Sí, es verdad que hay quienes descansan en sus vacaciones.
Pero también lo es que muchas personas no descansan, más bien al contrario, se estresan.
La propia obligación de descansar les estresa, y más si sus vacaciones están concentradas en un mes y sienten que lo que no aprovechen a descansar en ese momento no van a volver a tener la ocasión hasta doce meses después…
¿Y la opción de aprovechar tus viajes para aprender cosas?
Vale, pero, ¿qué cosas?
A los destinos turísticos se les suele asignar una etiqueta única y salir de eso sorprende.
Si haces un repaso mental rápido y piensas en varios destinos turísticos te darás cuenta de que tienen un concepto asociado que es el que te trae a la cabeza esa imagen que identificas con el lugar.
Hay una clasificación inicial genérica, y luego vas detallando.
Así, distingues entre lugares de playa, de montaña, urbanos… y sigues detallando ya de manera más local acerca de otros conceptos como la gastronomía, el nivel de bullicio, lo fácil o difícil que es llegar, lo cara o barata que es la estancia…
Pero, además de todo eso, está esa etiqueta que se le cuelga a los lugares turísticos (y no turísticos) que hace que grandes grupos de personas los perciban de una cierta manera.
Esa etiqueta que conduce a la expresión del tipo «A ese sitio se va a […]».
Lo que rellenes en esos puntos suspensivos es lo que te indica la etiqueta.
Pensar en ese lugar con conceptos distintos a esa etiqueta hace que el turismo sea sorprendente.
Los lugares son complejos y son «paquetes completos».
Hablaremos más en detalle de los «paquetes completos» en otras ocasiones, pero hoy será suficiente mencionar que los lugares tienen una serie de características que implican todas las vertientes de esas características, y no solo algunas.
Por ejemplo, si te gustan los lugares con una vegetación abundante has de tener simpatía por las lluvias.
Sí, hay quienes se quejan de que en lugares que visitan porque tienen una vegetación frondosa les llueve: si no lloviera no tendrían esa vegetación tan abundante.
Es un paquete completo: llueve, y por lo tanto se facilita ese nivel de vegetación, y al mismo tiempo la lluvia puede incomodar otras actividades turísticas, por ejemplo, al aire libre (por decir algo).
¿Y si profundizamos un poco más en el conocimiento del lugar?
¿Puede ser que un lugar turístico que tenga unas playas estupendas tenga también un estupendo interés artístico, por ejemplo?
¿O que una ciudad que sea conocida por su arte tenga también unos estupendos parques, o una montaña que visitar con unos paisajes fabulosos?
Ahí te puede llegar la sorpresa.
Una pista para saber si lo estás logrando. Cuando te preguntan esto.
Un indicador divertido que te puede servir para saber si lo estás consiguiendo es cuando hablas con otras personas y te dicen algo del tipo de: «¿Y vas a […] a eso?».
Esta expresión conlleva un pensamiento adjunto que sería algo así como: «A ese sitio se va a […]?».
Al romper ese esquema, entonces sorprende.
También puede referirse al tipo de personas.
Si te dicen algo como: «¿Y tú vas a ese sitio?», es porque ese sitio tiene una etiqueta turística que le refiere turistas con características distintas a las tuyas en ese momento, que podrían ser del tipo: «Pero si es donde van […]?».
Seguro que te pasa.
Haz un rápido repaso mental y verás que rápido encuentras ejemplos.
Te pueden decir que un destino turístico es para personas de edad avanzada (y si tú todavía no lo eres, les choca que vayas porque piensan que no haya nada para ti allí) o que sea un destino de fiesta (y les extraña que vayas a ese sitio a visitar un museo o unos restos arqueológicos, o a un festival de teatro…), o que priorices tu actividad hacia puntos de atención que no sean los principales focos turísticos del lugar (como ir a una ciudad con un gran monumento conocido, pero en vez de ir allí dedicarte a visitar otros puntos…).
Las etiquetas únicas de los lugares turísticos hacen que te pierdas muchas cosas interesantes.
Las etiquetas únicas para los lugares turísticos tienden a resumir tanto que hacen que te pierdas la complejidad de esos lugares.
Parece que si vas a Paris sea solamente para visitar la Torre Eiffel, o que si vas a Roma sea solo para visitar el Coliseo, o que si vas a Ibiza sea solo para salir de fiesta, o que si vas a Santorini sea solo para sacarte la foto de la puesta de sol…
Pero es posible ir a París y visitar una gran cantidad de puntos interesantes que no son la Torre Eiffel, incluso puede ser que no la visites y te centres en otras cosas (¿Jardines, por ejemplo?), y el mismo ejemplo vale para otros lugares.
La repetición o las estancias prolongadas favorecen el aprendizaje.
Si vas por primera vez a París, y vas a estar solamente un día, es probable que visitar la Torre Eiffel sea tu ocupación para ese único día.
Pero si ya has estado en París 5 veces y ya visitaste la Torre Eiffel, entonces es más probable que empieces a buscar otras cosas que hacer en París y otros sitios que visitar.
Y descubras esa complejidad del lugar de la que estamos hablando.
Y puede ser que cuando vayas a París por décima vez y le digas a tus amigos que no vas a visitar la Torre Eiffel sino que vas porque te interesa algún edificio, algún jardín, alguna biblioteca, alguna obra de arte, algún entorno natural cercano, la música, o pasear junto al río, o hacerte una ruta por la arquitectura del sXX…
…pues a tus amigos les extrañe.
Pero eso indica que probablemente estás aprendiendo en tus visitas a París, más que la mayoría de las personas que visitan esa ciudad.
Y también ocurre con las estancias prolongadas.
Aunque sea la primera vez que visites París, si en vez de 1 día te vas a quedar 3 meses (por decir algo) probablemente no vayas a estar todos los días de esos 3 meses visitando la Torre Eiffel, sino que ya te preguntes qué más puede haber en París para toda tu estancia.
Y si ya has visto lo principal ¿para qué vuelves a ese lugar?
Precisamente por lo que estamos diciendo.
Hay muchas personas que visitan un lugar turístico solo con la intención de conocer aquello por lo que ese lugar esté etiquetado.
Lo visitan, se hacen la correspondiente fotografía en el sitio más conocido, y ya lo tachan de su lista de lugares a visitar, porque ya está visitado.
Pero tiene mucho sentido volver a ese lugar.
Una vez que ya visitaste ese foco turístico conocido, entonces es más probable que empieces a conocer la complejidad del lugar.
Y en esa complejidad puede que haya algo que resuene contigo.
Y es más fácil que te des cuenta cuando ya has perdido la tensión de fijarte solo en ese punto turístico principal.
Un par de ejemplos te van a ayudar a entender esto.
En este vídeo, Eduardo Arazola te pone dos ejemplos de lugares que son muy simplificados por estas etiquetas, haciendo que tantas personas se pierdan tanto interesante por conocer en lugares complejos que tienen mucho más de lo que su etiqueta en el turismo dice:
- Ibiza
- Benidorm
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