Elegir un local de alta eficiencia energética para tu oficina

Oficina de alta eficiencia energética

El edificio en el que te instales condiciona el nivel de eficiencia energética de tu oficina

El local en el que vas a instalar tu oficina tiene bastante influencia en el nivel de eficiencia energética que vayas a conseguir.

Vamos a ver por qué.

 

El local que elijas marca el punto de partida para lograr alta eficiencia energética en tu oficina.

Cuando implantes tu negocio en un local, harás un proyecto para tu oficina.

Una parte de ese proyecto estará relacionada con la energía necesaria para que puedas funcionar.

A su vez, una parte de esa energía necesaria proviene de las necesidades del negocio en sí, y otra parte proviene del espacio de trabajo.

Y si sigues dividiendo, llegarás a que una parte de la energía necesaria por el espacio de trabajo proviene de elementos activos (instalaciones) y otra parte de elementos pasivos (arquitectura).

Para lograr una alta eficiencia energética en tu oficina, deben combinarse ambas cosas: tu proyecto y el local en el que te instales.

 

El tipo de fachada o cerramiento es de gran importancia para la demanda de energía.

Parece obvio, pero es procedente empezar diciendo que el cometido del cerramiento de un edificio es separar lo que está dentro del edificio de lo que está fuera.

La fachada o cerramiento aísla el interior del exterior.

En general, las condiciones ambientales del interior de una oficina se quieren mantener relativamente estables, independientemente de la época del año.

Sin embargo, hay muchos climas en los que las condiciones ambientales exteriores son muy variables según la estación del año que sea.

Por tanto, dependiendo de la capacidad aislante de la fachada, tu oficina necesitará más o menos consumo de energía destinada a estabilizar las condiciones ambientales interiores.

Si tu fachada no tiene un buen comportamiento aislante, cuando haga frío en la calle tendrás que gastar mucho en calefacción para calentar tu oficina; y cuando haga calor en el exterior tendrás que gastar mucho en aire acondicionado para enfriar tu espacio de trabajo.

Pero si la fachada del local aísla correctamente, los cambios de temperatura exterior no te afectarán tanto en el interior de tu oficina y gastarás mucho menos en mantener estables las condiciones térmicas de tu espacio.

 

Actuar sobre la fachada.

Generalmente, cuando te instalas en un local para implantar tu oficina, va a ser difícil que obtengas un permiso para que tu proyecto abarque modificaciones de la fachada del edificio.

Por una parte, los proyectos de implantación de oficinas se suelen encuadrar dentro de una clasificación, y los proyectos que modifican fachadas se suelen encuadrar en otra clasificación.

Por otro lado, el propietario del edificio no querrá que cada inquilino que ocupe un local de su edificio pueda cambiar la fachada de una parte de su inmueble, pudiendo llegar a ser un collage difícil de admitir.

 

Por la cara interior de la fachada.

Lo que sí podrás hacer de manera habitual es trabajar en el espacio más próximo a la fachada, por la cara interior.

Podrás utilizar mecanismos que refuercen el aislamiento, tanto a través de las instalaciones mecánicas (creando barreras de aire junto a la fachada) como a través de elementos que influyan en la entrada de radiación solar (cortinas, estores, algunos tipos específicos de láminas…).

 

Los cerramientos interiores también importan para la alta eficiencia energética.

Las paredes que separan tu local del local colindante, o del hall de ascensores, o de las zonas comunes de la planta en que estés, también tienen una función aislante.

A través de los cerramientos interiores también se transmite energía, y cuanto más grande sea la transmisión de energía, más tendrás que gastar en estabilizar las condiciones interiores de tu oficina.

Las condiciones ambientales del interior de tu local pueden no ser las mismas que las de las zonas comunes del edificio, o las de los locales de al lado al que tú estés utilizando.

Por ejemplo, puede ser que la oficina de al lado esté sin alquilar, y el local esté vacío, o que las zonas comunes del edificio no estén calefactadas a la temperatura del interior de tu espacio de trabajo…

Como ves, vuelve a establecerse una relación interior-exterior, no tan acusada como en el caso de la fachada, pero que también influye en tu intención de lograr una oficina de alta eficiencia energética.

