Cómo distinguir las buenas mamparas de tabiques de oficina.

Mamparas de oficina-tabique de fábricaHas visto un montón de fotografías de oficinas muy espectaculares, y has visto que utilizan mamparas de oficina para dividir los espacios.

Has consultado precios de mamparas y te has encontrado con que hay unas variaciones enormes.

Vamos a ver si podemos echarte una mano para que puedas ver claro por qué unas mamparas de oficina tienen un coste mucho más alto que otras.

¿Son mamparas o tabiques?

Lo primero que se debe tener en cuenta, antes de pasar a analizar otras cosas, es si se trata de mamparas de oficina o de tabiques de oficina.

Diferencia entre mampara y tabique.

La mampara se puede desmontar y volver a montar.

El tabique se desmonta ropiéndolo.

Puede ser que estés instalando un tabique de vidrio, y que por el hecho de ser de vidrio te hayas pensado que es una mampara.

Hay mamparas de vidrio, y hay tabiques de vidrio también.

 

Desmontar y montar en otro lugar.

Para ir un pasito más lejos en el análisis, diríamos que una mampara se debe poder desmontar en un sitio y volver a montar en otro sitio (dentro de unos límites, como veremos).

Imagina que tienes montada tu divisoria y que, por el motivo que sea, tienes que meter algo en el despacho que no cabe por la puerta.

En este caso, podrás seguramente desmontar una parte de tu tabique de vidrio, pasar con lo que sea que no cabía por la puerta, y volver a montar la parte desmontada otra vez.

Hay sistemas de tabiques de vidrio que permiten hacer esto, por lo que se sitúan en un punto intermedio entre tabique y mampara.

Si pensamos, por ejemplo, en hacer eso mismo con un tabique de yeso laminado (Pladur, Placo, Knauf…) o con un tabique de ladrillo, la única manera es romper el tabique, y luego volverlo a construir.

Pero si pensamos en una mampara de verdad, deberíamos tener la posibilidad de desmontarla de donde está y montarla en una situación que no sea exactamente la misma.

 

La flexibilidad que dan las mamparas de oficina.

Como estaba diciendo, una buena mampara de oficina te da la opción de desmontarla de donde está y volver a montarla en otro sitio, sin necesidad de romperla.

Esto te da una flexibilidad muy grande a la hora de re-distribuir tu espacio de trabajo, porque puede ser que quieras quitar un despacho de un sitio y ponerlo en otro, o convertir un despacho en una sala de reuniones más grande, o al revés…

Si tienes que hacer una sala de reuniones, por ejemplo, 1m más ancha, puedes desmontar la mampara y montarla de nuevo 1m más allá.

Si en lugar de una mampara tuvieras un tabique, tendrías que demolerlo, y hacer otro tabique nuevo 1m más allá.

En el caso de las divisorias de oficina en vidrio, analiza si el sistema de montaje y desmontaje te permite hacer esto o no, y tendrás uno de los criterios más claros para entender si tiene o no un coste justificado para ti.

 

Ajustes y encuentros al redistribuir tu oficina.

Las mamparas están moduladas, y tienen componentes.

Si pensamos en un caso sencillo de una mampara de vidrio, veremos a lo que nos referimos.

Piensa en un despacho de 5m de ancho x 4m de largo, y que vas a hacerlo 0,3m más corto.

Lo normal es que una pared de 4m de longitud esté formada por 4 vidrios de 1m, o por 5 vidrios de 0,8m de ancho.

Si vas a reducir la pared en 30cm, no coincidirá con el módulo y habrá que hacer una pieza de ajuste, sea nueva o modificando lo existente.

Como es evidente, si quisieras hacer el despacho 30cm más grande, tendrías que comprar más material.

Piensa ahora en un despacho que tiene la puerta en una pared y la quieres cambiar a otra pared.

Pues también te harán falta piezas de ajuste, tal vez de encuentros…

El motivo de explicarte esto es para que entiendas que, en la mayor parte de las veces, la flexibilidad no es del 100%.

Sin embargo, con mamparas de calidad, el nivel de flexibilidad es muy alto.

 

La capacidad de regulación en altura.

Aunque visualmente te lo parezca, si mides la altura libre (exacta) en diferentes sitios de tu oficina verás que no es siempre la misma.

A veces, esa variación de altura se mide en mm, pero no es tan inusual que haya casos en que se pueda medir incluso en cm.

Si tu mampara no tiene capacidad de regularse en altura, estás perdiendo la capacidad de poder desmontarla del sitio donde la tienes y montarla de nuevo en otro sitio, por lo que estaría muy próxima a la definición de tabiques de oficina.

