Que tu espacio se adapte a tu actividad, y no al revés.

Adecua tu espacio a tu manera de trabajar.

Que tu espacio de trabajo que adapte a tu forma de trabajar, y no al revés.

 

Te puedes encontrar con que las tendencias en espacios de trabajo van por un camino, los modos de trabajar van por otro, y tú te encuentres en un punto diferente respecto a cada uno de ellos.

Adaptar tu espacio a tu forma de trabajar es más productivo que condicionar tu forma de trabajar por tu espacio de trabajo.

 

Busca la coherencia entre tu espacio de trabajo y tu forma de trabajar.

Es muy probable que si lees acerca de ambos temas recibas una cierta presión derivada de las tendencias en cada uno de esos dos ámbitos: espacios de trabajo y modos de trabajar.

Corres el riesgo de caer en lo que los marketers llaman el “síndrome del objeto reluciente”, que es perseguir las nuevas tendencias cuando salen, de tal manera que vas cambiado de una a otra sin llegar a profundizar en ninguna.

En este caso, puede ser que persigas un objeto reluciente relativo a tu espacio y otro relativo a tu modo de trabajar, y el resultado puede ser perjudicial si no mantienes la coherencia en tus acciones.

 

Adecuar tu espacio de trabajo a tu actividad es una adaptación: lo contrario es condicionarte.

Si trabajas de una determinada manera, adecuar el espacio en el que llevas a cabo tus actividades te va a proporcionar una mayor productividad, porque te va a facilitar las tareas.

Sin embargo, si partes de tu espacio de trabajo, lo que estás haciendo es condicionarte para tu actividad.

Por ejemplo: si hacéis reuniones de 4 personas en la oficina, os vendrá bien que la sala de reuniones tenga 4 sillas.

Pero si partes de que tu sala de reuniones tiene 4 sillas, estáis condicionados a hacer reuniones que no pasen de los 4 asistentes.

¿Notas la diferencia?

En el primer caso, te facilitas las cosas; en el segundo caso, te condicionas.

 

La presión de las tendencias va por separado.

Las tendencias en espacios de trabajo se difunden fundamentalmente mediante imágenes.

¿Quién no ha visto esas fotografías de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses llenas de toboganes, salas de juegos, etc?

¿Han influido esas imágenes en el desarrollo de los espacios de trabajo de tu entorno?

Lo más probable es que sí.

De hecho, durante una época parecía que si tu oficina no tenía un futbolín, césped artificial o/y un tobogán, estabas viviendo en el pasado.

Sin embargo, tras haber gastado (que no invertido) el dinero en ese tipo de cosas, muchas empresas han visto cómo no les funcionaba igual que a las multinacionales tecnológicas de las fotografías que vieron.

Hemos visto cómo hay en muchas oficinas grandes áreas de sofás, salas de juegos, mesas de ping-pong y futbolines… todo ello vacío, sin nadie que los use.

¿Por qué?

Si preguntas a los trabajadores, te lo dirán: “porque si mi jefe/a me ve jugando al futbolín o sentado/a en un sofá en horas de trabajo…”.

En esta misma web puedes leer un artículo acerca de si te conviene o no instalar zonas de sofás en tu oficina, por ejemplo.

Es un caso claro en el que el espacio ha recorrido un camino distinto al modo de trabajar.

Si quieres optar por un modo de trabajar sin puestos asignados para reducir número de mesas en tu oficina, deberá ir acompañado de un modo de trabajo en el que no se obligue a los trabajadores a ir a la oficina cada día: si no haces las 2 cosas y solo instauras 1 de las 2, o bien te encontrarás con mesas vacías, o bien te encontrarás con gente de pie porque no haya mesas suficientes.

 

Conclusión:

Analiza tu caso en concreto, y no te dejes llevar por los objetos relucientes de cada área.

Muchas veces las medidas a adoptar comprenden diversos ámbitos, y han de ser coherentes las unas con las otras, porque si no, no funciona ninguna de ellas.

Si quieres que te echemos una mano con tu caso, simplemente:

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