la puerta de la oficina a la misma hora, sin excepción, o tienes flexibilidad horaria?

Si tienes un horario rígido, fijo, intransigente, invariable… entonces no hay flexibilidad (si es rígido, no es flexible. Así de sencillo).

Suponiendo que tienes que cumplir contractualmente con un cierto número de horas de dedicación laboral a la semana o al mes ¿Tienes libertad para distribuirte esas horas para poder compatibilizar tu actividad profesional con tu vida personal y familiar, o no?

Si cada día tienes que comenzar tu actividad laboral a una hora y terminar también siempre a la misma hora cada día (o cada semana), no tienes flexibilidad horaria.

Si el horario te es impuesto, no tienes flexibilidad horaria.

Y da igual si trabajas desde una oficina gris con muchos despachos, si trabajas desde una oficina llena de colores y columpios, o si trabajas desde tu casa, o desde un parque, o desde un aeropuerto, o desde una cafetería: no tienes flexibilidad horaria.

Flexibilidad o rigidez en lo relativo al lugar desde el que trabajar.

¿Tienes que trabajar cada día desde el mismo sitio, o puedes elegir según mejor te convenga?

Si cada día tienes que ir a una oficina o a una fábrica, no tienes flexibilidad en cuanto al lugar desde el que trabajar.

Si cada día tienes que trabajar desde tu casa o desde la misma cafetería, o desde el mismo parque, tampoco tienes flexibilidad.

Si puedes elegir, entonces sí tienes flexibilidad.

En general, los escenarios más comunes son los de tener la obligación de ir cada día a la oficina (o a la fábrica) o no tener que ir.

En el caso de tener que ir, la rigidez es clara (no flexibilidad).

En el caso de no tener que ir, puede ser que te dejen elegir desde dónde trabajar cada día (flexibilidad) o puede ser que te instalen en el salón de tu casa un equipo de comunicaciones que te ate a ese puesto de trabajo diariamente (rigidez).

Las combinaciones proporcionan grados de flexibilidad.

Un trabajo en el que te obligan a estar en la oficina o en la fábrica cada día a la misma hora es rígido.

Un trabajo en el que te obligan a estar cada día en la oficina o en la fábrica pero te dejan organizarte tu horario de entrada y salida, es más flexible (flexibilidad de horario, rigidez de lugar).

Un trabajo en el que te dejan elegir desde dónde trabajar pero que tiene un horario estricto e impuesto es más flexible que el primer supuesto (flexibilidad de lugar, rigidez de horario) pero tampoco es muy flexible.

Un trabajo en el que te obligan a trabajar desde tu casa y con un horario impuesto no es un trabajo flexible.

Es teletrabajo, pero no tiene nada de flexible.

Sí, puede haber teletrabajo rígido.

El teletrabajo y el trabajo flexible no son lo mismo.

Algunos ejemplos.

Hay empresas que instalan para sus teleoperadores (de ventas o de atención al cliente) unos equipos de comunicaciones en casa de sus empleados/as, y así no tienen que ir a la oficina (ni tampoco ocupan costoso espacio de oficina, no pierdas ese «detalle»).

Pero tienen que estar en conexión continua durante un horario muy estricto, con un alto nivel de control de cumplimiento.

Es un ejemplo claro de teletrabajo, pero no de trabajo flexible.

También hay empresas que se hacen unas oficinas muy «cool», muy «fashion», muy «molonas» (llámalo como quieras), pero hacen que las personas que trabajan allí entren cada día por la puerta a la misma hora y permanezcan el tiempo establecido, sin importar otras consideraciones.

Eso no es trabajo flexible, por mucho que la oficina sea muy fotogénica y esté muy a la moda.

La tan difícil conciliación de vida laboral con la no laboral.

Para evaluar la flexibilidad de tu trabajo, un buen baremo es analizar si te deja conciliar con la vida no laboral.

Si trabajas en una oficina en la que las paredes están pintadas de colores fosforitos y tiene toboganes y mesas de ping-pong, pero el horario no te deja conciliar, entonces no tienes un trabajo flexible.

Si trabajas desde tu casa o desde una cafetería a la moda, pero el horario no te deja conciliar, no tienes un trabajo flexible.

