Los despachos y su significado en los lugares de trabajo

Desde el punto de vista de muchas empresas y gurús del diseño corporativo, un despacho es un espacio encerrado entre paredes: pero es mucho más que eso, e ignorarlo puede tener resultados negativos para la empresa.

El significado de los despachos no se dibuja.

Hacer un proyecto es mucho más que dibujar.

No todo lo que compone un proyecto aparece en planos ni modelos 3D.

Con la popularización del open space en las oficinas se empezó a tratar a los despachos como algo negativo y retrógrado, pero ¡ojo!, desde el punto de vista de proyectistas y empresas de diseño.

Sin embargo, los despachos no son solo un recinto cerrado por paredes, tiene una simbología y un mensaje que afecta a clientes y a la plantilla de la empresa, y que puede llegar a incidir de manera clarísima en su modo de trabajar, así como en la calidad de su trabajo.

Sí, el hecho de quitar despachos puede dificultar mucho el trabajo de alunas personas.

El sentido aspiracional de los despachos y en engagement de la plantilla.

Imagina el primer día en la empresa de una persona que se incorpora al mundo laboral.

En ese primer día recibe su on-boarding y se le da un paseo por el espacio de trabajo.

En algún punto del recorrido, llega a una zona en la que las personas no trabajan todas en un mismo espacio sino que cada cual tiene su espacio para trabajar: la Dirección, los despachos.

¿Qué crees que pasa por la mente de esa nueva incorporación a la empresa?

  • Opción A: «¡Uff, qué empresa más rancia y anticuada que todavía tiene despachos!»
  • Opción B: Algún día conseguiré trabajar en esas condiciones. Algún día conseguiré un despacho.

Cada persona que haya leído esto tendrá sus propias suposiciones e interpretaciones.

En cualquier caso, los despachos adquieren significado.

Cuando están.

Cuando no hay despachos de inicio, el planteamiento se basa en su ausencia y en explicar por qué no están.

Y aquí estamos hablando e significados reales.

Es decir, que si alguien repite eso de que si no hay despachos es porque en esa empresa no hay jerarquías «a la antigua», que se lo explique a las personas que cobran menos o a las que despiden.

Pensar que en una empresa no existan las jerarquías es irreal, por lo que no comentaremos más esta vía.

Entonces…

¿Por qué la existencia de despachos no hay que explicarla y su ausencia sí?

Dínoslo en el apartado de los comentarios, será muy interesante la disparidad de opiniones.

Quitar los despachos implica mucho más que borrar líneas en un plano o demoler tabiques.

El punto más problemático lo encontramos en las situaciones en las que existen despachos y se quitan.

Esto implica que hay personas de la plantilla que estaban trabajando en un espacio reservado para ellas y ya no.

Evidentemente cuando se trata de una reconfiguración del espacio esto no significa que esas personas hayan sido degradadas.

Evidentemente… ¿Para quién, exactamente?

¿Todo el mundo lo tiene claro?

Normalmente, no.

Es probable que la persona que ha perdido su despacho tenga claro que no le han degradado, pero no tanto que las personas de su departamento o de otros departamentos lo tenga tan claro.

Ni siquiera si la persona renuncia voluntariamente. Parte de la plantilla pensará que realmente no haya sido una elección propia y que esté mintiendo.

Es el mundo real.

Cuando quitar despachos agrava la jerarquía.

Uno de los mensajes que intentan transmitir las empresas que no quieren despachos es que la estructura jerárquica se aplana o desaparece.

Puede ser real o puede ser cosmético, cambiando el lenguaje y diciendo que ahí ya no hay «jefes ni jefas» sino que hay «líderes de equipo», etc., etc.,

¿Eso significa que nadie evalúa el trabajo de otros o que no se vaya a despedir a nadie?

Si no hay jerarquía, ¿quién despide a quién?

Es otro asunto que estará muy interesante leer en los comentarios.

Lo que tantas veces ocurre en realidad es que se quitan despachos, pero no todos los despachos.

Si haces un ejercicio de adivinanza hay muchísimas probabilidades de que aciertes cuáles son los despachos que habitualmente se mantienen aunque haya un desmantelamiento de otros.

Efectivamente, cuando se realiza una reconfiguración de espacio como éstas lo que suele suceder es que se marca mucho más la frontera entre quiénes son jefes y jefas «de verdad», y quiénes no lo son tanto.

La «auténtica» estructura directiva preserva sus despachos mientras hay otra parte de la directiva que los pierde, porque no eran tan jefes ni tan jefas como quienes mantienen sus despachos.

Ese mensaje lo recibe toda la empresa, y sus implicaciones en el trabajo llegan a todos los puntos posibles.

Es el mundo real.

Los despachos como ceremonia ante clientes.

Uno de los usos más comerciales que han tenido siempre los despachos ha sido el de la recepción ceremonial de clientes.

No se les recibe en una zona común, de pie o sentados junto a un grupo de personas que está hablando por teléfono, tecleando o hablando para trabajo en equipo, ni en una sala de reuniones reservada unos minutos y que hay que abandonar antes de que empiece la próxima reunión.

No.

Se les recibe en un espacio dedicado.

Y así se transmite consideración.

Es el mundo real.

Efectivamente, hay oficinas en las que no se reciben clientes, aunque el efecto ceremonial de recibir a alguien en un despacho es aplicable a muchas situaciones.

Piénsalo:

Cuando vas a recoger tu coche al taller, qué percibes como muestra de consideración:

  1. Que te tengan esperando en la sala del taller.
  2. Que te ofrezcan un café (o similar) mientras esperas de pie en el taller.
  3. Que te ofrezcan un café (o similar) mientras esperas en un espacio cómodo fuera de la sala del taller.

¿Te parece algo anticuado y casposo o lo percibes como consideración hacia ti?

Dilo en los comentarios.

Y no hablamos de si lo que consideras importante es que te arreglen bien el coche o no, o de si no te gusta el café: es elegir cuál de las 3 opciones prefieres cuando vas al taller.

¿Y en tu oficina, cómo se trata este asunto?

Detallar más en Conseguiría un Despacho.

Todo este tema da tanto para hablar de él que hay incluso alguien que ha escrito un libro entero hablando de ello valiéndose de la historia de un personaje que sirve para reflexionar acerca de todo esto en su paso por una empresa.

El hecho de estar contado como una historia hace que sea una lectura amena y también que se comprenda mejor la parte emocional de todo esto.

Si te interesa, el libro se llama «Conseguiría un Despacho«, escrito por Eduardo Arazola.

Como siempre, vuestros comentarios serán lo más interesante.

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