¿Merecen la pena las sillas de calidad con coste más elevado para tu oficina?

Easaedro. Las sillas de oficina son importantes.

Una pregunta recurrente que nos hacen a menudo es si comprar sillas para la oficina de una mayor calidad pero también de un mayor coste tiene sentido o no.

Vamos a hablar de ello.

Costes reales, no solo la cuenta del mobiliario.

Todo lo que tiene que ver con la oficina y su gestión suele ser visto desde un prisma económico erróneo, como hemos repetido tantas veces.

Efectivamente, el departamento que se encarga de la gestión de la oficina (Facility Management, Office Management, Servicios Generales, Dirección General…) suele tener una cuenta inmediata que hacer dirigida a su cuenta de resultados, a su presupuesto específico para realizar esa gestión.

Pero incluso en términos financieros tiene sentido tener dudas acerca de si las sillas son Capex u Opex, si son un gasto o se amortizan en el tiempo…

Las leyes de cada país lo establecen en su ámbito de aplicación, pero la duda tiene sentido, ya que está claro que la adquisición de las sillas supone un desembolso, pero su uso y aprovechamiento se va a prolongar a lo largo del tiempo, y presumiblemente ese tiempo de amortización (al menos del uso, si no contable) será mayor cuanto mejor sea el producto, aunque veremos que no siempre esto tiene por qué ser así.

En ocasiones, la calidad del producto no se mide por su durabilidad sino porque sus prestaciones se adecúan a una necesidad específica de manera sobresaliente, aunque no dure mucho tiempo.

Pero en el caso de las sillas de oficina, si bien cada fabricante tiene su sello de identidad (algunos se distinguen por su fabricación ecológica, otros por los mecanismos ergonómicos de sus sillas, otros por su durabilidad, otros por sus plazos de entrega…), todos los buenos fabricantes de sillería de oficina tienen unos estándares de calidad en todos los aspectos, aunque destaquen más en alguno que en otro.

Esto significa que los fabricantes de sillas de oficinas de coste por encima del mínimo saben de la necesidad de que la silla dure el tiempo suficiente para amortizar su compra, aunque la durabilidad no sea la seña de identidad de ese fabricante en el mercado.

Así que un primer vistazo que echan las empresas a la hora de decidir qué sillas adquirir para sus oficinas es si el precio podrá ser amortizado en el tiempo o no.

Ergonomía, bienestar, productividad, dolencias, bajas…

¿Cuánto le cuesta a la empresa cada día de baja de un empleado?

Si esa baja se debe a problemas derivados de la ergonomía, es muy probable que esté también relacionada con la calidad de la silla que tiene en su oficina, ya que sillería y ergonomía tienen una relación muy estrecha.

Si se compara el coste de la baja temporal del empleado con el incremento de coste entre una silla de baja calidad y otra de calidad suficiente, probablemente quede claro que si una mejor silla evita bajas, económicamente para la empresa es rentable adquirir mejores sillas.

Fíjate que volvemos a salir de la caja: la cuenta de resultados del departamento de FM se ve afectada porque las sillas valen más dinero, pero la cuenta de resultados de la empresa se ve favorecida porque evita bajas cuyo coste es mayor.

Una vez más: los costes de la gestión de la oficina se deben medir de manera general, no solo mirando la cuenta de resultados del departamento en sí.

Un departamento de FM deficitario puede suponer grandes ganancias para la empresa si ese déficit está bien empleado.

Calidad, imagen, well-being…

Por otro lado, está todo lo relativo a cómo la empresa enfoca el trabajo.

Para algunas empresas, la imagen de austeridad es primordial, tal vez porque venden productos de bajo coste y quiere que el bajo coste forme parte de la filosofía de todo lo que se relacione con la empresa.

Pero también hay empresas que en sus publicaciones y speechs hablan de términos como «bienestar» o «well-being» de los empleados.

Si es el caso, la calidad de la sillería es parte básica para lograrlo.

Una silla incómoda invalida muchos otros esfuerzos de ser considerada una empresa «well-being» o que se preocupa por sus trabajadores. Es la verdad.

Para estas empresas, poder mostrar al mundo que sus empleados trabajan en las mejores condiciones de ergonomía y comodidad posibles es importante, y tener unas buenas sillas también.

Si no se puede, no se puede.

Sabemos que hay situaciones en que no hay elección posible.

Si no hay elección, pues no hay elección.

Este tipo de artículos están escritos para ayudar a decidir, y eso implica que haya posibilidad de decidir.

Si la situación de tu empresa es tal que no te permite salir de los productos de calidad mejorable, pues es la que es.

Eso sí, si esa situación mejora en el futuro, esperamos que este tipo de artículos te resulte útil entonces.

¿Cuál es tu experiencia?

Ya sabes que tu opinión nos importa.

Esperamos tus comentarios, claro que sí.

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