¿Sabes organizar tu puesto de trabajo?

easaedro-organzacionSea un puesto asignado permanentemente, o sea un puesto no asignado, o incluso si trabajas desde un lugar fuera de la oficina, es bastante probable que pases muchas horas trabajando en un determinado espacio.

Según tu capacidad para organizar correctamente tu puesto, tu nivel de productividad puede verse drásticamente modificado.

 

Personalizar el puesto no es colocar fotos de viajes.

Vamos a aclarar que si hablamos, en algún caso, de personalizar el puesto de trabajo, no estamos refiriéndonos a ir decorándolo a nuestro gusto, o colocando fotos de nuestros viajes, o nuestras plantas…

Estamos hablando de personalizarlo para realizar una actividad, de tal manera que te sea más fácil realizarla.

¿Quieres un ejemplo inmediato?

Es probable que, si eres diestr@, coloques la alfombrilla del ratón de tu ordenador a la derecha, mientras que, si eres zurd@, la coloques a la izquierda.

Es una personalización de tu puesto ¿no?

Fíjate en qué poca cosa, pero lo incómod@ que puedes llegar a estar si llevas un rato con el brazo cruzado para usar el ratón en una posición que no te resulta natural.

De hecho, no sería extraño que, al cabo de poco tiempo, tuvieras que parar para descansar.

Seguramente, en ese momento decidirías que te resulta interesante dedicarle unos minutos a pensar en cómo puedes arreglar el problema, antes de seguir con tu actividad.

 

Organízate de manera natural.

Es curioso cómo, en no pocas veces, nos fijamos en las cosas solamente cuando alguien le pone nombre, y lo estructura.

A veces ayuda (puedes leer el artículo el blog de Eduardo Arazola: “El método Get Things Done (GTD)“, por ejemplo).

Pero otras veces, se acaba prestando más atención a seguir el método que sea, que al objetivo para el que se ha adoptado dicho método.

Los métodos como el GTD, que David Allen ha explicado con detalle en libros como Organízate con Eficacia, son útiles y funcionan bien porque son muy naturales.

Es cierto que le ponen nombre, estructuran procesos… todo esto ayuda, y se hace para eso: ayudarte.

Sin embargo, en la época de “Infoxicación” que vivimos, estamos constantemente recibiendo mensajes del tipo de  “¿Sabes qué es el (…)?”, y parece que tú tienes la obligación de conocer todas las nuevas palabras que se van inventando, muchas veces para cosas que ya haces, pero que no denominas con un término “cool”.

 

El software te ha de funcionar a ti.

Esto parece evidente, pero muchas veces no lo es.

Si utilizas una herramienta informática, ha de ser porque te sirve para algo: y no al revés.

No se trata de instalar en tu ordenador la última aplicación que haya salido al mercado, y pasarte tu tiempo adaptando tu manera de hacer las cosas a esa aplicación, sino al revés.

Tú trabajas de una determinada manera, y echas en falta una mayor facilidad para hacer algo.

Entonces, buscas una aplicación que te haga más fácil esa tarea que quieres simplificar… y si la encuentras, la instalas.

Si lo haces así, el software te ayudará.

Si no, es muy probable que te entorpezca más que agilizar.

 

Usa un sistema de organización que no sea demasiado fijo.

La flexibilidad es una característica cada vez más presente en el mundo Workplace.

Por tanto, es muy probable que las condiciones de trabajo en tu entorno más inmediato (tu puesto) no sean del todo fijas.

Hay quien basa su productividad en, precisamente, conocer de memoria su puesto, personalizado a lo largo del tiempo.

Incluso, puede que no parezca un puesto organizado, pero para ti si lo es, porque sabes exactamente dónde está cada cosa, y lo encuentras todo con rapidez.

Es tu sistema.

El problema es que, en el momento en que te salgas de ese espacio, tu productividad baja mucho.

De hecho, conocemos bastantes casos en los que, no solo baja la productividad, sino que se detiene completamente. Tú también conocerás casos: si no está en su mesa, no puede trabajar.

Dadas las características de movimiento que cada vez más están presentes en las empresas y los espacios de trabajo, te conviene organizarte de manera que no dependas de recordar exactamente dónde guardaste cada cosa, simplemente porque tienes buena memoria, y no porque tenga una lógica organizativa clara..

Seguramente, te vendrá bien razonar tu sistema de organización de tal manera que pudieras implementarlo cada día, en caso de que cada día te sentases en un lugar diferente.

 

No hay recetas para todos aquí.

Tal vez te hayas acostumbrado a leer artículos en los que, llegados a un punto como éste, te dicen ahora “lo que tienes que hacer”.

No vamos a hacer tal cosa aquí.

Es evidente que, dependiendo de cada actividad, y de cada persona, la organización de su puesto de trabajo será específica y diferente.

Seguramente, habrá quien te diga cosas como (me lo invento) “cambia de lado tu alfombrilla del ratón, y tu productividad subirá un 18’32%”.

Nosotros no creemos en esas cosas.

 

Tus tips.

Habrás visto que se puede comentar en este blog.

Una cosa es que no creamos en las “recetas para todos”, pero otra cosa es que, si tú usas algunos tips organizativos que te han funcionado, puedas compartirlo con los demás lectores, y así todo esto se convierte en una aportación de valor mucho mayor.

Espero que te animes a hablar.

Un saludo.

 

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