
Los tiempos van cambiando, pero en muchos casos, ni la arquitectura ni los centros educativos parecen darse cuenta.
Todavía pervive en muchos lugares esa idea de edificios «de batalla» que no tienen un sentido de aporte más allá del que se tenía hace medio siglo, o en muchos casos, bastante menos que eso.
Y eso se nota en muchos de los aspectos, tanto arquitectónicos como de uso, cuando se atiende a centros educativos como colegios, institutos, etc.
Es que siempre ha sido así… y punto.
¿Cómo era el edificio de un colegio o de un instituto hace 50 años?
¿Y cómo es ahora?
¿Igual?
¿Y te parece lógico?
Si ves que tu edificio de tu centro educativo es igual ya entrando en el segundo lustro del sXXI que como lo era a mediados del siglo pasado, ya solamente por eso podrías preguntarte si no hay algo que se debiera haber actualizado y no lo ha hecho.
Una oficina de 1950 no se parece demasiado a una de 2024.
Una fábrica de 1950 no se parece mucho a una de 2024.
Un laboratorio de 1950 no se parece mucho a uno de 2024.
¿Y tu centro educativo está igual que en 1950?
La llegada de la competencia a los centros educativos.
Antes, estaba LA Universidad.
Ahora, están LAS Universidades.
Hay una gran diferencia.
Lo mismo ocurre con el resto de centros educativos.
Actualmente, existen esas jornadas de puertas abiertas para que los alumnos y sus familiares puedan prospectar los posibles centros de entre los cuales seleccionarán al que van a asistir el próximo curso.
Antes, si en tu salón de actos se hablaba a voces, sin micrófonos, sin pantallas, y hasta sin asientos, nadie lo veía extraño porque se daba por hecho que todos eran así, y nadie protestaba ante esa falta de cuidado o de profesionalidad.
Ahora, cuando acuden a un centro donde se les hace una presentación en la que se les sienta en sillas de madera y se les habla a voces desde un estrado (si lo hay) en el que se imaginan lo que les están explicando, ven que es diferente a cuando acuden a otro centro en que les hacen una presentación en la que se les sienta en unas butacas adecuadas, hay una acústica estudiada profesionalmente, una pantalla en la que ver con claridad lo que les están explicando, unos micrófonos y altavoces válidos, una posibilidad directa de que hagan preguntas sin tener que hacerlo a voces y que todos oigan las preguntas de los demás correctamente…
…ven que hay diferencias.
Ven que eso de «son todos así» no es cierto.
Unos centros transmiten que se toman en serio su espacio y otros que se han quedado atrás.
La evolución de la formación y sus espacios no van a la par.
Los buenos centros educativos se han preocupado siempre, de manera continuada, por buscar la mejor manera de transmitir la enseñanza, y por implementar nuevos modos de enseñar.
Sin embargo, en muchos casos no ocurre lo mismo con sus espacios.
Da la sensación de que en algunos centros educativos no se ha interiorizado la idea de que los espacios y las actividades que se llevan a cabo en los espacios han de estar en sintonía.
Por supuesto, muchos de los centros sí lo han entendido así y ya se han posicionado de manera clara por delante del resto de los centros educativos.
Es que esto va a parecer un cine…
Cuando los centros educativos (colegios, institutos…) que se han quedado atrás ven un salón de actos con equipamiento audiovisual y un diseño profesional dicen eso de «esto no parece un (colegio, instituto)».
De hecho, cuando se plantean modernizar sus espacios, dicen que «es que esto va a parecer un cine, más que un salón de actos de un (colegio, instituto…)».
Detrás de esa expresión hay un paradigma estancado en que su centro ha de ser igual a como eran a mediados del siglo pasado, y no les cuadra que hoy en día haya centros educativos que, lejos de dejar de serlo por haberse modernizado, les llevan una clara ventaja.
¿Te parece mejor un espacio que funcione peor?
Es cuestión de analizar el uso y dar la mejor respuesta posible.