Cuántas veces no hemos oído las críticas a los influencers de las redes sociales por dar a conocer algún lugar estupendo que estaba vacío, y a raíz de sus publicaciones se había llenado de gente para conocerlo o disfrutar de ese lugar.
Se dice y se repite que las redes sociales son uno de los motores del turismo, especialmente en la selección de destinos.
Y esto es así porque, como hemos dicho ya varias veces en el canal de Youtube de Entre Lápices y Pantallas, son muchas las personas que planifican sus vacaciones directamente por imitación.
Si ven que alguien ha ido a visitar un lugar, pues quieren hacer exactamente lo mismo: visitar el mismo lugar, hacer las mismas fotos, incluso con el mismo vestido, etc.
Esto hace que haya destinos turísticos que se pongan «de moda» y se llenen.
¿Y cuando las redes sociales muestran la masificación turística o que el destino no es disfrutable?
Pero todo esto se pone en duda cuando ocurre lo contrario.
Cuando los infuencers muestran un destino que ya está lleno, que se ha masificado, que ya no es disfrutable, que los precios han subido mucho, que hay que esperar fila para todo, que está lleno de «trampas para turistas»…
…¿No se les hace caso?
¿Ahí ya no hay influencia?
Cada año asistimos a manifestaciones de destinos turísticos que se saturan y cuyos habitantes salen a protestar por ello.
Incluso en lugares cuya principal fuente de ingresos es el turismo.
Y lo vemos en las redes sociales, en la prensa tradicional, en la TV…
Basta con acceder a tu aplicación de cualquier red social para encontrarte un montón de post de personas quejándose de que no están pudiendo disfrutar sus vacaciones porque el lugar está saturado, hay muchas esperas para todo, los precios son muy altos, hay muchas restricciones de acceso por la masificación, etc.
¿Eso no influye para que la gente deje de ir a esos destinos?
Puede ser un lugar precioso, pero si cuando llegas no puedes acceder, tienes que esperar unas filas kilométricas, alojarte te ha costado un precio elevadísimo, para comer en algún sitio te tienes que apuntar en listas y ya te avisarán… pues ese lugar, por precioso que sea, no es disfrutable.
En este mismo blog tienes un artículo explicándote por qué los destinos turísticos tienden a estropearse y que lo suyo es disfrutar el momento cuando es el momento.
¿Los influencers y las redes sociales no vacían destinos turísticos?
Siempre ha habido esa sospecha de que las malas reseñas o que las recomendaciones negativas vacían los lugares.
Pero no siempre es así.
Las redes sociales están llenas de vídeos y posts con titulares del tipo «cómo es realmente visitar (…)» explicando que no todo es como en las fotos en ese sitio.
Siguiendo la lógica de la influencia de las redes sociales, ese sitio se vaciaría de visitantes porque ya a nadie le apetecería ir.
Pero no es así.
Sigue llenándose de visitantes.
Entonces, ¿las redes sociales influyen o no influyen?
No está tan claro.
El poder de hacerse la misma foto turística para las redes sociales.
¿Por qué aguantaría alguien largas filas bajo el sol veraniego para acceder a un sitio que va a estar también lleno, que no vas a poder disfrutar…?
Aquí sí que hay una respuesta clara, que será objeto de otro post, y también de episodios de podcast en el canal de Youtube de Entre Lápices y Pantallas: para hacerse LA foto.
Y somos precisos: no UNA foto sino LA foto.
Esperan la fila, se quejan, tienen una expresión facial de cansancio y enfado al mismo tiempo… pero finalmente llegan al spot que buscaban, y durante unos segundos sonríen, posan como si el día fuera perfecto, y se hacen LA foto.
La foto tiene que ser precisa.
En el sitio indicado, con el encuadre indicado, con la pose indicada, con el atuendo indicado, incluso con la pose indicada.
¿Tienes dudas?
Busca en tus redes sociales fotos de la torre inclinada de Pisa, a ver si hubiera más de una foto de alguien con la pose de estar sujetando la torre.
Busca si alguien en Santorini se ha hecho una foto en el encuadre de las cúpulas azules, con un vestido largo y rojo.
Busca si alguien se ha hecho una foto en el letrero de «Las Vegas», a lo mejor encuentras alguna.
Busca a ver si alguien ha subido una foto en la playa de Kaoh Phing Kan, en Taliandia, en el letrero que explica que esa playa salió en una película de James Bond, y con la famosa roca en medio del agua al fondo de la foto.
Busca a ver si alguien hubiese subido un Reel en barco pasando bajo ese puente del río Sena donde aparece detrás la Torre Eiffel al terminar de pasar bajo el puente.
Y así podríamos seguir un rato largo poniendo ejemplos.
En este tipo de turismo la originalidad no vende. Lo que vende es la imitación.
Si vas a Kaoh Phing Kan y haces una foto con la piedra desde otro encuadre… nah, eso no vale.
Si vas a Santorini y haces fotos diferentes… nah, eso no vale.
Si vas a Verona y no haces una foto al balcón de Julieta (claro ejemplo de spot turístico inventado)… nah, eso no vale.
Funciona por imitación.
Ha de ser exactamente lo mismo que han hecho otros.
Y cuanto más fidedigna sea la copia, más satisfacción de objetivo conseguido se llevan a casa.
Obviamente hay otro turismo más selectivo, pero no es el de masas (te recomiendo echar un vistazo a este vídeo en el que hablamos de cómo disfrutar más tus viajes viendo las cosas con otro prisma).
Muchas personas viajan a estos destinos porque otros ya lo han hecho, y si no consiguen la misma foto se frustran porque «ellos lo consiguieron y yo no».
Es todo un mundo para analizar.
Recomendamos salir de esa espiral, por cierto.
¿Qué opinas?
¿Son las redes sociales las causantes de la masificación turística?
¿Por qué, entonces, no son el remedio para la masificación turística?
Te leemos en los comentarios.