Planificación de tu viaje rápida. Los destinos turísticos fabulosos puede que lo sean por poco tiempo.

Es un hecho poco agradable de aceptar que muchos destinos turísticos, y muchos lugares en general, tienden a estropearse con el tiempo.

Por muchos motivos.

Es probable que tú conozcas un sitio que te gusta mucho, que llevas visitando desde hace mucho tiempo, etc.

Y ves que con el paso del tiempo, va perdiendo ese encanto, y llega un punto en que te planteas no volver.

Los nuevos visitantes, que no lo conocieron en el buen momento, lo ven como una pasada, pero tú, que lo comparas con lo que era, pues no lo ves tanta pasada ya.

También puede ser que descubras un destino nuevo para ti, y que te encante.

Y vas repitiendo la visita, y vas viendo cómo cada vez que repites, es peor que la anterior.

Hasta que llega un punto en que aceptas que ese lugar ya no es tan bueno, y te buscas otro.

Motivos habituales, los que ya te imaginas.

Seguramente conocías un restaurante, tal vez cerca de tu casa o tal vez muy lejos, donde se comía genial por poco dinero.

Mucha gente cuenta estas historias.

Y con el paso del tiempo, ese restaurante se hace popular, sube los precios, baja la calidad, cambia su carácter… y después de ir un montón de veces, dejas de ir, porque ya no es lo que era.

Con los destinos turísticos ocurre algo parecido.

La curva de mejora y deterioro.

No sé si se llama así, pero creo que servirá para explicarlo.

Un lugar es bonito, agradable, hay poca gente, no es muy conocido…

Entonces empieza a pensar en promocionarse turísticamente para mejorar la economía local.

Esto suele conllevar una mejora de infraestructuras y servicios para atender al previsible aumento de visitantes.

Antes solo tenías un sitio para comer, ahora puedes elegir entre varios.

Antes solo podías llegar en coche, ahora hay varios autobuses.

Antes había un mínimo consultorio médico, ahora hay un ambulatorio mejor.

Antes tenías un hostal para hospedarte, ahora tienes más opciones de alojamiento.

Hasta aquí todo es ascenso.

La actitud es la de dar el mejor servicio, recibir a los visitantes con los brazos abiertos para que se lleven una buena impresión del lugar y decidan volver.

Y los visitantes de siempre, los pocos que ya lo conocían, también repiten y se plantean quedarse más tiempo porque hay más y mejores servicios, con más opciones, etc.

Pero..

Empieza a hacerse popular.

Empiezan a tener todas las posibles reservas completas con antelación.

Ven que ya su hotel se llena solo, que su restaurante se llena solo…

El servicio empieza a decaer.

Los precios suben a cambio de cada vez menos.

Ahora si quieres ir en tu coche te cobran por el aparcamiento, antes gratuito..

Si quieres una sombrilla en esa playa o ese lago, la tienes que alquilar a precios altos.

Si quieres tomarte un granizado o un café en la terraza de siempre, ya no te dejan si no vas a almorzar o si no garantizas una consumición mínima y solo puedes sentarte en la terraza unos minutos antes de que te echen.

Y el precio de esa terraza se ha multiplicado por números enteros, al tiempo que la calidad ha ido bajando mucho.

Ahora no eres bienvenido en ese sitio.

Ahora eres un número.

Ahora tu dinero es lo único que se ve.

Ahora solo importa que gastes mucho, muy rápido, y te vayas cuanto antes para que dejes sitio y puedan venir otros que también gasten mucho, muy rápido, y se vayan cuanto antes para dejar sitio a otros que también…

Si dejas de ir, ya no lo notan.

Ya no importas como visitante.

Ya solo ven números.

En algún momento te planteas dejar de ir, después de tantos años yendo.

A nadie le importa.

Mientras dejes sitio para que otros lleguen a gastar, pues no te dirán ni «hasta luego».

Tú dejarás de pagar, pero llegarán otros que paguen, y probablemente cada vez más y más…

…hasta que ya no.

Estuvo bien mientras duró.

Te recomiendo que lo veas de esa manera.

Estuvo bien mientras duró.

Los lugares tienden a estropearse con el tiempo.

Aquel lugar que disfrutabas, tal vez ya no sea un lugar siquiera agradable.

Por suerte, el mundo es muy grande y variado.

Si tu dejas de ir, nadie te va a extrañar.

Ya llegan otros a dejarse su dinero.

Te recomiendo que no te aferres.

Ese lugar que tienes en tu memoria, en tu percepción del pasado, ya no está más.

Quédate con ese recuerdo estupendo, con esas vivencias estupendas…

…y ahora búscalas en otro sitio.

Actuar y planificar deprisa tiene premio.

Y si encuentras otro sitio que resulta que está muy bien, piensa que es muy probable que esa situación estupenda no dure mucho.

Los lugares tienden a estropearse.

Sí, y ese nuevo sitio, probablemente también se estropee.

Disfrútalo ahora.

Crea tus experiencias ahora.

No te pierdas en las dudas, en volver a pensar…

…no dejes pasar el tiempo sin necesidad.

Si lo haces, para cuando quieras disfrutar de ese lugar, es probable que ya se haya estropeado.

Cuando te recomiendan un lugar desde hace tiempo, tal vez ya está estropeado.

Ese amigo que estuvo en no sé dónde y le encantó.

Que lleva años diciéndote que «tienes que ir».

Y al cabo de los años, finalmente vas.

Y lo que te encuentras, no es ni mucho menos tan fabuloso como te decía tu amigo.

Puede ser que tengáis gustos diferentes.

Pero también puede ser que con el tiempo ese lugar se haya estropeado.

Es probable que si tu amigo te acompaña, diga eso de «antes esto no era así» con un tono de decepción en su voz.

La rotación, y pasar de moda.

Hay esperanza.

Y es que las modas pasan, las tendencias turísticas cambian.

Hay lugares que pasan de tenerlo todo vendido desde meses antes de la temporada vacacional, a ver cómo otros destinos les comen la tostada.

Y entonces pasa lo contrario a lo que hemos comentado.

Los precios tienen que ajustarse.

El servicio tiene que empezar a trabajarse.

Tal vez tengan que volver a mirar a los visitantes como personas y no como a números contables o estadísticos.

Sí, cuesta.

Sí, se tarda porque hay un intervalo de tiempo en que el lugar tiende a negar la realidad de que ya la gente se está yendo a otros destinos y siguen pensando que todo siga igual.

Pero luego, a base de que «los números no salen», empiezan a aceptar la realidad.

Tal vez muchos negocios cierren, tal vez se convierta en un lugar fantasma.

Tal vez quede solo como lugar de borrachera.

O tal vez, si las personas tienen visión y estudian de manera profesional, sean capaces de adaptarse a la situación, proponer soluciones y volver a atraer a las personas con una buena actitud y un buen servicio.

Tal vez ya no digan que «si tú no quieres volver, ya viene otro que se deja su dinero».

Tal vez empiecen a ver de nuevo a los visitantes como personas, y se empiece a cimentar una recuperación.

¿Qué opinas tú?

Seguro que te ha pasado algo similar y tienes una opinión que contar.

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