Cuándo usar SAI y cuándo grupo electrógeno en oficinas.

Cuándo es adecuado un SAI y cuándo un grupo electrógeno en oficinas.

Si bien se trata de dos elementos cuya función es suplir el suministro de energía eléctrica en el caso de un corte en la red general, sus indicaciones son muy diferentes.

Cuestión de duración, de estabilidad y de inmediatez.

Vamos a ir repasando cada uno de estos criterios.

La inmediatez la tiene el SAI.

La diferencia más visible entre un SAI y un generador o grupo electrógeno es la inmediatez de entrada en uso.

Como su propio nombre indica, un Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI) entra en funcionamiento inmediatamente, de tal modo que los aparatos conectados al SAI no notan que haya habido un corte de suministro.

De hecho, muchos SAI funcionan de manera que están cargándose y descargándose al mismo tiempo (modo On-Line), de tal manera que los aparatos conectados al SAI están siempre alimentándose de su batería, y la batería está recargándose constantemente de la electricidad de la red.

Cuando hay un corte de suministro, quien nota el corte es el SAI porque deja de recargar la batería mientras que los aparatos siguen alimentados eléctricamente hasta que la batería se descargue.

Sin embargo, en el caso de generadores o grupos electrógenos no se da esta circunstancia, sino que se produce un corte de suministro, los equipos se apagan, y entonces arranca el generador que tardará un breve tiempo en ser capaz de generar la electricidad necesaria.

Es la típica escena de las películas en que se queda todo a oscuras durante unos momentos mientras arranca el generador, y luego se vuelve a encender todo.

Si bien a las luminarias no les hace ningún bien un corte de suministro así, no suele ser algo que las averíe, pero hay otros aparatos, tales como los equipos informáticos, a los que un corte de suministro, aunque sea breve, sí que les puede averiar o , al menos, entorpecer mucho su uso y la actividad en la oficina.

Por tanto, la inmediatez es un criterio de uso.

Pero hay más.

La duración del suministro está a favor del grupo electrógeno.

Los SAI se mantienen en funcionamiento durante un corte de suministro eléctrico mientras duren sus baterías, que no se recargan precisamente por falta de suministro eléctrico.

Dependiendo de la demanda de energía que tenga el SAI por parte de los aparatos que estén conectados a él, y de la cantidad y capacidad de baterías que tenga (algo relacionado también con el tamaño que tenga el SAI y el espacio que requiera), dará servicio durante más o menos tiempo.

Pero no están pensados para dar servicio mucho tiempo.

De hecho, es muy común que al SAI solo se conecten equipos críticos, somo los racks de servidores, y que su duración se dimensione poco más que para dar tiempo a que los equipos se apaguen de manera ordenada «cerrando sesión» y no de manera abrupta.

Sin embargo, los grupos electrógenos se recargan con algún tipo de combustible o fuente de energía que no depende del suministro eléctrico de la red general.

Por ejemplo, los generadores que usan gasóleo como combustible tienen un depósito que, mientras esté con gasóleo, el generador funciona.

Esto significa que los grupos electrógenos sí que están pensados para usarse durante mucho tiempo.

La capacidad del depósito de combustible, así como la accesibilidad para su rellenado (o su recarga, si es eólico, fotovoltaico o de otros tipos) son los factores que hacen que estos generadores puedan funcionar tanto tiempo.

La estabilidad, a favor del SAI.

El SAI funciona con electrónica y baterías, con pocos picos de corriente, mientras que un grupo electrógeno no tiene tanta estabilidad.

Los grupos electrógenos más habituales son los de gasóleo, y son casi literalmente un bloque motor como el de un tractor.

Su procedimiento de generación de electricidad tiene naturalmente subidas y bajadas que pueden llegar a ser relevantes.

Tradicionalmente los grupos electrógenos se han conectado a aparatos a los cuales esas fluctuaciones de potencia no les afectan demasiado y los soportan bien.

Por ejemplo, es habitual encontrar edificios con un grupo electrógeno que está conectado a los ascensores y a la iluminación de las zonas comunes, que si bien tendrán más o menos tolerancia a los picos de potencia según sus modelos y características, tradicionalmente se vino entendiendo que no tenían problemas con ello.

Sin embargo, si pensamos en una sala técnica donde están los servidores informáticos, ahí ya no está tan claro que esos equipos sean capaces de funcionar con normalidad ante una corriente inestable, y no suelen estar conectados a grupos electrógenos directamente.

Estabilizar la corriente del grupo electrógeno con un SAI.

Hasta ahora hemos estado en el escenario de tener que elegir entre grupo electrógeno o SAI, pero ¿se pueden tener ambos?

La respuesta es que sí.

Y no solo eso, sino que es la mejor opción (y la más costosa, claro está).

Si se hace una instalación combinada de SAI y grupo electrógeno, el funcionamiento vendría a ser como pasamos a describir:

Al producirse el corte de suministro, los aparatos conectados al SAI no se enteran porque siguen en funcionamiento gracias a las baterías del SAI, pero el SAI sí se entera porque sus baterías dejan de recargarse y ya solo se descargan.

Con esto, se cubre el posible momento de falta de suministro, ya que el SAI soluciona este problema (no hay apagón momentáneo).

Mientras tanto, el grupo electrógeno arranca y, pasados unos momentos, empieza a generar electricidad.

Si esa electricidad generada por el grupo electrógeno se conecta al SAI del mismo modo que si fuese la red general, entonces el grupo electrógeno no está alimentando directamente a los aparatos, sino al SAI, y el SAI a los aparatos.

¿Qué sentido tiene esto?

Que la corriente «inestable» generada por el grupo electrógeno no llega a los aparatos sino al SAI, que sí puede soportar esa inestabilidad, y la usa para recargar sus baterías mientras éstas dan corriente a los equipos.

Por tanto, se eliminan los principales problemas:

  • La interrupción abrupta del suministro eléctrico que pudiera apagar equipos de manera que los pudiera dañar, pues el SAI evita esto.
  • La inestabilidad de la corriente generada por el grupo electrógeno, pues no llega a los aparatos sino al SAI.
  • La duración de las baterías del SAI se vincula a la duración del suministro del grupo electrógeno, por lo que, mientras el grupo tenga combustible las baterías del SAI se estarán recargando y en condiciones de suministrar corriente a los equipos conectados al SAI.

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