La fontanería en Home Staging para revalorizar tu vivienda.

Easaedro. La Fontanería en Home Staging para revalorizar el precio de tu vivienda en compra o alquiler.
La Fontanería en Home Staging (Imagen base de Arek Socha)

Una buena instalación de fontanería es un activo para tu vivienda.

A pesar de que hay todavía muchas personas que admiten fallos en la instalación de fontanería, y por ello se suele tener un cierto grado de permisibilidad, si en tu vivienda es algo que REALMENTE funciona, va a ser un activo para tu comprador, tu inquilino, y para ti.

Especialmente en el caso de que vayas a alquilar tu vivienda, la fontanería es uno de los aspectos más propensos a tener reclamaciones, averías, incluso costes al seguro del hogar.

De hecho, es probable que uno de los incidentes más tratados con las compañías aseguradoras deriven de que el agua, en algún sitio de la vivienda, ha salid por donde no debe, o no ha salido por donde sí debe.

El saneamiento debe funcionar con holgura.

En principio, parece fácil, pero en la práctica, no se encuentra tan fácilmente una vivienda que no tenga algún problema con su red de saneamiento.

Hay diferentes formas de enfocar el diseño de la red (con sifones individuales, con botes sifónicos…), y también la Normativa de cada lugar puede obligar a que sea de una manera o de otra.

Cualquiera de los planteamientos habituales funciona, si está bien diseñada, y también (importante) si está bien calculada y dimensionada.

Finalmente, ha de estar bien realizada físicamente, y bien mantenida.

Los problemas mas habituales con el saneamiento de las viviendas derivan de unos pocos tipos.

Uno de ellos es la falta de pendiente suficiente para que el agua que se ha de evacuar vaya siempre hacia abajo (Ley de la Gravedad, ya sabes), sin atascarse.

Hay veces que encuentras desagües a contrapendiente (mal asunto), pero también hay veces que la pendiente es tan poca, que ante cualquier problema el agua se retiene, no pasa todo lo deprisa que debiera pasar, y se tapona, aunque sea momentáneamente, la tubería, rebosando por el lavabo, la bañera, la ducha…

Otras veces, son los codos de la instalación.

Es probable que, desde el desagüe del aparato sanitario hasta el bote sifónico o hasta la bajante, no puedas ir en línea recta, sino formando una línea quebrada, de manera que el conducto de desagüe tenga varios tramos rectos unidos por piezas de unión, por codos.

Los codos son lugares que, estadísticamente hablando, son más propensos a provocar atascos y/o escapes de agua, que los tramos rectos.

Por otro lado, es MUY FRECUENTE que la instalación de saneamiento esté realizada con un cálculo tan ajustado, que se quede corto: la red esté infradimensionada.

Sin entrar en muchos detalles, el diámetro, la pendiente y el tamaño de los elementos se calcula basándose en el caudal de agua que se ha de desaguar.

El caudal es la cantidad de agua por unidad de tiempo.

Por ejemplo, 1m3/hora es una forma de expresar un caudal.

Si lo divides más, el caudal depende de un par de variables: la velocidad del agua, y la sección de la tubería (diámetro).

Si el diámetro de la tubería es más grande, pasa más cantidad de agua.

Si la pendiente de la tubería es más pronunciada, el agua pasa más deprisa.

Lo que ocurre es que, en el mundo real, no es fácil poder instalar las redes de saneamiento, pues se interfieren con otros muchos elementos de la vivienda.

Tablas de cálculo obsoletas.

A mi modo de ver, existen muchas tablas de cálculo que se han quedado obsoletas en cuanto a las premisas.

¿Cuánta agua han de evacuar las redes de saneamiento?

A partir de ese dato, se calcula y se dimensiona la red.

Y ese dato se toma de unas tablas, algunas están en las Normativas y otras en libros de Instalaciones de Fontanería.

Pero, en el caso del saneamiento, hay que entender que esas tablas suponen un MÍNIMO a cumplir, pero puedes considerar más.

Es muy habitual que las tablas de estimación de agua a evacuar se hayan quedado obsoletas, y sean demasiado bajas.