Imagina que construyes una sala de reuniones con vidrios directamente instalados sin perfilería, pegados al suelo, al techo y tal vez pegados al paño de vidrio colindante.

Para poder hacerlo, si te fijas en el trabajo del cristalero que te lo construye, cada paño de vidrio tiene una altura específica en función de su posición dentro de la pared, y es diferente del resto de los vidrios.

Esto es porque el cristalero es un profesional que trabaja con un material (el vidrio) que no tiene flexibilidad, y por tanto ha de ser muy preciso con las medidas de fabricación, y considerar la altura libre real y precisa que hay en cada posición donde va a instalar un paño.

Si intentas intercambiar, por ejemplo, el vidrio central de la pared por uno de los que están más cerca de las esquinas, es muy probable que no te encaje en la altura, y estés empujando el techo (si hay falso techo, si no lo hay, directamente no cabe), o que te pase aire entre el techo y el vidrio.

 

La capacidad de regulación en altura de las mamparas de oficina te permiten realmente la flexibilidad de distribución.

Las mamparas de calidad guardan uno de sus mayores activos dentro del perfil, y es precisamente su capacidad de adaptarse a diferentes alturas.

Esto, obviamente, está muy limitado a variaciones pequeñas, de pocos mm o muy pocos cm, dependiendo de la mampara que sea.

Pero, cuanto mayor sea la capacidad de regulación, más posibilidades te da.

La capacidad de regulación depende del diseño de la mampara, especialmente del diseño de su perfil, que es el que determina cómo se ha de montar la divisoria (sea de vidrio o de otros materiales), y qué “tolerancia” de alturas tiene.

Esta tolerancia se expresa en las fichas técnicas con el “±”, y va seguido de unas cifras.

Cuanto mayor sea la tolerancia, más flexibilidad te dará la mampara: ±10mm es una tolerancia mayor que ±5mm.

Gracias a esta característica, puedes desmontar la mampara de donde está y volver a montarla en otro sitio, siempre que la diferencia de altura esté dentro de la tolerancia de la mampara en cuestión.

 

Rentabilidad de las mamparas de oficinaLa rentabilidad de las mamparas de oficina depende, entre otras cosas, de la flexibilidad que necesites.

Te vas a encontrar en muchos casos con que el precio de las mamparas de calidad (teniendo en cuenta, entre otros criterios, lo que hemos hablado hasta ahora) es más elevado que el de mamparas de calidad inferior o incluso que los tabiques (aunque sean de vidrio).

Has de preguntarte si realmente necesitas la flexibilidad que una mampara te ofrece, o no.

Si tu oficina necesita intervenir a menudo sobre las divisorias, y cada vez que lo hagas tienes que demoler y construir tabiques de oficina nuevos, te saldrá más económico instalar mamparas que se puedan desmontar y montar sin tener que comprarlas nuevas cada vez que hagas algo.

 

No todo es cambio de posición: la registrabilidad.

Piensa en una pared opaca.

Para nuestro ejemplo, vamos a reducir las posibilidades a 3:

  • Una pared de fábrica (ladrillo, rasillón) enlucida de yeso (tal vez previamente enfoscada).
  • Una pared de yeso laminado (Pladur, Placo, Knauf… la marca que sea).
  • Una mampara de doble panel de madera (habitualmente, de tablero de aglomerado prensado o DM recubierto de melamina o estratificado).

Ahora, vamos a pensar que tienes que instalar una toma de corriente en la pared, porque vas a poner una cafetera, una TV, una impresora o lo que quieras pensar.

Veamos, simplificando, cómo has de actuar en cada uno de los casos, para ver la complejidad (y esto está relacionado con el coste) de la acción.

  • Pared de fábrica:
    • Haces una roza para meter el cableado con su sistema de conducción (picas la pared).
    • Metes el cableado e instalas la toma de corriente.
    • Tapas la roza con yeso.
    • Igualas la superficie del yeso al resto de la pared para que no se note la marca de la roza.
    • Pintas el paño de pared.
  • Pared de yeso laminado:
    • Recortas el tablero de yeso laminado.
    • Metes el cableado e instalas la toma de corriente.
    • Parcheas los trozos de yeso laminado que hayas tenido que recortar, con el mismo material (tal vez, incluso con el que has recortado) y su masilla correspondiente.
    • Iguales la superficie lijando los parches.
    • Pintas el paño de la pared.
  • Mampara:
    • Sacas el tablero de uno de los módulos (mediante un click o el sistema que tenga).
    • Haces un agujero en el tablero para instalar la toma de corriente.
    • Metes el cableado e instalas la toma de corriente.
    • Vuelves a colocar el tablero.
    • Terminas de instalar la toma de corriente.

