La salubridad en hostales y hoteles de pocas estrellas también es innegociable.

¿Qué pasa con la salubridad en hostales y hoteles de pocas estrellas?

¿Se puede acaso prescindir de ella?

La respuesta corta, clara y concisa es: NO.

El precio y la categoría del hotel implica muchas cosas, pero la salubridad siempre ha de estar.

La categoría que consigue un hotel o un hostal depende de muchos factores, y muchos de ellos son criterios locales que cambian de un sitio a otro.

Desde la propia arquitectura y dotaciones de espacios e instalaciones, como el tamaño de las habitaciones, el ancho de los pasillos, el número de ascensores, si hay baño en la habitación…

…hasta cuestiones relativas a la existencia de servicios como tener un restaurante propio, servicio de recepción un mínimo de horas, servicio de lavandería, etc.

Los criterios de puntuación tienden a ser complejos.

Sin embargo, todo eso nos debe dar igual, literalmente, si el establecimiento es insalubre.

No puede ser que tu salud esté en peligro por alojarte en el establecimiento que sea.

No hay discusión.

Da igual el precio, las estrellas y lo que quieras considerar.

La salubridad es innegociable.

¿El aseo es compartido?

Pues tendrá que haber un servicio de limpieza muy frecuente que limpie y desinfecte lo necesario para que el aseo no sea peligroso para los usuarios.

¿El desayuno es de precio bajo?

Pues habrá menos variedad de productos o serán productos de precio bajo, pero no pueden estar caducados, no pueden tener problemas de conservación ni pueden tener problemas de manipulación en el establecimiento…

No puede ser que tu salud esté en peligro por desayunar.

Da igual el precio.

Puede que el colchón no sea de última teconología, pero debe estar limpio.

Puede que la ropa de cama no sea de la más alta calidad, pero debe estar limpia.

Da igual el precio.

La salubridad no se negocia.

A partir de ahí, hablemos de precios y servicios.

Una vez garantizada la salubridad de los huéspedes y trabajadores del establecimiento, podemos hablar de otras cosas.

A partir de ahí.

Si no se cumple la salubridad, el establecimiento no debe estar abierto al público.

Da igual el precio.

Una vez se garantiza la salubridad, hay miles de servicios y puntos de atención que podrán centrar la conversación y su relación con los precios.

Y es evidente que a mejor servicio y mejor arquitectura también se podrán incrementar los precios.

Y al contrario, se podrá seguir la estrategia de eliminar todo lo que no sea estrictamente necesario para poder ofrecer el precio más bajo posible.

Cada cual tendrá su estrategia y los precios serán negociables.

La salubridad no lo es.

¿Cuál es tu experiencia?

¿Te has alojado en algún hostal u hotel (da igual si de pocas o muchas estrellas) donde hayas sentido que tu salud estaba en peligro?

Cuéntanos tu experiencia.

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