Se suben los precios, se convierten en extras servicios que antes estaban incluidos en el precio base, se aumentan tasas, se imponen restricciones a los clientes, se disminuye la frecuencia del servicio…
…y sí, todo ello mientras se suben los precios.
Y los clientes, con tal de viajar, lo aceptan año tras año.
Esto hace que la dinámica siga, y siga…
Aparecen esas noticias y esas gráficas con los récords históricos de gasto por visitante, ya sea en hoteles, en ciudades, en restaurantes, o lo que sea.
Y los clientes, los turistas, seguían tragando…
…hasta que no tanto.
Ya en 2025 vimos cómo en pleno verano hubo establecimientos del estilo terraza playera que tuvieron incluso que cerrar, o reducir personal…
Locales que viven todo el año de los ingresos de los meses de verano.
Esto derivó en cierres, traspasos, ventas de negocios, etc.
Ya hablamos en un vídeo del canal de Youtube de Entre Lápices y Pantallas acerca de cuáles fueron las claras causas que llevaron a esto, y una vez más, todo gira en torno al cliente.
Cuando cambia la dinámica del cliente, la bajada de ingresos no es puntual.
Una persona va a trabajar a su oficina de lunes a viernes.
Cada día come su menú del día en alguno de los restaurantes que queda cerca de su oficina.
El menú del día tiene un precio de 11€, y cada mes tiene 22 días laborables, por lo que el restaurante o restaurantes ingresan de esta persona 11×22=242€/mes
Sube el precio del menú a 12€, y los ingresos pasan de 242 a 264€/mes. Una subida del 9%.
El departamento de Revenue Management está de fiesta.
Sube el precio del menú a 13€, y luego a 14€, y los ingresos suben hasta los 22×14=308€, acumulando una subida del 27%.
El departamento de Revenue Management ya camina sin tocar el suelo, vive en una nube.
Así que sube el precio del menú a 15€m, y luego a 16€, y hacen la cuenta de que van a ingresar 22×16=352€/mes, acumulando una subida del 45%.
Ya visualizan el oro, los diamantes, los hipercars…
Pero no llega.
Resulta que a su cliente, esa persona que cada día acude a su oficina y que come el menú del día, no le han subido el sueldo un 45%.
Este detalle lo ha pasado por alto el departamento de Revenue Management (o la Gerencia, da lo mismo).
Como consecuencia, su hasta entonces cliente ha empezado a llevarse la comida a la oficina preparada desde casa, y se la come en el comedor de la oficina.
Ha cambiado su hábito de consumo.
Tal vez cocine más, o tal vez se compre la comida cocinada en un supermercado, pero lo que ha hecho es dejar de ir a comer al restaurante.
Esto no significa que los ingresos que percibe el restaurante de esta persona hayan bajado.
Significa que han DESAPARECIDO.
Significa que esa persona ha pasado a gastar CERO en el restaurante (en restaurantes, en general).
Y no es algo puntual, no es que el gasto sea cero un día.
Lo que ha pasado es que se ha presionado tanto económicamente a esa persona que se le ha empujado a cambiar su hábito.
En pocas semanas, esa persona ya no concibe otra manera de almorzar que no sea llevarse la comida desde casa y comer en el comedor de su oficina, con sus compañeros de trabajo que también se lleven la comida desde casa.
Esto no es un detalle a pasar por alto.
Si antes bajaban en grupos a comer al restaurante, y ahora han cambiado al hábito de llevarse la comida desde casa, no es que los restaurantes hayan perdido 1 cliente.
Han perdido grupos de clientes.
Y no por un día.
Han cambiado el hábito.
Cuando han pasado esas semanas y se ha establecido el nuevo hábito, ya ni siquiera se acuerdan del restaurante, ya ni piensan en el restaurante.
Pasará mucho tiempo hasta que vuelvan a ese menú del día, si es que alguna vez vuelven, porque puede ser que ya no vuelvan a ello.
Sí, despiden al Departamento de Revenue Management.
Pero el cliente ya no vuelve.
Ha descubierto que ahora come por mucho menos dinero, que tiene libertad para adecuar su gasto en comida según sus circunstancias (no es precio fijo de menú), etc.
Ahora ya, hacerle volver al restaurante es muy difícil.
Es decir, que pagaba 242€/mes, luego más, luego más, luego más, llegó a superar los 300€/mes, las gráficas de ingresos subían, nuevo récord, nuevo récord, nuevo récord…
…y de repente, la caída.
Y la caída no es progresiva, es muy pronunciada.
Viajar cada vez es más costoso y difícil para los turistas.