 

Cerramientos interiores de alta capacidad aislante.

Por una parte, una manera de mitigar esa pérdida de energía a través de este tipo de cerramientos es que su diseño y composición les proporcione una alta capacidad aislante.

De este modo, no te afectará tanto la diferencia de temperatura a ambos lados de la pared, y gastarás menos en energía para compensar la pérdida o ganancia de grados.

 

Condiciones similares a ambos lados de la pared.

La otra opción es que el edificio se encargue de que las zonas interiores estén en unas condiciones ambientales similares a las de los espacios interiores de trabajo.

Si, por ejemplo, el hall de planta del edificio está a la misma temperatura que tu oficina, no perderás energía a través del cerramiento interior, aunque éste no tenga una alta capacidad aislante, porque en este caso no haría falta.

 

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El techo es otra superficie de intercambio de energía

Si el local está en la última planta del edificio, tiene una fachada más: el techo.

En el caso de que te instales en un local situado en la planta más alta del edificio, el techo de tu local también separa el ambiente interior del exterior, igual que la fachada.

Por tanto, los locales que se encuentran en esta situación requieren más uso de energía para estabilizar el ambiente interior que el resto.

El motivo es que la superficie de intercambio de energía con el exterior es mayor que en los otros locales de otras plantas, que solo tienen contacto con las condiciones exteriores a través de la fachada, mientras que en el caso de la última planta hay que añadir a la fachada la superficie del techo, que por la cara exterior es el tejado.

Evidentemente, las condiciones aislantes del tejado serán determinantes para conseguir una mejor eficiencia energética en tu oficina, exactamente igual que ocurre con la fachada.

Sin embargo, lo habitual es que los locales de plantas intermedias, cuyo techo da a otro local (que también está en condiciones ambientales de interior), tengan menos pérdidas o ganancias de temperatura a través del techo.

 

El suelo de la planta baja puede tener más pérdidas de energía que el resto.

Algo similar a lo que explicamos del techo de la última planta ocurre con el suelo de la planta baja.

Si el edificio tiene un aparcamiento subterráneo, o trasteros en sótanos, cuartos técnicos, etc… lo normal es que las condiciones ambientales de esos espacios no sean las mismas que las del interior de la oficina.

Por ejemplo, en épocas de frío, lo habitual es que el aparcamiento subterráneo tenga una temperatura más baja que tu oficina.

El elemento que separa la oficina de la planta baja del aparcamiento subterráneo es el forjado del suelo, y es a través de él donde se producen las pérdidas de energía que debes compensar mediante gasto adicional para mantener el espacio interior estable.

Ahora bien, aunque el concepto es el mismo, lo normal es que no tenga tanta relevancia como la fachada y el tejado, porque las condiciones ambientales de los garajes o los trasteros de sótano no sean como las del interior de tu oficina, sí que serán más parecidas que las condiciones exteriores.

Por tanto, las pérdidas o ganancias de temperatura serán más grandes que si estuvieras en una planta intermedia del edificio, cuyo suelo da a otro local de similares características (otra oficina), pero lo habitual es que el incremento no sea muy grande (hay casos en los que sí, pero habitualmente no es la situación).

 

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Las condiciones del entorno también influyen en la eficiencia energética de tu oficina

La exposición a las condiciones ambientales del exterior puede estar tamizada.

Piensa en que te instalas en un local que tiene toda la fachada acristalada.

Piensa en la estación de mayor soleamiento, como el verano en el hemisferio Norte.

Piensa que la fachada está orientada hacia el Sol, hacia el Sur en el caso del hemisferio Norte.

¿Qué imagen te viene a la cabeza?

Lo normal es que automáticamente pienses en los rayos de Sol entrando a través de la fachada, y el aire acondicionado trabajando a tope para paliar el efecto de calentamiento interior.

Pero no tiene por qué ser así.

Imagina que estás en una planta tercera, y que justo al otro lado de la calle hay un edificio de 10 plantas.

Por mucho que tengas la fachada acristalada, que estés orientado a Sur… no te va a entrar radiación solar, vas a estar siempre en sombra.

Por eso, el entorno del local también influye en la eficiencia energética de tu oficina.

