Enfocar la profesión de Facility Manager desde el principio.

En algunos países, la profesión de Facility Manager ha decaído tanto que cabe esperar su desaparición, al menos el los términos en los que se ha intentado que exista.

Sin embargo, en los países que han llegado más tarde a este desarrollo, todavía es posible que se encauce desde el principio una profesión que tiene mucho que ofrecer, si se enfoca bien.

La profesión de Facility Manager puede aportar mucho valor, o nada.

Desde las asociaciones formadoras se ha intentado desde hace ya años que se entendiera el Facility Management como una evolución de lo que en muchos países se ha conocido como «Servicios Generales».

Los Servicios Generales era un área de tareas dedicadas a dar soporte a los espacios de trabajo de las empresas.

En general, se ha llegado incluso a identificar con el Mantenimiento de los edificios o, más específicamente, con el mantenimiento de las instalaciones de las oficinas.

Los servicios generales no tenían que ver con la actividad de la empresa, sino con la actividad llevada a cabo en el espacio de oficina.

Es decir, da igual si se trata de una empresa que fabrique maquinaria agrícola o si hace consultoría informática: si el espacio en cuestión es una oficina, es una oficina (la empresa ya tendrá sus fábricas en otro lugar).

En ocasiones se trataba también de una especie de «cajón de sastre» en el que cabía todo aquello que no encajaba en otros departamentos (¿Quién se encarga de gestionar la limpieza de la oficina? ¿Financiero? ¿Comercial?… ¿Ninguno de ellos? Pues entonces, Servicios Generales).

La consideración de Sevicios Generales dentro de la empresa varía muchísimo.

En algunas empresas, los responsables de SSGG están altamente considerados y cualificados.

Sin embargo, en otras ocurre todo lo contrario, entendiendo que el departamento de Servicios Generales es una persona, un «manitas» que sabe hacer un poco de todo, que tan pronto te empalma unas tuberías como te arregla un circuito eléctrico que da fallos (con todo el riesgo que conlleva, simplemente piensa en la Normativa de Riesgos Laborales, por ejemplo).

El Facility Management sobre la marcha tiene poco de FM.

En algunas clases de formación de Facility Management se pide a los alumnos que dibujen algo que les resulte ilustrativo de la profesión que están aprendiendo.

El dibujo más recurrente es el del bombero, alguien que se pasa el día «apagando fuegos».

Esto implica trabajar de una manera «reactiva», reaccionando ante el día a día.

Es lo contrario a una actividad planificada.

El Facility Management es un trabajo PROACTIVO.

Si la empresa define el puesto de Facilities Manager como alguien que se dedica a reaccionar ante los problemas diarios (trabajo REACTIVO), no se está haciendo FM.

La figura de Facility Manager como ahorrador, el principio del fin.

En algunos países, el desarrollo de la profesión de FM en el mercado laboral ha coincidido con una crisis económica y laboral de mucho calado.

Cuando ocurre algo así, parece que el único mensaje que el mundo está dispuesto a escuchar es el de «Ahorro».

Después de mucho trabajar en formaciones, desarrollos incluso universitarios, etc., el FM seguía siendo una actividad desconocida para el gran público.

Y cuando, después de mucho remar, algunos medios de comunicación generalistas de gran alcance se decidieron a hablar de ello, entrevistaron a personas relevantes dentro del FM y éstas dijeron que lo que hace un departamento de Facilities Management es… «Ahorrar».

A partir de ahí, el mercado laboral encontró lo que quería oír, y todo lo demás ya cayó en el olvido.

Formación, Másters, Conferencias… hablando de proactividad, de procedimientos, procesos, etc…

Pero las empresas ya habían oído la palabra mágica: AHORRO.

El Facilities Management se convirtió en una subdivisión de Compras para gastar menos dinero.

Como decíamos, estas declaraciones y titulares masivos diciendo que el departamento de FM estaba ahí para ahorrar (sin entrar a valorar lo que realmente signifique ahorrar), supusieron que todo lo demás cayera en saco roto.

Las empresas empezaron a crear departamentos de FM para reducir gastos, y además, de manera directa.

Puede que pienses que tuviera lógica, porque crear departamentos para aumentar gastos no se suele hacer, pero la rentabilidad de un departamento de FM no se mide por sus cuentas directas, sino por la influencia en las cuentas de la empresa (otro asunto, que no trataremos en profundidad en este artículo).

Es decir, que lo que empezaron a pedir las empresas era una figura que regatease los precios con los proveedores, para gastar menos. Punto.

Eso no es Facility Management.

La transferencia de riesgo como el argumento de Facility Management, obstáculo para la formación.

En términos externos, del mercado de trabajo, el Ahorro es el osbtáculo para desarrollar una verdadera actividad de FM, en términos internos (la propia formación) es el concepto de «transferencia de riesgo».

Resumiendo, lo que oye la persona que acude a formarse para ser Facility Manager es que cuanto menos proponga, mejor.

Y entiende eso porque se le dice que cualquier propuesta que haga puede volverse en su contra, lo cual es poco deseable, sobre todo si no funciona bien.

