La limpieza de los aseos de tu oficina es parte del wellbeing en tu espacio de trabajo.

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Los aseos limpios son parte del wellbeing de la oficina

Tienes una calidad de aire excelente, un agua superpotable, un cátering supersaludable, parking para bicicletas, recargadores para coches eléctricos…

…entras en el baño de tu oficina, y si resulta que está sucio ¿Qué pasa con todo el Wellbeing del empleado?

Vamos a ver cómo enfocarlo.

 

La limpieza de los baños de la oficina es realmente importante.

Hay críticos gastronómicos que dicen que tienen el criterio de entrar a los cuartos de baño de los bares y restaurantes que van a evaluar, y si los baños están limpios, significa que seguramente la cocina también lo estará.

Si hacemos el paralelismo con el entorno de trabajo, quieras o no los aseos envían un mensaje al usuario.

En los espacio de oficina, el principal usuario del baño es el empleado.

Si el estado de limpieza en que se encuentra el aseo es insuficiente, el mensaje que recibe es que la empresa no se preocupa demasiado por su salud.

 

El uso como factor de limpieza del aseo.

Efectivamente, uno de los componentes de la fórmula para mantener los cuartos de baño limpios es el uso responsable de los mismos por parte de los usuarios.

Sí, es algo de sentido común, pero no siempre ocurre.

De todos modos, también se puede hacer un paralelismo con los locales de restauración.

En algunos lugares era costumbre, en los bares, tirar al suelo las servilletas y palillos usados.

Para que esto dejara de ocurrir, se acabó por entender que la mejor manera era hacer un esfuerzo inicial por mantener el suelo limpio.

El motivo es que si las personas que entran a tomarse algo en el bar ven el suelo lleno de palillos y servilletas, la tendencia es que también tiren al suelo sus palillos y servilletas usados.

Sin embargo, si los clientes entran al bar y ven un suelo limpio, cuando usen sus servilletas y palillos buscarán un lugar donde depositarlos, ya que si los tiran al suelo van a destacar mucho.

 

Campañas de comunicación en los aseos.

¿Te suena como algo raro?

No debe.

Seguramente habrás visto en algunos sitios (tal vez en la consulta de tu médico, o en algunos aseos) carteles de, por ejemplo, cómo lavarse las manos correctamente.

Eso es una campaña de comunicación.

¿Dónde mejor para poner ese cartel que en los aseos?

No solamente es eso, sino que incorporar unos mensajes claros y legibles, como puedan ser algunas infografías, de cómo usar ese cuarto de baño, tiene unos resultados muy positivos.

Por una parte, ayuda a la mentalización de las personas que usan ese local.

Pero también, aparte de la cocienciación, puede servir de manual de instrucciones real.

Es posible que alguien dude si es correcto depositar en un cierto cubo elementos higiénicos desechables, como puedan ser compresas o tiritas.

Si pones un cartel que indique que ése es el lugar correcto, que hay un servicio de limpieza que lo retirará, etc., evitas que, ante la duda, se tiren por el inodoro o que se dejen donde no corresponda.

Otro ejemplo útil es el de los dispensadores de jabón (que pueden no ser muy intuitivos de usar), o secadores de manos, por el mismo motivo (hay secadores de manos que requieren de tu acción pulsando un botón, otros no…).

 

El servicio de mantenimiento para la limpieza de los aseos.

No debes perder de vista que la limpieza de los aseos se hace para conseguir un nivel de higiene lo más óptimo posible.

Es demasiado habitual el concepto de dar la batalla por perdida en este aspecto.

Los cuartos de baño de las oficinas de una empresa no solo pueden estar limpios, sino que deben estar limpios.

Es algo tan básico como que cada persona que lo usa lo va a contaminar, más o menos, pero lo va a hacer.

Los gérmenes, y por tanto, la transmisión de enfermedades tienen un centro de actuación en los cuartos de aseo.

Es fundamental entender que la limpieza se hace para lograr higiene, y no para aparentar limpieza.

Para lograrlo, establecer un servicio de mantenimiento de limpieza que sea eficaz es un factor muy importante en este tema del que hablamos hoy.

