Wellbeing en la oficina: Salubridad y Limpieza importan.

La salubridad en la oficina es básica para hablar de wellbeing.

La salubridad en la oficina es básica para hablar de bienestar.

¿Es tu oficina un lugar de trabajo saludable?

Cuando te han hablado de Wellbeing en la oficina, ¿te han hablado de la salubridad como tal?

Vamos a comentarlo.

 

La limpieza no es solo lo que se ve.

Vamos a ser serios.

Seguro que conoces a alguien que, antes de considerar si se lava las manos o no (por ejemplo, antes de comer), les echa un vistazo y, si se ven limpias, no se las lava.

Si se le cae comida al suelo, coge el trozo, lo mira, y si no se ha manchado, se lo come sin más (si acaso ha cogido polvo, tal vez lo sacuda un poco antes de comerlo).

Es el mismo razonamiento por el que hay personas que no se lavan las manos después de ir al aseo, porque no se ven sucias.

La consideración de lo que está limpio es una de las cuestiones peor entendidas que hay en la Sociedad.

Probablemente tenga mucho que ver con la “cultura de la apariencia”, pero se tiende a pensar que si no se ve sucio, es que está limpio.

Esa misma persona que acaba de salir del cuarto de baño sin lavarse las manos, se da cuenta en algún momento de que en su zapato hay una mota de polvo (que se ve), y rápidamente toma acción: se mete el dedo en la boca, se lo moja en saliva, y usa ese mismo dedo para restregar por la mancha, repitiendo la operación tantas veces como sea necesario hasta que la mota desaparezca: tocar el zapato y meterse esa misma mano en la boca no le parece que tenga problemas de limpieza, pero la mota de polvo en su zapato sí, porque se ve.

Si me dices que no lo has visto hacer a nadie, es probable que se deba a que, simplemente, no has prestado atención a eso. Solo tienes que fijarte un poco, y ya verás cómo empiezas a ver que no es tan excepcional como crees.

Evidentemente, uno se lava las manos porque la suciedad está en los microorganismos y no necesariamente en manchas visibles.

Muchas enfermedades se transmiten sin rastro visible, y sin embargo, la limpieza puede suponer una barrera a su contagio.

 

Si hablamos de Wellbeing en la oficina, tenemos que considerar la salubridad.

Si tu oficina no se puede limpiar, no puede haber limpieza; sin limpieza en la oficina, no hay salubridad; sin salubridad en la oficina, no hay bienestar (Wellbeing o Well-being), por muchos futbolines que haya.

La suciedad es una de las vías más directas de transmisiones de enfermedades y de generación de las mismas.

 

El diseño de la oficina marca su salubridad.

Voy a ser exagerado: ¿pones moqueta en el cuarto de baño?

Te puedo decir que he visto cuartos de baño enmoquetados, no solo en el suelo, sino también en paredes, en baños de alta dirección de oficinas cuyos proyectistas pensaron que así le concedían a esos cuartos de baño una categoría VIP sin precedentes.

Evidentemente, no es un material adecuado para un aseo, porque es imposible limpiar la suciedad del tipo que allí recibe, absorbe y emite olores, etc.

Por cierto, todo ello se debe a los microorganismos, no lo olvidemos.

Supongo que tendrás claro, desde el primer momento, que si entras en un cuarto de baño enmoquetado en suelos y paredes, y lo percibes como sucio o maloliente, no es culpa del servicio de limpieza, sino del proyectista.

 

¿Tu oficina se puede limpiar?

No hace falta investigar demasiado.

En muchas de las imágenes que ves en Redes Sociales y en artículos de prensa, donde se te muestran oficinas “de diseño”, ponte las lentes de Facility Manager y piensa en la limpieza de esos lugares de trabajo.

Si no lo has hecho nunca, te vas a sorprender.

Efectivamente, en las fotografías no se aprecia el nivel de suciedad de algunas de esas oficinas, pero si las analizas, te darás cuenta de que una cosa es la foto, y otra cosa es vivir el espacio.

Si ves diseños con lugares inaccesibles para limpiarlos, por el motivo que sea (por su forma, ángulos agudos, capas y celosías que no permiten llegar a las capas que están detrás, techos debajo de techos… hay muchas cosas), te resultará inmediato entender que ahí lo que se deposita es suciedad, ya que no se puede limpiar.

 

Proyectos coherentes con la salubridad.

Últimamente habrás oído hablar bastante del “diseño biofílico”, que tiene como una de sus características la inclusión de vegetación en el entorno de trabajo.

Es probable que, para una fotografía, quede muy bien la inclusión de estos elementos dentro de la oficina, porque da incluso imagen de gusto por la Ecología (otra vez las Apariencias).

Pero hacerlo bien no es tan fácil.

El problema que tiene la difusión de tendencias de espacios de trabajo mediante imágenes es que se copia la apariencia, pero muchas veces no se analiza lo que hay detrás.

No se trata solamente de elegir plantas que se desarrollen bien en espacios de interior, o que requieran de poco mantenimiento para sobrevivir (esto se refiere al dinero).