Por ello, aunque la red esté bien calculada, si lo está frente a una hipótesis de agua demasiado baja, dará problemas en su uso real, aunque el proyecto esté respaldado por la Normativa.

Si proviene de una vivienda con problemas de Fontanería, tu cliente lo valorará.

Son muchas las personas que han vivido y están viviendo en casas que tienen problemas de fontanería, y están un poco cansadas por ello.

De modo que, cuando van a ver una vivienda a la que trasladarse, quieren olvidarse de que se les llene la ducha de agua hasta los tobillos mientras se duchan, de ver cómo el agua «sube» por el desagüe del fregadero, de vivir pendientes de desatascar atrancos…

Es algo que hay que explicar en la visita, porque a simple vista no se ve, pero que se valora.

Los aparatos sanitarios sí se ven.

Lo que sí se ve de la instalación de fontanería son los aparatos sanitarios.

Un inodoro con mal aspecto echa para atrás a los posibles compradores y, sobre todo, a los posibles inquilinos.

Que se vean unos aparatos sanitarios (lavabos, bidés, inodoros, fregaderos…) en buen estado, es muy conveniente para dar una buena sensación y, sobre todo, para no dar una mala sensación.

Si, además, se percibe un cierto gusto en los modelos seleccionados, más allá de los más baratos y básicos del mercado, se da el mensaje de que se presta atención a la higiene, y es buen mensaje.

Abastecimiento y presión de agua fría.

Si bien el saneamiento consiste en evacuar agua, la instalación de agua fría consiste en llevar agua hasta los grifos para su uso.

Lo habitual es que hasta tu vivienda llegue agua fría, y la parte correspondiente a agua caliente se produzca dentro de tu vivienda.

Lo que importa para el abastecimiento de agua fría es que sea:

  1. Estable: que puedas contar con que siempre que abras el grifo, salga agua.
  2. Con presión suficiente.

En una vivienda puedes tener electrodomésticos que funcionan con agua, como las lavadoras y los lavavajillas, y necesitan un mínimo de presión para funcionar.

Incluso el calentador del agua necesita un mínimo de presión para ponerse en funcionamiento y calentar el agua.

Sin entrar en profundidades de las instalaciones, cabe mencionar que, en el caso de que la presión suministrada por la compañía de aguas no sea suficiente, los edificios pueden instalar grupos de bombeo que ayudan a incrementarla.

Su existencia se puede mencionar a los posibles inquilinos o compradores.

Del mismo modo, se pueden instalar depósitos para prever los cortes puntuales de suministro.

En el caso de las viviendas individuales, tipo chalet, es común tener algún tipo de depósito, sobre todo si estás en una zona rural que no te garantice el suministro estable.

Sin embargo, los grupos de presión son más habituales en edificios en altura, para garantizar que en las plantas más altas llega el agua sin problemas.

El mito del agua caliente en las viviendas. Instalación de A.C.S. (agua caliente sanitaria).

El agua caliente no es fácil de obtener, de manera estable.

Como te decía, lo habitual es que a tu vivienda llegue el suministro de agua fría, y dentro de tu casa tengas una caldera, un calentador, que calienta una parte de ese agua fría, y se lleva a los grifos.

Hay dos maneras de usar el agua caliente de la vivienda:

  • Calentarla según entra en la vivienda, pasarla a un depósito (que la mantiene caliente), y usar ese agua del depósito.
  • Calentarla en el momento de usarla.

También hay 3 fuentes de energía principales para calentar el agua:

  • Gas: propano, butano…
  • Electricidad.
  • Gasóleo.

Los calentadores de combustión, como los de gas, son capaces de calentar el agua de manera muy rápida, de modo que, cuando abres el grifo del agua caliente, se ponen en funcionamiento y van calentando el agua según va pasando por la caldera.

Los calentadores eléctricos, sin embargo, son más lentos, por lo que tienen un depósito en el que entra el agua fría, y se va calentando.

Cuando abres el grifo del agua caliente, se toma de este depósito.

El depósito tiene un termostato, y va funcionando de manera estable para mantener el agua a la temperatura que se seleccione, aunque no se use.

Una elección importante es la capacidad en litros del depósito, porque si se vacía, tarda en calentarse de nuevo.