Pero hay más…

 

El diseño del aseo debe favorecer (o al menos, permitir) la limpieza.

Si eres usuario de redes sociales o lector habitual de revistas de diseño no te resultará difícil encontrar fotografías de diseñadores y arquitectos que muestran con orgullo cómo diseñan cuartos de baño que no son convencionales.

Hasta ahí, no hay ningún problema, es muy interesante que el proyectista se replantee los espacios cada vez que los diseña, e intente que su modelo evolucione con los factores que le afecten.

El problema viene cuando, a simple vista, ya en la fotografía, ves que no es válido como aseo, por las dificultades que el diseño pone a la limpieza.

 

Usa materiales que se puedan limpiar, y que no recojan suciedad.

Uno de los mecanismos que muchos arquitectos y diseñadores utilizan para ser originales es utilizar materiales poco comunes para el tipo de espacio en el que lo usan.

También existe la cuestión de los materiales que confieren estátus al espacio. Por este motivo, es cada vez más común encontrar aseos con presencia de madera en las paredes y hasta en los propios elementos sanitarios.

El diseño busca a veces crear superficies novedosas, superponiendo rejillas a superficies planas, o texturizando los paramentos, incluso utilizando telas.

No es algo nuevo, recuerdo haber visto incluso algún baño (antiguo ya) en una zona de Dirección General, que estaba enmoquetado, porque se entendía que la moqueta era algo que confería estátus al espacio, cegando por completo los requisitos funcionales del local.

Si te fijas, es algo que ves de manera bastante habitual, especialmente en los últimos años, como encimeras de piedra porosa y madera porosa (que alojan la suciedad y se limpian muy mal).

Y por otro lado, está el problema de que se obvie cómo limpiarlos, y con qué productos.

Utilizar en un aseo materiales que no se puedan desinfectar ni limpiar con productos a tal efecto, porque se deteriorarían, directamente te recomiendo que no los uses.

¿Qué sentido tiene que instales una encimera de madera natural carísima si luego no puedes limpiarla porque se estropea? Es simplemente antihigiénico.

Si quieres ser original y no usar materiales convencionales, perfecto, adelante, pero asegúrate de que funcionan.

 

Los elementos y superficies que se tocan con las manos requieren de atención respecto a la higiene.

En Easaedro te hemos repetido muchas veces que un proyecto de oficinas es mucho más de lo que se dibuja, y aquí tienes otra muestra más de nuestro argumento.

¿Te has preguntado qué recorrido hace una persona cuando entra en el aseo hasta que sale del mismo?

¿Qué toca?

Si haces este ejercicio, seguramente prestarás más atención de lo que es habitual a la lógica de los materiales del aseo.

Por ejemplo, es muy probable que el recinto de los baños tenga una puerta con picaporte (salvo que sea una puerta automatizada, pero es menos común).

El picaporte de la puerta del baño se coge con la mano, y por tanto es un lugar de concentración de gérmenes.

Si instalas un espectacular o artístico picaporte de madera tallada, o de forja, lleno de hendiduras y recovecos, será difícil que se mantenga limpio, mientras que si instalas un picaporte “minimalista” de metal liso, seguramente cuando el servicio de limpieza pase un paño elimine mucha más suciedad.

 

 

Usa sanitarios que sean higiénicos por diseño (o que, al menos, no sean anti-higiénicos por diseño).

Con el paso del tiempo llega el aburrimiento de ver siempre los sanitarios iguales en todas partes, y toca “innovar”.

Por suerte, los fabricantes de sanitarios serios entienden perfectamente que eso de “innovar” tiene sentido para “mejorar” sus productos.

Por tanto, buscan reducir el consumo necesario de agua, reducir la interacción táctil del usuario (por los motivos que decíamos en el punto anterior), etc…

Pero también necesitan adaptarse al mercado, y muchas veces el mercado lo componen diseñadores y proyectistas que no perciben tanto eso de que “innovar” sea para “mejorar”, y que tampoco analizan el porqué de lo que existe.

Echa un ojo a los grifos de los aseos que uses, e intenta analizar cuántos de ellos, por su diseño, son difíciles de limpiar (ni hablar ya de desinfección), ya sea por el material del que están hechos, o ya sea por la forma que tienen.

