¿Es mejor una inversión inicial en mejorar tu oficina o gasto repartido en el tiempo?

¿Es tu inversión inicial en mejorar tu oficina realmente de una vez o no? (Imagen base original de MHouge)

Es fácil escuchar el razonamiento de que la inversión inicial «solo se realiza una vez» y a partir de ahí parece que todo sean ventajas.

A veces sí, a veces no.

Debes analizar un poco más.

¿Es la inversión inicial realmente de una vez, o no?

Tal vez sea éste el punto más importante a analizar.

Dicho de otro modo, la pregunta básica es si vas a tener que financiar esa inversión inicial o no.

Vamos a desarrollarlo mas…

Comparar el coste inicial con el ahorro a lo largo del tiempo (importancia del tiempo para el retorno de la inversión).

Si partimos de la suposición, para este ejemplo, de que la inversión inicial sea un desembolso que se produzca una sola vez, la comparación entre cantidades deberá referirse a encontrar el umbral de la recuperación de la inversión inicial y el comienzo de los beneficios.

El retorno de la inversión de tu mejora de oficina se producirá paulatinamente, con el tiempo, un poco cada mes, cada trimestre, cada año…

El razonamiento es pensar que haces un desembolso inicial para irlo recuperando con el tiempo, basándose en una tasa de retorno y en el tiempo en que sea aplicable.

Es decir, si inviertes 100€ de una sola vez, y la mejora en tu oficina implica que vas a reducir tus costes 1€ cada mes (es un ejemplo inventado), el resultado es:

  • Tu inversión será deficitaria hasta que pasen 100 meses.
  • A los 100 meses, habrás recuperado o nivelado tu inversión inicial.
  • A partir de los 100 meses, la reducción de costes será más grande que la inversión inicial.

Como ves, hay 2 factores importantes al pensar en el mecanismo del retorno de la inversión (ROI):

  • Cuál es la tasa de retorno:
    • En el mismo ejemplo, si la reducción de costes fuera de 2€/mes en lugar de 1€/mes, el punto de nivelación de la inversión inicial estaría a los 50 meses en lugar de los 100.
    • Si la reducción de costes, fuera más baja, como de 0,50€/mes, entonces no nivelarías los 100€ de inversión inicial hasta los 200 meses.
  • Cuánto tiempo puedes considerar el retorno de la inversión:
    • Si tu contrato de alquiler es de 24 meses y vas a nivelar la inversión a los 100 meses, los números no cuadran. Esto no quiere decir que no cuadren en términos generales para ti, ya que tal vez esa mejora de la oficina facilita un aumento de producción de tu core business que la hace rentable igualmente, pero en términos estrictos del aspecto que estás tratando, no saldrían las cuentas.
    • A veces, aunque los números cuadren a priori, no son aplicables tanto tiempo como necesitarías.
      • Por ejemplo, si necesitas 100 meses para nivelar la inversión inicial pero los materiales que has comprado con el desembolso del principio solo están garantizados durante 60 meses (por ejemplo), puede ser arriesgado pensar que algún día recuperaras tu inversión, ya que es probable que a los 60 meses (40 meses antes de nivelar tu gasto inicial) debas renovar materiales y volver a gastar.

Evidentemente son ejemplos súper-simplificados.

La realidad es mucho más compleja.

Como muestra, imagina que tu retorno de inversión se planifica a 200 meses, y se basa en el precio de la energía.

A lo largo de 200 meses es más que probable que el precio de la energía varíe sucesivas veces, hacia arriba o tal vez hacia abajo, y tus previsiones de reducción de gasto mensual no se cumplan con tanta linealidad como decía tu hoja de cálculo.

Estamos hablando de conceptos, con ejemplos lo más sencillos que se nos ocurren.

Hasta aquí probablemente no haya nada que te resulte novedoso, es simplemente comparar el desembolso inicial con el tiempo y la tasa de retorno aplicables.

Pero, volvamos a la pregunta inicial: ¿Es tu desembolso inicial realmente de una sola vez?

Comparar el coste de la financiación con el retorno de la inversión.

Efectivamente, serán muchas las ocasiones en las que la inversión inicial se financie.

Esto significa que después de pagar, seguirás pagando para devolver la cantidad financiada, a la entidad que te financió.

Por tanto, tendrás un coste mensual (o semanal, o anual…) que pagar a la entidad que te financió para ir devolviendo la cantidad prestada.

Por otro lado, tendrás la reducción mensual del gasto.

Este método lo sueles usar en 2 situaciones básicas:

  • No tienes el dinero necesario:
    • La única opción para pagar las mejoras de tu oficina es pedir un préstamo y devolverlo poco a poco, pues no tienes la cantidad que necesitas para el desembolso inicial.
  • Te interesa aunque tengas el dinero necesario:
    • Como decíamos antes, la realidad es más compleja que estos ejemplos, y puede ser que te resulte más interesante financiar el desembolso inicial que realizarlo de una sola vez de manera completa (tal vez por flujo de caja, por fiscalidad, por distribución general en la estrategia de inversiones de tu empresa, o por cualquier otro motivo que se te ocurra).