Por tanto, cuando salen de clase al mundo laboral, lo que hacen es pedir que sean los proveedores quienes hagan propuestas completas, de tal manera que así se les «transfiera el riesgo», ya que son quienes proponen.

Esto no es realmente así, ya que la transferencia de riesgo está orientada a la dedicación de recursos para una actividad que tenga definido un resultado: no está orientada a desentenderse del trabajo.

Pero es fácil comprobar cómo Facility Managers de diferentes lugares han interpretado la transferencia de riesgo como el motor de su actividad, el salvarse de cualquier cosa que vaya mal, protegerse de cara a su empresa, echar «balones fuera»… llámalo como quieras, lo has entendido.

Cuando ya se diluye el Facility Management ¿qué esperas encontrar?

En el mercado laboral, la mayoría de las personas y empresas son al mismo tiempo clientes y proveedores.

Cualquier tienda que te venda lo que sea (tu proveedor) tiene también que comprar materiales, productos y servicios (cliente).

El Facility Management tiene múltiples posibilidades de formación, reglada o no reglada, pero existe.

Si estás en la situación de proveedor y vas a visitar a un/a Facilities Manager ¿Qué esperas encontrar?

Si realmente existe el Facility Management en esa compañía, encontrarás un/a profesional con conocimientos para definir los resultados deseados, elaborar una estrategia que favorezca los resultados de la empresa a la que da servicio (su cliente interno, al fin y al cabo), que va por delante de los problemas, que sabe ponderar lo importante frente a lo anecdótico…

Si no existe FM (aunque lo llamen así), lo que esperas encontrar es una persona que te va a regatear el precio, que te va a intentar aturdir con palabrería (frecuentemente en inglés, y frecuentemente incorrecta), que no va a definirte lo que necesita, sino que te dará conceptos difusos («yo lo que quiero es que funcione», «que esté bien», etc.), que no te va a definir los puntos clave (para estas personas, todo es importante, todo son KPI (Key Performance Indicator))… Es su manera de «trasferirte el riesgo».

Como decíamos antes, te pedirán que seas tú quien proponga bajo la premisa de que tú eres el/la experto/a en tu campo: pero realmente lo que hace es preparar una salida acusatoria si lo que dices no funciona, para salvaguardarse frente a sus jefes/as.

Y esto, repetimos, no es Facility Management.

Cuando se llega a este punto, es ya muy difícil que se consiga el Facility Management.

Llegados al punto en que las empresas no quieren Facility Managers, sino que quieren regateadores de precios, compradores (contratadores, realmente) de servicios como si fueran parte de los departamentos de Compras, recortadores de costes, apagafuegos ante la actividad del día a día…

Sí, llegados a ese punto en que ya no hay estrategia, no hay proactividad, no hay ponderación de indicadores…

Llegados a ese punto, pensar en que el FM es posible es, desde luego, pensar con optimismo, porque, llegados a ese punto, lo que ha pasado es que EL FM HA DESAPARECIDO.

En estas situaciones, ya es demasiado tarde.

En los países en que el Facility Management es algo nuevo, se está a tiempo de enfocarlo bien desde el principio.

Precisamente por ser algo más novedoso, por haber llegado más tarde, se está a tiempo de hacer las cosas mejor.

Se tiene la experiencia estudiable de lo que haya pasado en otros países.

Se tiene la ocasión de estudiar cómo en países en los que el Facility Management surgió con la intención de aportar valor, acabó por desaparecer como tal y convertirse en otra cosa que, desde luego, no aporta ese valor que se había intentado.

Los conceptos de Formación en Facility Management han de trascender al Mercado Laboral.

Como hemos visto, uno de los mayores artífices de la desaparición del FM como tal ha sido transmitir un mensaje al Mercado Laboral que no estaba alineado con las intenciones de valorar la actividad del Facility Management.

El trabajo realizado por los formadores que hablaban a sus alumnos de conceptos como «Proactividad», «Estrategia», «Procesos», etc., se fue por tierra en el momento en que el mensaje que se transmitió al Mercado Laboral (es decir, a aquellos que son quienes contratan a los/as Facility Managers) fue el de «alguien que ahorra», «que reduce costes», y ya está.

A partir de ahí, las empresas no querían a profesionales que elaborasen estrategias, que instaurasen procesos, que definieran indicadores y los ponderasen…

Ya no querían eso.

Y lo que pasaba, realmente, es que ya no querían Facility Managers, aunque les hayan seguido llamando así.

No lo son.

Estudiar los errores y seguir los aciertos.

Se tiende a imitar a los países que tienen el FM instaurado desde hace más tiempo.

Pero lo realmente recomendable es imitar (o adaptar la imitación) lo que haya funcionado.

Hay países en los que el Facility Management ya está en fase de desaparición, y no es algo que quieran aquellos que lo están desarrollando ahora.

De modo que tan importante es estudiar los aciertos como los errores de los demás, y también saber distinguir unos de otros.

Aquellos países en que el FM es algo novedoso son los que están a tiempo de enfocar la profesión correctamente desde el principio.

 

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