Los vegetales son solo una parte del ecosistema: los animales son otra parte.

Si te acercas a una jardinera de gran tamaño, o a la vegetación de cualquier parque urbano, verás que allá donde hay plantas, suele haber animales: porque es la Naturaleza.

Probablemente, lo que te guste de las fotos de oficinas llenas de plantas sean las plantas, y no los insectos que atraigan o que vivan en ellas (insectos, arácnidos, etc…).

Si se hace bien, el diseño biofílico aporta salubridad a la oficina.

Si se hace mal, el pseudodiseño biofílico resta salubridad a la oficina.

 

Alergias comunes.

Con toda intención incluyo la palabra “comunes” en este apartado, para que no se convierta en una discusión demagógica, ya que seguro que existen alergias a muchas cosas, y es prácticamente imposible tratar con todas.

Es posible (lo ignoro) que exista alguien alérgico a las baldosas de gres, pero me atrevo a pensar que es algo tan excepcional que es muy difícil de prever a priori.

Sin embargo, piensa si tienes alergia (o conoces a personas que sean alérgicas) al polen de las flores.

Tal vez una alergia tan común como esa te impida disfrutar de los pictóricos picnics de fin de semana, o de entrenarte corriendo por el campo, pero no te impide tener un puesto de trabajo en una oficina.

Si un diseño mal entendido te llena la oficina de flores… ¿realmente hablamos de Wellbeing?

El proyecto de una oficina es mucho más de lo que se dibuja y lo que aparece en la foto.

Se trata de personas.

Un buen proyectista biofílico tendrá en cuenta a las personas.

 

Clichés de diseño que evitan la limpieza y la salubridad.

La palabra “diseño” es una de las peor utilizadas que hay en el mundo workplace.

Y si va acompañada del “de”, componiendo la expresión “de diseño”, este efecto se multiplica.

Muchas veces, cuando se habla de algo “de diseño” (mesas de diseño, techos de diseño, baños de diseño…) realmente se está hablando de algo meramente centrado en la apariencia, pero que no está realmente diseñado.

En el campo de la limpieza, también ocurre, y mucho.

¿No has visto nunca una mesa baja en la recepción que no se puede tocar porque te llenas de óxido?

No es que esté sin limpiar, es que es así, algún diseñador/a lo puso ahí porque quedaba bien en la foto, o porque “le daba un aire auténtico”, o algo similar.

Y si fue llevada directamente desde un vertedero, puede ser que se considere incluso un gesto ecológico por el concepto del reciclaje (el mal entendido, no el bueno)… pero ¿y la salud de las personas de la oficina?

Y ya si usas este tipo de criterios para puestos de trabajo o para mesas del comedor, los riesgos para la salud son evidentes.

 

Ejemplo: el felpudo de la entrada a la oficina.

Seguramente habrás conocido a proyectistas que tienen una gran aversión a los felpudos, ya que les afea el diseño, y tienden a no ponerlos.

En fin…

Por una parte, hay muuchos diseños de felpudo.

Es probable que estos proyectistas solo conozcan el clásico felpudo marrón “de coco”, y no les guste su apariencia, pero hay muchas alternativas, con diseños y calidades diferentes.

Pero no quieren incluir felpudos en sus proyectos porque les afea la foto, esa que se hace cuando el contratista termina la obra de la oficina y todavía no se ha usado, con todo reluciente, vacía de personas… las fotos que suelen salir en las revistas.

De hecho, suelen decir despectivamente que no lo incluyen porque ya vendrán después “los de la limpieza” y lo pondrán.

Eso sí, como no está previsto en proyecto, acaba quedado como un parche o un añadido.

Lo normal es que, si el/la proyectista omite el fepudo, sea el/la Facility Manager quien, inmediatamente, solucione ese problema.

El felpudo es un “absorbedor” de suciedad, una barrera que impide que toda esa suciedad que se queda en el felpudo entre y se distribuya por el interior del espacio de trabajo.

Resulta que, si no se pone, todo ese pavimento precioso de la recepción que aparece en la foto impoluto, en pocos días está asqueroso, porque todo el que entra va dejando su huella, literalmente, y toda la suciedad que se debería haber quedado en el felpudo, ha entrado a la oficina.

Si se analiza la función del felpudo, y no se quiere usar el mecanismo habitual de colocar un elemento específico para ello, se pueden buscar mecanismos de proyecto alternativos, pero que cumplan con esa función.

Por ejemplo, hay modelos de moqueta que están pensados para absorber partículas, que pueden integrarse en zonas donde ayuden a impedir la distribución de suciedad por la oficina.

Una vez más, vemos la diferencia entre diseño y pseudodiseño.

 

Conclusiones:

Para poder hablar de bienestar (Wellbeing o Well-being) en la oficina, ha de ser un espacio salubre, para que sea salubre debe estar limpio, y para poderse limpiar el diseño es muy importante.

Seguir tendencias simplemente por la apariencia o por lo que se ve en las fotos, sin analizar con conocimientos, puede llevar a situaciones que, si bien en apariencia son similares, en calidad y bienestar no lo son.

 

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