Verás cómo el resultado de tu estudio es bastante negativo.

La tecnología ayuda, y existen grifos que no tienes que tocar para que funcionen, inodoros que se autoenjuagan cuando detectan que alguien está a una cierta distancia, y también que descargan el agua automáticamente cuando el usuario se aleja (así no dependes de que la persona “tire de la cadena” cuando termine).

Por otro lado, es curioso cómo hay diseñadores que tienden a comprar sanitario poco convencionales, pero sin embargo diseñan su instalación de manera convencional, lo que provoca que no funcionen, porque elementos especiales pueden requerir instalaciones especiales, ha de ir todo en conjunto.

Hablaremos de ello un poco más abajo.

 

Incluye los elementos necesarios para que el usuario pueda hacer un uso lógico del local.

Parece obvio, pero muchas veces se pasa por alto (muchas veces, en serio).

Si no quieres que las personas tiren las tiritas y las compresas al inodoro, coloca una papelera para ello (y haz saber que esa papelera existe y está ahí para eso); si no quieres que los usuarios tiren el papel-toalla al suelo cuando se sequen las manos, coloca un elemento para que lo echen dentro… etc., etc.,

 

El diseño formal es de vital importancia.para poder mantener limpio un cuarto de baño.

La suciedad se aloja en los materiales porosos, pero también en las juntas y en los recovecos.

Si estos elementos no se tratan de manera que su forma superficial sea “suave”, no se podrán limpiar bien, y acabarán poniéndose negros, criando hongos y olores desagradables.

Por esto, existen materiales que permiten eliminar el ángulo recto del encuentro de la pared con el suelo, tapajuntas estancos, sanitarios suspendidos que permiten que se friegue con mayor facilidad por debajo de ellos…

Por ejemplo, piensa en un inodoro que no sea suspendido. Si la parte trasera del pedestal que lo sujeta está abierta, esa zona es de difícil limpieza. Si se cierra con otros elementos, de tal manera que ahí no caiga suciedad (puede dejarse registrable si hace falta), será mucho más higiénico.

Otro ejemplo que ya es clásico es el de los lavabos planos.

El mal uso de estos lavabos ha llevado a la idea de que no funcionan, pero no es tanto por el elemento en sí como por cómo se integra en el proyecto.

No será el primer lavabo plano en el que además hay grifos bajitos, de tal manera que te estás lavando las manos y estás tocando el fondo del lavabo, porque no hay espacio para las manos.

Tampoco será el primer aseo que veas con unos lavabos planos estupendos, con una encimera de cuarzo excelente, y todo lleno de salpicaduras porque el agua rebota del lavabo y lo mancha todo.

 

No se trata de camuflar la suciedad, sino de que esté limpio.

Por último, me gustaría volver al principio para insistir en que lo que estás buscando es que el aseo de tu oficina sea un lugar lo más higiénico posible.

Seguramente habrá quien te diga que uses materiales de alguna gama de colores porque “es más sufrido”, o acabados de cierto aspecto (mucha veces, maderas) por el mismo motivo.

Lo de “es más sufrido” no vale. Para aquellos que no conozcan la expresión, se refiere a que “disimulan la suciedad”. Por eso se dice que las superficies de color negro liso “son muy sucias”, porque el polvo se ve mucho, mientras que si se coloca un color ocre o gris, no se ve tanto. Si además, es un acabado moteado o con vetas, se verá menos aún.

Pero este razonamiento no vale, es el equivalente a eso que se ve en las películas de risa de levantar la alfombra y echar debajo la suciedad de lo que se ha barrido con la escoba.

Que consigas que la suciedad se disimule no es aceptable: ha de estar limpio.

 

Conclusiones:

Ya que el término “wellbeing” se ha hecho común al hablar de oficinas y espacios de trabajo, debes considerar que tener unos aseos limpios (de verdad) es algo más importante para la experiencia del empleado de lo que muchas veces se piensa.

Si no es así, el mensaje que recibe el empleado es bastante negativo.

El aseo debe ser un espacio lo más higiénico posible, y para ello se deben combinar tres factores: el uso adecuado, el mantenimiento adecuado, y el diseño adecuado.

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