El registro obligatorio de las horas de los empleados por las empresas en España

El registro de las horas de los empleados por parte de las empresas en España es obligatorio

En España las empresas tienen la obligación de registrar las horas de sus empleados

El Boletín Oficial del Estado publicó el pasado 12 de marzo de 2019 el Real Decreto 8/2019, de Medidas Urgentes de Protección Social y de Lucha contra la Precariedad Laboral en la Jornada de Trabajo.

Este Real Decreto, entre otras medidas, incorpora unas modificaciones en el texto del Estatuto de los Trabajadores.

En concreto, hablamos de la incorporación, en el Artículo 34, de un «apartado 9»  en el que se indica que «La empresa garantizará el registro diario de la jornada, que deberá incluir horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora».

Además, indica la obligatoriedad por parte de las empresas de conservar dichos registros durante 4 años.

La entrada en vigor de esta obligatoriedad se establece a los 2 meses después de la publicación del RD 8/2019 en el BOE, por lo que comienza el 12 de mayo de 2019.

Como vemos, lo que se establece es la obligatoriedad, pero no el mecanismo: cómo hacerlo.

Esto es lo que está resultando más complicado para las empresas que no tenían establecido un procedimiento de control de horas trabajadas por sus empleados.

La jornada de trabajo no es horario neto.

Cabe destacar que lo que se ha de registrar es la hora de entrada y de salida.

Es decir, lo que se registra es la duración de la jornada de trabajo.

Las jornadas de trabajo tienen interrupciones y pausas, descritas tanto en el Estatuto de los Trabajadores como en cada Convenio, y así sigue.

Es importante entender esto, porque el RD 8/2019 no significa que todos los trabajadores de España pasen a trabajar por horas como si fuesen consultores: no es así.

Como decimos, está legislado (y cada vez hay más jurisprudencia también al respecto) qué pausas se consideran incluidas en la jornada laboral y cuáles no.

Ya había en España muchas empresas que basan su entendimiento de la producción en las horas trabajadas por cada empleado, y durante años se han producido conflictos a la hora de entender qué tiempo se computa en la jornada y qué tiempo no.

Con el paso del tiempo, sentencias judiciales han ido definiendo (y siguen definiendo) asuntos tales como si el tradicional «tiempo del bocadillo» se descuenta o no, si el tiempo de «salir a fumar» se descuenta o no, si el tiempo de participación en eventos de la empresa (como ferias, cenas, eventos deportivos…) se considera o no jornada laboral…

Y todo esto sigue igual. El hecho de que empresas que no llevaban un registro de la jornada laboral de sus trabajadores ahora tengan que hacerlo no significa que cambien las condiciones de los contratos.

Se trata de algo MUY DISTINTO.

El cumplimiento de la jornada laboral y las horas extraordinarias.

Si recuerdas, este Real Decreto 8/2019 incluye dentro de su nombre la frase «contra la Precariedad Laboral en la Jornada de Trabajo».

¿Qué significa esto?

Significa que el Estado Español quiere que afloren las horas extraordinarias ocultas.

¿Y eso por qué?

Porque las empresas tienen que pagar las horas extraordinarias trabajadas por sus empleados y empleadas.

Los contratos laborales no son absolutamente libres, sino que han de cumplir con la Ley.

Si un contrato laboral establece unas horas de dedicación distribuidas de una cierta manera, el empleado (o empleada) se compromete a cumplir con ello.

Pero ¿qué ocurre si se excede la dedicación?

Ahí es donde aparecen las horas extraordinarias, que no están incluidas en el contrato, sino que son adicionales a él.

Se habla de precariedad laboral en la jornada de trabajo porque las Inspecciones de Trabajo han detectado que hay empresas que contratan a trabajadores por una cierta cantidad de horas a trabajar, y después les obligan a cumplir con un horario más extenso sin remunerárselo, ocultando que ese horario extra exista.

Esto parece haber sido detectado en contratos de horarios reducidos, como los conocidos «de media jornada», donde se han encontrado empresas que contratan a personas para trabajar 4 ó 5 horas diarias, pagándoles un sueldo por ello, pero la realidad es que al final esos trabajadores y trabajadoras estaban trabajando jornadas completas de 8 horas por el sueldo de 4 ó 5 horas.

El Estado se pregunta si no estará ocurriendo lo mismo también con contratos de jornada completa, pues cada vez es más comentado en todas partes lo extenso de las jornadas laborales en España…

Claro, cabe preguntarse ¿cómo que en España las jornadas laborales son tan largas? Tendrán que ser de 8 horas ¿no?

Algo incongruente hay cuando se habla de jornadas laborales maratonianas pero no se habla de horas extraordinarias remuneradas.

Tanto el Estatuto de los Trabajadores como la jurisprudencia han ido definiendo, junto con los Convenios, qué se considera hora extraordinaria y qué no, y también la manera de remunerarla, que no tiene por qué ser igual que el resto de horas incluidas en contrato.

Por eso el RD 8/2019 habla de precariedad en la jornada laboral, y su propuesta es registrar las jornadas precisamente para comprobar su grado de cumplimiento tanto por parte de los empleados como por parte de las empresas.

La flexibilidad horaria en el trabajo.

El propio texto del RD 8/2019 indica que todo esto no va en menoscabo de la flexibilidad horaria.

Se trata solamente de llevar un registro (como decíamos antes, no modifica las condiciones laborales pactadas).

¿Hay que ir, entonces, todos los días a la oficina?

No necesariamente.

El Estatuto de los Trabajadores define lo que considera «jornada laboral», y lo relaciona con el tiempo que pasa entre la llegada de un empleado o una empleada a su puesto de trabajo y cuando se marcha.

Sin embargo, el puesto de trabajo no tiene por qué ser físicamente una mesa en una oficina.

Tampoco el mecanismo para el registro de las horas queda definido.

Lo primero que viene a la mente cuando se habla del registro de jornada es el tradicional «fichar», como viene ocurriendo en empresas en las que los trabajadores pasan una tarjeta por un lector al llegar, y la vuelven a pasar cuando salen; o se apuntan en un papel cuando llegan y también cuando se van…

Pero hoy en día existen muchos más mecanismos para que se registre la jornada laboral, sin necesidad del presentismo que tanto impera hoy en día.

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