
Estamos ya entrando en el segundo lustro del sXXI.
La tecnología está por todas partes, y cada día se habla de nuevos avances.
Pero cada año llega la función del cole, y resulta que sigue sin verse ni oírse bien.
Los familiares de los voluntariosos actores que se suben al escenario llegan cada año con mejores cámaras de fotografía y de vídeo.
Cada año se ve entre el público un nivel más avanzado de teléfonos móviles grabando la función o haciendo fotos para hacer el recuerdo imborrable de ese momento que tanta ilusión hace.
La tecnología del público sí ha evolucionado, pero ¿qué pasa con el «teatro» en sí?
¿Ha cambiado algo en los últimos 50 años?
Por muy bueno que sea el teléfono móvil, lo que graba ni se ve ni se oye bien porque el espacio no lo permite.
Espacios de interacción como el lugar de la función son importantes para la imagen del centro educativo.
La interacción entre los familiares del alumnado y el centro educativo tiene lugar básicamente en este tipo de espacios (salas polivalentes, salones de actos, etc.).
La imagen que se da hacia el exterior del centro viene muy marcada por cómo tengan configurados estos espacios.
A los familiares de los alumnos les gustará poder llevarse un recuerdo agradable de la función, que se oiga bien, mejor que antes, mejor que «lo que siempre ha sido».
La modernización de estos espacios refleja una mentalidad de avance en los centros educativos.
Son cada vez más los centros educativos que han empezado a prestar atención a sus espacios, de una manera que va más allá del «siempre ha estado así».
Por lo tanto, refleja una manera de pensar que les permite posicionarse como lugares del sXXI y salir del estatismo en que caen algunos de los centros.
Cada vez menos, pues ahora ya hay competencia entre los centros educativos y quien no se mueve se queda atrás.
Son proyectos satisfactorios.
Cuando acometemos un proyecto de modernización de uno de estos espacios en un centro educativo resulta muy satisfactorio, porque sabemos que va a redundar en momentos muy apreciados y recordados para las personas que usen esos espacios a partir de ese momento.
No se trata solo de instalaciones o de butacas.
Se trata de permitir que los recuerdos de las personas que van allí a ver esa función sean de calidad.
Así que, sí, son proyectos muy satisfactorios.