El diseño resiliente de los lugares de trabajo debe ser un punto de atención clarísimo para Facility Management.

El diseño está presente en muchos aspectos de la gestión de los lugares de trabajo, sean del tipo que sean, y condiciona su funcionamiento hasta el punto de poder ser decisivo.

Cuando hablamos de diseño no nos referimos a la estética o la apariencia sino a todo lo que implica pensar y definir un espacio y sus instalaciones.

Abarcar el problema desde un punto de vista profesional significa conocer y contemplar aspectos que en tantas ocasiones se pasan por alto.

Qué es el diseño resiliente de una oficina o un lugar de trabajo.

Un lugar de trabajo debe funcionar, independientemente de si es una oficina, un auditorio, un gimnasio, un centro educativo, una clínica…

Y son muchas las incidencias que pueden ocurrir que lleven a la interrupción, momentánea o de larga duración, en la actividad de ese lugar.

El diseño resiliente es el que se adelanta a los problemas que puedan interrumpir la actividad y previene mediante mecanismos de espacio arquitectónico o de ingeniería de instalaciones tanto las incidencias como las soluciones para asegurar la continuidad de uso ante las contingencias.

Como ves, damos una definición bastante amplia y notarás que no se especifican campos concretos de actuación.

¿Por qué?

Porque son todos.

Qué se puede hacer para el diseño resiliente desde el Facility Management.

Cuando se habla de diseño resiliente se engloban todos los aspectos relativos al funcionamiento, y no todo es abarcable desde el FM.

Por ejemplo, una parte del diseño resiliente se refiere a la estructura portante de los edificios, contemplando la posibilidad de alteraciones a la normalidad como puedan ser sismos, inundaciones o vendavales, incendios, impactos inesperados, etc.

De todo ello, hay cuestiones que habitualmente están fuera del alcance del FM, como el dimensionado de la estructura o su diseño general.

Desde el departamento de FM no se va a influir en la resistencia estructural a las cargas de uso, o al viento…

Eso forma parte del diseño arquitectónico del edificio.

Sin embargo, si que hay muchos campos que se encuentran bajo el paraguas de Facility Management en la operativa del un edificio y que han de ser contemplados para un diseño resiliente.

Por ejemplo, tal vez la oficina esté en un edificio histórico que se diseñó para unas cargas de fuego que se consideren insuficientes hoy, y FM sí que puede actuar sobre ello, tal vez forrando los elementos estructurales con algún material ignífugo que refuerce la estabilidad ante incendio de esa estructura (por decir algo).

Incluso en el caso de que haya recorridos de evacuación demasiado largos o salidas insuficientes, también se puede plantear mejora la situación desde FM, pasando por la clásica discusión de a quién le corresponde costear las soluciones propuestas, claro está.

Pero sin ir a esos campos más alejados de FM, hay un gran número de actividades directamente revisables por Facility Management para mejorar la resiliencia de un lugar de trabajo.

No solo se trata de instalaciones sino también de seguridad, control de los accesos, salubridad, etc.

Una intoxicación en el lugar de trabajo por el suministro de comida en mal estado o por una conservación deficiente de la comida puede provocar una interrupción en la actividad, así como excesivas corrientes de aire en los puestos de trabajo, cambios bruscos de temperatura, renovaciones de aire insuficientes, etc.

Además, es fácil analizar, por ejemplo, que hay espacios de trabajo que por su diseño favorecen el contagio de enfermedades entre las personas que trabajan allí, mientras que hay otros espacios que lo dificultan.

Selección previa del espacio para el lugar de trabajo.

Nos encontramos habitualmente con que la preocupación por la resiliencia del lugar de trabajo aparece ya en la fase de operación, y hay cuestiones que pueden incluso no tener solución o tenerla exageradamente costosa.

Analizar con el prisma de la resiliencia el edificio y la localización del lugar de trabajo antes de instalarlo evita problemas y también hace posibles algunas previsiones que en otros casos no lo son.

Por ejemplo, si construyes un pabellón para un gimnasio, una clínica o un cine (por decir 3 ejemplos que no son oficinas) en una vaguada inundable estás olvidando la continuidad de la actividad.