 

Las instalaciones generales del edificio son la base para lograr la eficiencia en tu local de oficinas.

En general, cuando te instalas en un local de un edificio de oficinas, sea en la planta que sea, te instalas en un espacio que está ya preparado para ello.

Es un local que tiene ya unas acometidas eléctricas, una distribución eléctrica interior, una iluminación artificial, unos elementos de protección contra incendios, una instalación de climatización, una instalación de ventilación, una instalación de saneamiento, una instalación (al menos, acometidas) de fontanería…

Estas instalaciones forman parte de la red general del edificio, y tu proyecto de implantación se apoyará en ellas para adecuarse a tus necesidades específicas.

Dependiendo del calado de tu propio proyecto, puede que las modificaciones que hagas sobre las instalaciones existentes en el local sean más o menos pero, en general, no podrás tener una situación completamente autónoma del resto del edificio.

Por cierto, si ese fuera el caso y necesitases desmontar todo lo existente e independizarte del resto del edificio, tal vez sea porque el local no es adecuado para tu oficina y deberías buscar otro en el que lo tuvieras más fácil.

El edificio tendrá una maquinaria general, unas instalaciones generales, que serán de una determinada calidad y de una determinada eficiencia energética.

En muchos casos, tu instalación interior será una extensión de esas instalaciones conectadas a esas máquinas, por lo que la influencia en las características energéticas de tu oficina es directa.

 

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Las instalaciones existentes también influyen en el grado de eficiencia de tu oficina

Te pondré 3 ejemplos ilustrativos:

 

1- Instalación de un nuevo punto de agua.

En tu proyecto hay una cocina, y en la cocina hay un grifo.

Has de llevar agua hasta el grifo.

Para ello, instalas una tubería del material de mayor calidad que conozcas.

Pero esa tubería que tú instalas, va desde tu grifo nuevo hasta… la instalación general del edificio.

El agua que saldrá por tu grifo nuevo pasará por la instalación general del edificio antes de pasar por tu tramo de tubería de alta calidad.

Si, por ejemplo, la tubería general del edificio está picada o tiene pérdidas de agua en las juntas o en los giros, cada vez que abras tu grifo estarás desperdiciando agua, por mucho que tu instalación interior de fontanería sea estupenda.

 

2- Adecuación de la red de difusores y rejillas de la instalación de climatización.

Lo habitual es que cuando llegues a tu local te encuentre ya una instalación de climatización instalada.

Esta instalación se compone de unidades exteriores e interiores, conectadas entre sí mediante algún tipo de elemento, como pueden ser conductos, líneas frigoríficas, etc.

Lo más común es que las unidades exteriores a las que está conectada la instalación de climatización que te encuentras en tu local, sean las generales del edificio, habitualmente situadas en la cubierta del inmueble, y que dan servicio a todos los locales de todas las plantas.

En general, tu proyecto de adecuación tendrá que modificar la instalación existente, para que todos los espacios interiores (despachos, salas de reuniones, etc.) tengan sus correspondiente difusores, rejillas de retorno, y lo necesario para que tu oficina funcione como tú necesites.

Pero todos esos difusores que estás reubicando pertenecen a la red general del edificio.

Incluso, dependiendo de la capacidad de ampliación del sistema general en el momento en que te instales, es posible que puedas instalar difusores nuevos, incluso unidades interiores nuevas que se conecten a la instalación general del edificio.

De modo que si las máquinas generales son eficientes, será un buen punto de partida para lograr tu meta de oficina de alta eficiencia energética: pero si no lo son, te resultará mucho más difícil.

 

3- Máquina de apoyo a la refrigeración, nueva.

Vamos a pensar que tienes un cierto número de puestos de trabajo en la oficina, y que cada persona tiene conexión a Internet.

En general, esto te va a llevar a instalar un armario rack en el que vas a tener los paneles, switches y la electrónica de red que necesites, y que en buena lógica conectarás, al menos, a un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida).

Para que estos elementos los toquen solamente aquellos que tengan la capacitación de hacerlo (el departamento de IT, por ejemplo), lo normal es que encierres el rack (o los racks) y los SAIs en una sala cerrada.