Si estás en la ducha y se acaba el agua caliente, hasta que vuelvas a tenerla disponible puede pasar un buen rato, ya que se tiene que volver a calentar el agua del depósito.

Si el depósito es muy grande, tarda más en calentarse, consume más electricidad, y puede ser muy difícil de ubicar en algún sitio de la vivienda, porque ocupa bastante.

Si el depósito es muy pequeño, te puedes quedar sin agua con frecuencia.

En cualquiera de los casos, ninguno de los sistemas (gas, electricidad, gasóleo…) es perfecto, y todos tienen posibles momentos sin agua caliente, que se pueden mitigar con la interposición de depósitos, bombeo de recirculación constante, etc.

Por ejemplo, si tienes un calentador de gas, te metes en la ducha, abres el grifo del agua caliente, y lo primero que sale es el agua que está actualmente en la tubería, y que está fría.

No solo eso, sino que, como tarda unos momentos en empezar a funcionar el calentador y a calentar el agua, seguirá saliendo agua fría hasta que llegue la que se ha calentado.

Y esto ocurrirá cada vez que abras el grifo.

Es especialmente incómodo cuando vas a quitarte el jabón, o si estás fregando manualmente la vajilla.

Consideración de ahorro de agua (eficiencia energética) en la vivienda.

No hay que malgastar agua, ni gastar más agua del que sea necesaria.

Si se instalan elementos de alta eficiencia, como aparatos sanitarios que lo contemplen, o grifos con sistemas de ahorro, el gasto realizado se rentabiliza pagando menos en la factura del agua, porque se consumirá menos que si no estuvieran instalados esos mecanismos.

Y no todo es economía, sino que también hay un mensaje de concienciación.

Por ejemplo, si la vivienda tiene jardín, y el jardín no utiliza agua potable para el riego, das un mensaje de que te has preocupado por la ecología, y tus clientes puede valorarlo.

También puede haber sistemas de reutilización de agua de lluvia, y otros que limiten el empleo del agua potable que suminsitra la compañía del agua.

La potabilidad del agua que llega a tu casa.

Hay agua que se puede beber (agua potable) y agua que no se puede beber.

Cuando abres el grifo, el agua que sale ha recorrido un larguísimo recorrido desde el manantial del que brotó, hasta tu casa.

Ha pasado por depósitos de tratamiento del agua, y ha viajado por millas o kilómetros de tuberías.

Todo este recorrido puede ensuciar y contaminar el agua, por lo que las compañías suministradoras suelen usar aditivos, tales como el cloro, para intentar que el agua te llegue lo más limpia que sea posible.

Sin embargo, no siempre es posible, y a veces, el problema está en el tramo final de las tuberías, en tu edificio o incluso dentro de tu propia casa.

Por mucho que se haya cuidado el transporte del agua hasta tu casa, si tú tienes las tuberías de tu vivienda hechas de un material que contamine el agua que pasa por su interior, realmente el agua no es potable, y has de cambiar las tuberías.

En otros casos, el agua llega con demasiada cal, o demasiado cloro, por los motivos que sean.

Se hace entonces útil instalar sistemas de filtrado interiores a tu vivienda, que traten el agua antes de que salga por los grifos, y la haga más potable.

Si has instalado alguno de estos sistemas, es un valor para tu casa, y debes mostrarlo a los posibles clientes, pues estás hablando de preservar su Salud.

¿Es rentable preocuparse por la instalación de Fontanería en Home Staging?

Volvemos a la fórmula de la página de Home Staging de Easaedro:

Incremento del valor>Coste de la intervención

En el caso de las instalaciones, y especialmente en la de Fontenería, has de valorar la posible depreciación en el caso de que funcione mal.

Esta depreciación es muy clara en el caso de que vayas a arrendar la vivienda, pues te puedes hartar a recibir quejas de tus inquilinos por causa del agua, y también puede haber incidencias que impliquen una subida en la póliza del seguro de la vivienda.

Los aparatos sanitarios y los grifos se ven, y el posible cliente puede valorarlo en la visita, pero la instalación en sí has de explicársela, para que vean que su calidad de vida va a ser mejor gracias a la inversión que has hecho para ellos.

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