Tal vez sea una localización muy estética, o tal vez con un precio bajo, y te estás fijando en eso, pero no en la resiliencia.

Es posible que las soluciones no sean imposibles, y que se puedan tratar los terrenos circundantes a tu edificio para desviar las riadas, contenerlas o incluso plantear un alcantarillado gigante o una maquinaria de drenaje enorme que evite o minimice el problema, pero esa no es la cuestión.

La cuestión es que todas esas «megasoluciones» se hacen necesarias por una elección de edificio o de localización que no lo tuvo en cuenta como algo prioritario.

En el caso de las oficinas, un ejemplo típico es instalar las salas de servidores en un sótano inundable.

¿Cómo de inundable?

Dependerá de cada caso, obviamente, pero a priori situar los servidores algunos metros sobre el nivel del agua exterior ya parece una medida de seguridad que no requiere de instalaciones adicionales.

Resiliencia, multiplicidad y redundancia de instalaciones.

Algo que repetimos mucho es que no es lo mismo multiplicidad que redundancia.

Y la redundancia no siempre implica resiliencia.

Vamos a poner un par de ejemplos para ilustrarlo.

Ejemplo 01: dos máquinas de aire en la sala de servidores.

Como en una sala de servidores los equipos informáticos y las UPS disipan bastante calor al ambiente de la sala, es necesario instalar maquinaria para refrigerar ese aire ambiental y evitando que el exceso de temperatura bloquee los equipos informáticos o incluso que cause un incendio.

Es muy común encontrarse 2 (o más) máquinas de aire en estas salas, y se suele decir que es para que sean redundantes.

Pero no siempre lo son.

Para que haya redundancia, cada una de las máquinas debe poder, por separado y de manera individual, realizar todo el trabajo necesario de refrigeración de la sala, sin ayuda.

Y sin embargo lo que muchas veces encontramos es que la carga de trabajo se reparte entre varias máquinas, sea de manera planificada o no, secuencial o no.

Entonces, cuando una máquina se avería o se encuentre en mantenimiento, si la que queda en funcionamiento es insuficiente para el trabajo completo, esa avería de una de las dos máquinas supone una interrupción del trabajo o una alteración del ritmo normal del mismo.

No es redundancia.

Si cada máquina es suficiente por sí misma, en caso de que una de las dos se averíe, la otra mantiene la actividad sin problemas mientras se procede al arreglo o sustitución de la averiada.

Si el diseño consiste en repartir la carga de trabajo entre varias máquinas insuficientemente potentes, se trata de un diseño pendiente de la economía de recursos, pero no de la resiliencia.

Ejemplo 02: 3 líneas de telecomunicaciones redundandes.

Hay casos en los que el departamento de FM o el de IT decide que, por seguridad, quiere multiplicar las líneas de telecomunicaciones que llegan a la oficina.

Entonces lo que hace es contratar el servicio con 2 o 3 operadores, para garantizarse la continuidad del servicio en caso de que uno de ellos tenga un problema de funcionamiento.

Esto puede cumplir con los requisitos de redundancia, ya que es lo mismo contratado varias veces.

Pero vamos a pasarle el filtro de la resiliencia.

¿Por qué motivo podría haber un problema que el cable de acometida?

Por ejemplo porque haya obras en la calle en la que está la oficina y alguna excavadora rompa accidentalmente la tubería por la que van los cables de telecomunicaciones.

Si los 3 cables redundantes contratados van por la misma tubería, o incluso por la misma calle, ante un problema como éste los 3 se quedarían sin funcionamiento, interrumpiendo el servicio en la oficina.

En el caso de que cada operador lleve su cableado por trazados diferentes y sus acometidas lleguen al edificio por calles diferentes, ya es más complicado que unas obras puedan afectar al mismo tiempo a los 3 cables, teniendo así mucha más resiliencia en la operativa.

El diseño resiliente de lugares de trabajo es algo muy complejo.

El asunto es tan complejo que si seguimos hablando de ello en un solo artículo sería demasiado extenso.

Volveremos a hablar de ello.

Como siempre, si tienes alguna sugerencia o comentario al respecto de este u otros temas, será estupendo recibirlo.

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