Como ves, no tiene nada que ver el nivel de obra que hace falta para instalar una toma de corriente (bien instalada) en un tabique de fábrica que en una mampara.

Aunque, a la vista del esquema, el número de acciones sea similar, el calado de dicha acciones hace que sean obras muy distintas: no es igual romper y parchear un tabique de yeso laminado que un tabique de fábrica. El tabique de yeso laminado se abre con una cuchilla, y el de fábrica se rompe con herramienta más pesada, genera mucho más residuo, etc.

Y todo esto es porque la mampara es registrable.

Se puede desmontar y volver a montar el tablero muchas veces, sin hacer obras.

Si te fijas en los costes del ejemplo, es muy muy probable que el precio de la toma de corriente en sí y lo que te cobre el electricista por la instalación acabe siendo lo de menos si tienes que contratar albañiles que te hagan las rozas, luego las cierren correctamente, y pintores para el acabado final.

 

Mamparas de oficina-certificadosLas prestaciones de las mamparas de oficina.

Aparte de que se puedan desmontar y volver a montar en otro sitio, o que sean más o menos registrables, también te interesa saber, cuando están en su posición, ya montadas, qué prestaciones ofrecen.

 

Hacer cálculos: certificaciones.

Hay fabricantes que se gastan una importante cantidad de dinero en que entidades de certificaciones reconocidas les hagan ensayos con sus mamparas y les entreguen los resultados.

Así, en algunos casos te será posible ver que tal o cual modelo de mampara tiene una cierta capacidad de aislamiento acústico, o unas ciertas prestaciones de cara a su comportamiento ante el fuego…

Como son costosos, estos ensayos no son habituales en mamparas de bajo coste, ni en las artesanales.

 

Importancia de las certificaciones en el proyecto:

Estamos hablando de mamparas de oficina, y las oficinas son espacios de trabajo.

Normalmente (dependerá algo del país), los espacios de trabajo tienen mucha normativa aplicable.

El cumplimiento de dicha normativa ha de justificarse en el proyecto de la oficina.

Entre otras cosas, por eso decimos habitualmente en Easaedro que el Proyecto es mucho más de lo que se dibuja.

Si en tu país la Normativa exige, por ejemplo, que las paredes divisorias tengan un cierto grado de resistencia ante el fuego, tendrás que justificar que las divisorias que estás instalando en tu oficina cumplen con ello, y muchas veces la única manera es adjuntar el certificado de la entidad de ensayos, que te da el fabricante de la divisoria.

 

La imagen de diseño y la señalización de las mamparas de vidrio.

En el caso de que instales mamparas o tabiques de vidrio en tu oficina, tienes ante ti un mundo de posibilidades de diseño, especialmente si usas vinilos.

Pero también puede ser obligatorio en tu país que señalices que hay un vidrio transparente ahí, para evitar que las personas se choquen con la pared.

Te recomiendo que eches un vistazo a nuestro artículo acerca de por qué muchas veces es necesario usar vinilos en las mamparas.

 

El aislamiento acústico: un mundo aparte.

Los ensayos de certificación se realizan bajo unas determinadas condiciones, que generalmente son condiciones de laboratorio.

Tu oficina no tiene las mismas condiciones.

La certificación de aislamiento acústico de las mamparas de oficina te sirve para hacer cálculos orientativos, y también para comparar unos modelos con otros.

Pero no has de tomar las cifras al pie de la letra, y sin entrar mucho en detalle vamos a ver por qué.

 

Los puentes acústicos.

Imagina una pared de vidrio.

Está hecha de vidrio (obvio) y el vidrio tiene unas características acústicas que aparecen en la ficha técnica correspondiente.

Este dato te dice lo que el vidrio es capaz de aislar acústicamente a su través, como material.

Pero el vidrio tiene una junta con el techo, otra junta con el suelo, otra junta con el vidrio de al lado… y por cada una de esas juntas pasa el sonido: por eso se busca sellarlas de la mejor manera posible.

Esos puntos por los que se cuela el sonido son los “puentes acústicos”.

Tu oficina está llena de puentes acústicos.

Los más habituales son las puertas (sobre todo por el cerco y por debajo de la hoja de la puerta), y el aire acondicionado (especialmente, el sistema de retorno), aunque hay más.

Para no extendernos demasiado, piensa que si sellaras completamente tu despacho para que no tuviera puentes acústicos, realmente no circularía nada de aire, y tu despacho sería inhabitable, no podrías ni respirar.

Por eso, llegar a situaciones de aislamiento acústico aceptable es una combinación de las prestaciones de la propia mampara (o del tabique) en sí, y del tratamiento de los puentes acústicos en el proyecto.

Pero como este tema da, de por sí, para un libro entero, simplemente te lo comento, y paro aquí.

 

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