El well-being en la oficina empieza por el buen trato a las personas.

el wellbeing en la oficina empieza por el buen trato a las personas

el wellbeing en la oficina empieza por el buen trato a las personas

Te resultará muy fácil encontrar publicaciones en las que se habla del concepto del bienestar (wellbeing, en inglés) en la oficina.

Sin embargo, verás que siempre está centrado en la oficina como espacio, como máquina, y se estudia cómo generar un espacio que haga más agradable la vida en el lugar de trabajo para los empleados de una empresa.

Existen, de hecho, certificaciones que van en esta línea, para que las empresas puedan mostrar mediante un sello emitido por una consultora (en general, externa) que se preocupan por el bienestar de sus trabajadores y sus trabajadoras.

En Easaedro queremos remarcar que todo eso no sirve de nada si falta lo básico: el buen trato a las personas.

Puedes tener la oficina más espectacular del mundo, las instalaciones mejor diseñadas que puedas imaginar… pero si cuando llegas a la oficina el trato que recibes de las personas que trabajan contigo no es bueno, todo eso te dará igual: tu día en la oficina será desagradable, nada que ver con el pretendido bienestar del empleado.

Esto no significa que un espacio y unas instalaciones bien diseñadas y orientadas a que las personas se encuentren a gusto dentro del espacio de trabajo no sea importante: lo es, y es estupendo que se convierta en foco de atención.

Se puede entrar a analizar y discutir si las medidas adoptadas por las empresas para conseguir ese bienestar del trabajador está consiguiendo o no su objetivo, pero hoy hablamos de intenciones, no de logros.

Si estás en una empresa con unas oficinas estupendas, pero sabes que cuando llegues vas a recibir un trato que no es bueno, por parte de tus superiores jerárquicos o por parte de aquellas personas que trabajan contigo no es bueno, ya sea por las formas en las que se dirijan a ti o por las dificultades que te pongan para realizar tu trabajo, no te va a apetecer acudir a tu espacio de trabajo, por muy buena que sea la silla que uses o muy bien que esté diseñada la iluminación.

De hecho, hay incluso ejemplos claros de las contradicciones entre los criterios de bienestar al diseñar el espacio y la convivencia en la oficina. Solo has de pensar en todas las salas con mesas de ping-pong, futbolines o videoconsolas que se han incluido dentro de las oficinas, pero que están siempre vacías porque la empresa no ve con buenos ojos que los empleados las usen.

Una vez más, cabe preguntarse de qué sirve que se instalen estas salas si la empresa está en contra de que los empleados las usen: el diseño de espacios va por un lado, la cultura de la empresa, por otro.

Y para el bienestar del empleado, el trato recibido es mucho más importante que el espacio.

Una vez más: no queremos decir que el espacio no sea importante, porque SÍ que lo es, pero no es lo más importante.

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