Tal vez, si pudieras entrar más tarde a la oficina te daría tiempo a dejar a tus hijos en el colegio (flexibilidad horaria) o si pudieras conectarte desde algún recinto cercano al colegio (eso sería REALMENTE una Smartcity, y no las imágenes de hologramas y coches volando que tantas veces vemos) tal vez podrías empezar tu trabajo a la hora que te piden (flexibilidad de lugar).

Y si puedes hacer las dos cosas, tendrías un trabajo flexible más real.

Hay empresas que dicen que han implantado el trabajo flexible porque dejan que trabajes desde tu casa el jueves por la tarde.

Piénsalo.

Tú vives a 30km de la oficina, y tardas 1 hora y media en llegar. Ya has tenido que gastar el tiempo en ir hasta la oficina por la mañana.

Si te quedas, sales a las 17h con la jornada terminada.

Si te vas, llegas a tu casa cerca de las 17h para ponerte entonces a trabajar

¿Es sustancial la ganancia?

Puede ser incluso negativa, y acabas por quedarte en la oficina como cualquier otro día.

Si te dijeran que el jueves (entero) puedes trabajar desde tu casa, entonces habría algo más de flexibilidad, pero piensa si eso te permitiría conciliar con algo fuera de la vida laboral, o si sería insuficiente.

Como ves, decir que hay trabajo flexible porque el jueves por la tarde puedes terminar tu jornada laboral desde tu casa es exagerar un poco ¿no?

La conciliación requiere de mucha coordinación.

Aunque hablamos de ello en otros artículos con más extensión, no está de más mencionarlo también aquí.

No toda la responsabilidad de la conciliación entre la vida laboral y la vida no laboral ha de recaer exclusivamente sobre las empresas.

La rigidez está presente en muchos estamentos de nuestra vida social diaria, con una descoordinación enorme.

A ver si no te ha pasado nunca alguna de estas cosas:

  • Entras en la oficina de lunes a viernes a las 9h y sales a las 18h, pero en el colegio de tus hijos te citan para una tutoría el martes a las 11:30h, cuando tienes obligación de estar en la oficina, o trabajando aunque no estés en la oficina por estar en tu rígido horario laboral.
  • Tienes que llevar tu coche averiado al mecánico, pero no abre el taller hasta las 10h, y lo cierra a las 17:30h, y tú tienes que estar en la oficina desde las 9h hasta las 18h (por ejemplo), o cierra más tarde pero no lo suficiente como para que te dé tiempo a llegar desde tu oficina sin tu coche.
  • Tienes la revisión del gas en tu casa y el inspector va el miércoles a las 15h.
  • El supermercado de tu barrio abre a la misma hora que entras en la oficina y cierra a la misma hora que sales de la oficina.
  • Tu horario es de 9h a 18h y el del colegio es de 9h a 17h (¿cómo recoges a tus hijos?).
  • Tienes que hacer alguna gestión con la Administración que resulta ser presencial y en horario de oficina.
  • Haces un pedido de compra online y te lo sirven de lunes a viernes en horario de oficina.
  • Etc., etc., etc., etc.

Hay negocios que se han ido adaptando.

Por ejemplo, hay gimnasios que abren muy temprano y/o cierran muy tarde para que puedas ir antes de ir a la oficina o después de salir de la oficina.

Pero, si lo piensas, hay muchas otras circunstancias que no se han adaptado.

Por ejemplo, aún hoy, avanzado el sXXI, hay muchos trámites administrativos en los que te obligan a acudir presencialmente a entregar un papel que perfectamente podrías haber enviado por email, sin necesidad de negociar con tu empresa esas horas necesarias para ir a donde sea a entregar ese papel.

Cursos de formación en horario de oficina, tiendas que abren solo en horario de oficina (empujándote a comprar en grandes superficies), etc.

Siempre que se habla de conciliación se piensa en las empresas, pero el camino por recorrer es mucho más largo que eso.

Hasta aquí.

No nos vamos a extender más, por hoy.

Esperamos que este artículo te haya resultado esclarecedor, útil, entretenido…

Si es así, nos encantará saberlo y también que lo compartas con quienes creas que también van a sacarle provecho.

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