Esto genera una serie de circunstancias de proyecto que hacen que esa sala (sala COMMS, sala de servidores, sala del rack…) se trate de manera especial dentro de cualquier proyecto realizado por un equipo profesional especializado en oficinas.

Además de otra serie de cosas, será bastante probable que debas instalar, al menos una (muchas veces será más de una) máquina de refrigeración que ayude a enfriar la sala, ya que todos esos elementos que están encerrados en su interior generan calor, y la temperatura de la sala se eleva más que el resto.

Al igual que explicábamos antes, esta pequeña instalación de refuerzo de refrigeración tendrá una unidad exterior, una unidad interior (o más de una), y ambas estarán conectadas por algunos elementos, como pueden ser las líneas frigoríficas.

Imagina que haces lo cálculos de la potencia de las máquinas que necesitas para paliar la disipación de calor del rack, y obtienes un valor, no muy alto.

Estupendo, puedes instalar máquinas de poca potencia (poco consumo).

Pero la potencia de las máquinas no solo es relativa a su capacidad de refrigeración, sino que también lo es a su capacidad de mover la sustancia refrigerante por el interior de las líneas frigoríficas.

Esto quiere decir que las máquinas no pueden estar separadas todo lo que se quiera, sino que su separación está limitada por su potencia.

En general, los fabricantes indican cuál es la mayor distancia a la que pueden estar las unidades (interior y exterior), y cuánta de esa distancia puede corresponder a tramos en vertical.

¿Que tiene que ver esto con la eficiencia de tu local?

Imagina que necesitas una máquina de poca potencia frigorífica, pero tu local está en la planta 1 de un edificio de 15 plantas.

Y además, el edificio no tiene plantas técnicas intermedias, de manera que la unidad exterior de tu nueva máquina de apoyo está a 75m de distancia, de los que 60m son el tramo vertical.

Solo por esta circunstancia, es muy probable que tengas que instalar máquinas de potencia muy superior a la que necesitas por cálculo de frigorías, debido a la distancia entre la unidad interior y la exterior.

Como ves, las características del local vuelven a ser de gran influencia en tu meta de conseguir una oficina de alta eficiencia energética, y en este ejemplo hemos visto cómo hay cuestiones que están relacionadas con las instalaciones, pero cuyo condicionante no es directamente relativo a las máquinas sino a las características físicas del local (estar en planta 1 y tener que llevar la unidad exterior a la cubierta de la planta 15).

 

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Una certificación energética previa puede ahorrarte trabajo, si es seria y fiable

Los sellos y certificaciones energéticas.

Actualmente hay en el mercado una cierta variedad de certificaciones energéticas, como puedan ser LEED, BREEAM, Verde, etc.

Una cosa son las buenas prácticas, y otra cosa son los sellos.

Lo que realmente importa son las buenas prácticas.

Sin embargo, si el local en el que te vas a instalar está en un edificio que tiene alguna certificación, esto te permitirá conocer, sin tener que analizar en profundidad, algunas de las cuestiones relativas a su eficiencia en instalaciones generales.

Dependerá de cuál sea el sello y de su grado de seriedad y de fiabilidad para que los datos que obtengas sean creíbles y no te lleven a omitir medidas que realmente necesitarías, por pensar que estaba cubierto por el edificio.

Por otro lado, si tu intención es obtener una certificación energética para tu oficina, éste puede estar condicionado a que el edificio tenga también una certificación.

De hecho, puede ser que para que tú obtengas la certificación en tu local (en la categoría correspondiente a locales), te pidan (o te den puntos) que el edificio en el que te instales tenga el mismo sello, pero en la categoría correspondiente a edificios…

 

Conclusiones:

Si tienes intención de que tu oficina tenga unos niveles de alta eficiencia energética, elegir bien el local en el que te vayas a instalar tiene mucha relevancia.

Tu proyecto de implantación puede afectar a algunas cosas, pero a otras no: cerramientos, fachadas, instalaciones generales del edificio…

Los elementos que no puedes modificar con tu proyecto de implantación influyen en el nivel final de eficiencia de tu oficina, y debes analizarlos antes de implantarte.

Como siempre, lo mejor es que te acompañes de especialistas para tu proyecto, y para eso solo tienes que contactar con nosotros.

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