En cualquier caso, la financiación tiene un coste.

Por tanto, el retorno de la inversión deberá compensar no solo el coste inicial que haya tenido la mejora de la oficina sino también el coste adicional de la financiación.

De manera genérica, nos referimos a los intereses que la entidad que te financie te va a cobrar por el préstamo.

Por tanto, tu coste inicial real será el resultado de sumar el coste de la mejora y el coste de los intereses al final del plazo durante el cual te los vayan a estar cobrando.

Dado que los intereses que te cobran las entidades financieras se suelen calcular basándose en el interés compuesto, es necesario que sepas las cantidades totales a pagar, ya que el interés compuesto puede convertir una cifra que parezca insignificante en algo muy significativo si el plazo de devolución es grande.

Si volvemos a nuestro ejemplo en el que invertías 100€ en una mejora de tu oficina para conseguir una reducción mensual del gasto de 1€/mes, inicialmente obtuviste que tardarías 100 meses (1€/mes x 100meses = 100€) para nivelar el gasto inicial, y a partir de ahí empezarías a tener beneficio.

Pero, si los 100€ iniciales los has tenido que financiar, y la entidad financiera te marca un interés para tu devolución del 5% anual durante 7 años (por ejemplo, es todo inventado), lo que tendrás que devolver no serán solo los 100€ iniciales, ni tampoco 105€, sino que serán algo más de 140€, repartidos durante los 7 años de devolución.

Por tanto, tu coste de inversión inicial ha subido un 40%, y si la tasa de retorno de la inversión se considera constante, entonces tu tiempo de retorno de inversión subirá un 40% (140 meses) hasta nivelar el desembolso inicial total, aunque ya no sería tan «inicial», pues lo irías pagando durante 7 años (por ejemplo, a razón de 20€/año, que serían algo así como 1,70€/mes, de los cuales estarías compensando 1€/mes con el ahorro conseguido gracias a la mejora en la oficina, lo que supone otra manera de enfocar la inversión).

Volverías a preguntarte lo mismo que en caso inicial, y verías si tu contrato de alquiler llega a los 140 meses o no, o si puedes considerar que vas a estar recibiendo ese retorno de inversión durante 140 meses o no, etc.

Como hemos dicho, hay un sinfín de factores que no estamos tratando aquí, como puedan ser las desgravaciones y las amortizaciones fiscales, cambios en los mercados, etc.

¿Y si no sale rentable no hay que hacer mejoras en la oficina?

La respuesta a esta pregunta tampoco es tan sencilla como podría parecer a la vista de una hoja de cálculo.

Es muy habitual que la mejora en la oficina tenga unos números económicos propios que vayan en dirección diferente a los resultados indirectos que produce.

Esto significa que la mejora en tu oficina puede que no sea rentable en sí misma, pero signifique una mejora en la producción, en el core business de la empresa que exceda con mucho su coste.

Lo más difícil es establecer cuál es el retorno REAL de la inversión.

Pongamos un ejemplo: el coste de una silla de oficina.

¿Cuánto te cuestan las nuevas sillas?

¿Vas a considerar a la hora de su adquisición el coste de posibles (o habituales) bajas laborales producidas por falta de ergonomía.

Tal vez habías pensado que adquirir sillas de calidad pudiera ser simplemente un lujo y un gasto que nunca recuperarías, pero si consideras en tus números la reducción de gasto por reducción de bajas laborales producidas por sillas con bajo nivel ergonómico, tal vez el resultado de tus cuentas sea muy, muy, muy diferente.

Otras veces, la mejora de la oficina es obligada, sea para cumplir con las Normativas aplicables o por mantenimiento, o por diversos motivos que no te dan tanta posibilidad de elegir.

En cualquier caso, cuando consideres la rentabilidad de las mejoras en tu oficina, piensa que tal vez sean rentables aunque a primera vista no te lo pareciesen.

¿Te ha servido de algo?

Aunque solo sea como concepto, esperamos que te haya servido de algo el reflexionar durante un ratito acerca de algo que tal vez siempre te había parecido más simple.

Tal vez siempre habías comparado la inversión inicial con el retorno de inversión sin considerar los intereses o la financiación, o tal vez no habías hecho el ejercicio de ver cómo varían las cantidades totales con un interés compuesto que podría haberte parecido más suave.

No obstante, es importante volver a destacar que a veces el hecho de que la mejora en la oficina no sea rentable en sí misma, sí puede serlo, y mucho, indirectamente al afectar al core business de la empresa.

En cualquier caso, esperamos que te haya resultado útil.

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.