Concienciar acerca del lavado de manos es muy importante en Facility Management.

Concienciar acerca de la importancia del lavado de manos es importante en el Facility Management y en la convivencia en los espacios de trabajo (Imagen base original de Pezibear).

Si bien se suele hacer énfasis en el lavado de manos cuando llega el Día Internacional del Lavado de Manos, se trata de una actividad que tiene más importancia de la que parece en el Facility Management y en la convivencia en los espacios de trabajo en general.

Concienciar acerca de ello es básico.

Lavarse las manos ha de ser un hábito normal.

Sea en espacios de trabajo o en otros ámbitos, el lavado de manos es algo higiénico y saludable.

Ha de entenderse como un hábito normal.

Puede parecer gratuito mencionarlo, pero hay muchos ambientes laborales en los que a las personas que se lavan las manos se las venía mirando raro, se las llamaba «escrupulosas», «hipocondríacas», etc.

La pandemia de esta época ha demostrado a todo el mundo la importancia del hábito de mantener las manos limpias, y eso supone lavarlas.

Sin embargo, la importancia de este hábito no solo se circunscribe a esta pandemia, sino que también sirve para muchas otras situaciones.

Medios, tecnología y actitud.

En el mundo del Facility Management y el Office Management se pueden tomar acciones para que el lavado de manos sea fácil y normal en las oficinas.

Por una parte, se ha de dotar de medios para que sea sencillo que los usuarios de las oficinas puedan lavarse las manos.

Esto implica la disponibilidad de jabón y lavamanos en diferentes puntos del espacio de trabajo.

No dejes que vuelvan aquellas situaciones en que ni siquiera había jabón en los aseos.

Pero, además del jabón en los aseos, hay múltiples situaciones diarias que pueden implicar tener que lavar las manos, sea con jabón o con otro tipo de lavamanos, por lo que el hecho de que existan dispensadores cargados en la oficina es de gran utilidad.

La tecnología, una vez más, puede ser de gran ayuda, ya que existen cada vez más opciones en el mercado para que la disponibilidad de lavamanos sea más automática y no requiera de tanta atención por parte de la persona de FM.

No obstante, si la tecnología no llega hasta tu oficina, tener dispensadores manuales con lavamanos recargables manualmente es muy útil.

Pero, desde luego, lo que va a marcar el éxito es la actitud de las personas.

Y es aquí donde ha de hacerse el mayor énfasis, no solo por parte de FM, sino de todos los componentes de la oficina.

No sirve de nada que haya dispensadores de última tecnología por la oficina si nadie los usa.

Si se imponen normas que marquen la obligatoriedad de usarlos puede ser un modo de instaurar el hábito, pero debe hacerse siempre desde la intención de explicar el porqué de esa obligación para que no se trate solo de una norma más a cumplir.

Conocer los diferentes tipos de lavamanos es relevante.

Los ministerios de Sanidad de los países suelen tener disponibles públicamente en sus páginas web o en sus servicios de publicación los listados de productos homologados para cada uso.

Por ejemplo, con la pandemia se hizo popular el conocimiento de que hay lavamanos que están indicados para la limpieza de manos frente a bacterias pero que no lo están ante virus, mientras que hay otros que sí se consideran virucidas.

Las opciones del mercado son variadas, y cada producto tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles, por lo que ha de formar parte del conocimiento del departamento de FM, que habrá de dedicarle la atención necesaria al estudio y conocimiento de los productos disponibles para así seleccionar los que sean más adecuados para la oficina.

Itinerario y orden de acciones en la limpieza de manos en un espacio de trabajo.

En lo referente a la higiene de manos, el orden de las acciones sí que altera el resultado.

Y hay que tener presente que se está tratando con microorganismos y virus que no son visibles, que no se trata de si se tienen las manos visiblemente manchadas o no.

No es extraño ver a personas que no se lavan las manos para comerse una pizza (por ejemplo), pero que sí se las lavan después de comer para quitarse el olor a comida de las manos.

Esto es porque no tienen la consciencia de que, si no se lavan las manos antes de coger la pizza, los microorganismos y virus que tengan en las manos (que no se ven) pasan a su organismo con la comida.

Sin embargo, sí que tienen consciencia de que después de comer las manos les huelen a comida, pues el algo sensorial, mientras que los virus no se ven a simple vista, pero están ahí.

Si esa persona, antes de comerse su porción de pizza, viera que tiene las manos manchadas de algo que vea, sí que se lava las manos porque considera que las tiene sucias, pero obvian lo microscópico, con lo importante que es.

Continuando con ejemplos, el orden importa.

Cuántas personas conoces que se lavan las manos para comer, seguidamente se atan los cordones de los zapatos y se ponen a ingerir su porción de pizza con las manos.

¿Hay algo indebido ahí?

Sí.

Si te lavas las manos para comer pero antes de comer te atas los cordones tus manos vuelven a estar contaminadas, tal vez más de lo que lo estaban antes, y te llevas toda esa contaminación a la pizza que te comes.

Y aquí viene otro elemento que denota desconocimiento: NO ES CUESTIÓN DE TIEMPO.

Una persona se lava las manos para comer, seguidamente se ata los cordones de los zapatos y se dispone a comerse su bocadillo con las manos, o a coger unas patatas fritas del plato.

Entonces, tú le dices que tiene las manos sucias de los cordones, y te contesta «pero si me las acabo de lavar…».

Sí, te las has lavado hace unos momentos, pero seguidamente te las has vuelto a ensuciar, y no te las has vuelto a lavar antes de disponerte a comer.

Es decir, ha recorrido la siguiente secuencia:

  • Se lava las manos.
  • Se ata los cordones (se ensucia las manos).
  • Se dispone a comer (con las manos sucias).

Si hubiera seguido otro orden, el resultado sería distinto:

  • Se ata los cordones (con las manos sucias).
  • Se lava las manos.
  • Se dispone a comer (con las manos limpias).

Como vemos, el orden importa, y en una oficina ha de plantearse el itinerario y el orden de acciones para logar que el lavado de manos tenga una mayor repercusión.

Si hay una mesa en la que se prepare comida es muy útil que haya un dispensador ahí, para que se pueda lavar las manos en el momento justo antes de la preparación.

Es muy común el problema de las puertas y pomos.

Si para acceder al dispensador hay que abrir una puerta, ese pomo estará siempre contaminado, por lo que se ha de procurar que los dispensadores estén accesibles sin tener que manipular armarios, ni puertas, ni antes ni después de lavarse.

Evidentemente, la tecnología ayuda.

Hay puertas que se abren sin usar pomos, y también hay grifos que se activan y se cierran sin necesidad de tocarlos.

Piénsalo:

  • Tocas el mando del grifo para lavarte (con las manos sucias, ensucias el mando del grifo).
  • Te lavas las manos (dejas tus manos limpias).
  • Cierras el grifo volviendo a tocar el mando (que esta sucio de antes, por lo que vuelves a contaminar tus manos).
  • Te vas con las manos contaminadas.

Si no tienes que tocar el grifo, la higiene de las manos es más factible.

Es toda una labor de análisis el pensar en el itinerario de los usuarios de las oficinas y en qué puntos es más útil poner los dispensadores de lavamanos para que sean realmente efectivos.

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