La teoría del color habla de la reacción que provocan en las personas.
Por ejemplo, tradicionalmente se ha explicado que colores como el rosa, el azul o el verde tienden a calmar a quienes están en su presencia mientras que el rojo, por ejemplo, provoca el efecto contrario.
Es algo natural que muchas veces se ha asociado con respuestas psicológicas por asociación.
El caso del color rojo es bastante ilustrativo, ya que provoca alerta y se puede entender que sea por recordar al color sanguíneo y a que cuando ves ese fluido pueden ser situaciones que al menos te han de alertar.
El azul puede asociarse con el mar o el cielo en días tranquilos, o el verde con el campo…
Y parece que eso se ha quedado impreso en la placa base de las emociones con el paso del tiempo, constituyendo así una respuesta natural automática de las personas ante los diferentes colores.
Cómo se cambia esa respuesta automática con el cambio de paradigma en tu historia personal.
Cuando se conoce la respuesta natural se le tiende a dar un entorno artificial y entonces esa respuesta cambia.
¿Te parece algo complicado?
Te pondré un ejemplo: el verde claro.
El color verde claro tiende a provocar en las personas una reacción de calma, es un color que tranquiliza.
Por eso se empezó a utilizar para contrarrestar el estrés que produce el estar en algunos entornos desagradables.
Así, los hospitales empezaron a pintarse de verde claro, para contrarrestar el estrés que naturalmente sufren las personas cuando van a un hospital.
Imagina que los pintaran de rojo… No te cuadra ¿verdad?
Las paredes de un hospital pintadas del color de la sangre no haría sino amplificar la asociación de ideas y estresar aún más a quienes acudieran a ese hospital.
De modo que los pintan de verde claro, verde pastel…
¿Qué ha ocurrido?
Ese verde claro, verde pastel… ha pasado a denominarse «verde hospital».
Con el paso del tiempo, las personas han empezado a identificar ese color con los hospitales, y les recuerda la sensación que tienen cuando van a un hospital.
Otra vez la asociación de ideas.
El color verde recordaba al campo, a las praderas… relax.
Los tonos suaves relajan.
El verde suave, por tanto, relaja.
El verde suave, entonces, se usa en lugares que estresan para contrarrestar ese estrés.
Pero de tanto usarlo lo que ocurre es que el verde suave ya no se asocia ni con praderas ni con campos sino que se asocia con hospitales.
Y lo que ocurre es que cuando alguien ve una pared pintada de color verde suave le recuerda a un hospital.
Y no le gusta, le resulta estresante, le trae recuerdos de cuando ha tenido que ir a un hospital.
Como ves, la teoría del color ha quedado modificada.
La psicología del color se ha visto cambiada por las vivencias.
La jerarquía laboral y los colores son otro ejemplo.
Si te muestro una fotografía con una mesa de oficina de color claro, y al lado te muestro la misma mesa pero en un color más oscuro…
…¿Cuál dirías que es la mesa de Dirección, la clara o la oscura?
Efectivamente, lo primero que te viene a la mente es que, a falta de más detalles, sin más información disponible tu cabeza asocia la mesa oscura a Dirección y la mesa clara a puestos de trabajo operativos.
Son muchos los motivos que han llevado a ello a lo largo del tiempo, y si te interesa te lo contaremos en otro artículo.
El caso es que se ha llegado a eso, y te has acostumbrado a ver las zonas de Dirección de tonos más oscuros que las zonas de trabajo operativo.
¿Pero qué pasa si en el sitio en el que trabajas lo hacen al revés?
¿Y si tu mesa es oscura y la de tus jefes/as es clara?
A base de que todos los días lo veas así, con el paso del tiempo tu mente puede acabar cambiando su paradigma cromático y empezar a asociar el color oscuro a puesto más operativo y el claro a Dirección.
Tu reacción natural ante el color puede cambiar debido a tu propia historia.
¿Nos cuentas algún ejemplo?
Te leemos en los comentarios.