Hubo un momento en que viajar se convirtió en algo que pudiera hacer mucha más gente que tiempo atrás.
Hace décadas viajar era algo reservado a bolsillos pudientes.
Y en algún punto del camino, eso cambió, aparecieron aerolíneas que cambiaron las reglas del juego, aparecieron destinos con precios más bajos, y el turismo se volvió algo generalizado.
Todo el mundo podía viajar.
Pero ha ido pasando el tiempo, y esa afirmación ya no es tan válida.
Sigue viajando mucha gente, pero haciendo un esfuerzo cada vez más insostenible.
Ya vimos cómo ya va habiendo muchos más turistas que viajan, pero ya no consumen en restaurantes o terracitas de playa.
Vimos cómo volvieron a proliferar modelos de alojamiento que habían quedado un poco en desuso en favor de los hoteles, y otros modelos de alojamiento que van surgiendo para dar opciones a turistas que ya no pueden costearse unas vacaciones de hotel.
No es solo un aspecto del sector: es generalizado.
Vuelos más caros, taxis más caros, alojamientos más caros, restaurantes más caros, autobuses más caros, restricciones al vehículo privado, tasas más altas, precios de entradas a monumentos más caros…
El turista ve cómo por todas partes se le pide más y más dinero.
Y no porque los servicios sean mejores.
De hecho, muchos servicios han ido a peor al tiempo que subían los precios.
Sigue queriendo viajar, pero ya no se siente cómodo.
Hace varias cosas:
- Busca otros destinos
- Más económicos
- Más amables
- Busca otros modelos de alojamiento
- Campings
- Apartamentos
- Intercambio de pisos
- Vacaciones en «el pueblo»
- Busca desplazamientos viables
- Que haya vuelos económicos
- Que no necesite vuelos
- Que no necesite transporte terrestre en destino
- Cambia su actitud ante el viaje
- No consume nada más que lo que considera imprescindible
- Se reducen las consumiciones en bares
- Se reduce el gasto en souvenirs
- Se reducen las comidas y cenas fuera
- Se reduce la contratación de excursiones y actividades
- No consume nada más que lo que considera imprescindible
Y desde luego, este listado no es exhaustivo, es una simple indicación de lo que ocurre.
No olvidemos que los sueldos no han subido al ritmo de los precios del turismo.
La soberbia y la chulería en las respuestas de acaba cuando se desploman los ingresos.
Todavía hay clientes y turistas que expresan su descontento, sea en persona o sea a través de valoraciones online.
Hay muchas personas que no emplean su tiempo ni su energía en eso, simplemente cambian a otros sitios y ya está.
Pero aquellos que expresan su descontento suelen recibir una respuesta por parte de los profesionales del sector turístico y hostelero cargada de soberbia y chulería, del tipo «si no te gusta, no vengas», «si no te gusta, quédate en tu casa», «si no tienes dinero no vengas», etc.
Esa soberbia termina cuando los clientes hacen caso a sus propias palabras, y dejan de ir.
No es algo exclusivo del sector turístico, es algo bastante común en las personas.
Cuando están en un buen momento, se crecen, se suben a un pedestal, aparece la soberbia, el desprecio, etc.
Todo eso suele cambiar cuando llega un despido, un concurso de acreedores, un Expediente de Regulación de Empleo, etc.
En los sectores es parecido: tienen crisis.
¿Recordamos las campañas publicitarias del sector turístico en 2020?
No hablaban con tono soberbio precisamente.
Si a un cliente que te da feedback le respondes que «si no te gusta, quédate en casa», corres el riesgo de que te haga caso.
Si lo haces tú solo, se irá a otro establecimiento.
Si lo hacen todos los establecimientos, buscará otro sector.
Volviendo al ejemplo del menú del día.
Esa persona que ya ha dejado de ir al restaurante a comer el menú del día y se lleva su comida desde casa para comérsela con sus compañeros en el comedor de la oficina, ya no se acuerda del restaurante.
Si el restaurante quiere poner el menú del día a 50€, a 100€ o a 2000€, ya le da igual.
Su gasto va a ser CERO.
Las estrategias de Revenue que haga el restaurante ya no le alcanzan ni le afectan.
Es más, si ahora le suben el sueldo, no volverá al restaurante porque ya pueda permitírselo económicamente.
Ya cambió su mindset, su mentalidad.
Si le suben el sueldo, lo que hará será comprar comida más cara en el supermercado para cocinarla en casa y llevársela a la oficina.
Su atención ya está en otro sitio, no en el restaurante.
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