Puertas automáticas en lugares de trabajo para que sean más saludables.

Easaedro. Las puertas automáticas en los lugares de trabajo pueden ayudar a que sean más saludables.
Las puertas automáticas son un mecanismo útil para que los espacios de trabajo sean más saludables. (Imagen base original de Thomas Marthinsen).

Hay muchas enfermedades que se transmiten mediante tejidos o fluidos orgánicos, que pueden quedar en los pomos y manillas de las puertas.

Cuando una persona que está enferma abre una puerta, sujeta la manilla con su mano y puede dejar restos imperceptibles a la vista, pero suficientes para que las personas que toquen ese pomo o esa manilla posteriormente puedan contagiarse de esa enfermedad.

De hecho, cada vez se hace más énfasis en que algunas de las enfermedades más comunes y que siempre se han asociado a contagios aéreos, realmente han venido teniendo más difusión a causa de las manillas de las puertas que de los estornudos o toses directos.

La tos y el estornudo se perciben, los restos en la puerta, no.

Si alguien tose o estornuda, especialmente en un espacio reducido, como un despacho o una sala de reuniones, es algo que se percibe fácilmente.

Las personas que están allí presentes tienen la consciencia de que han vivido una situación de riesgo de contagio de la enfermedad que tenga la persona que ha tosido o estornudado.

Pero puede ser que esa persona no tosa ni estornude, pero sí deje restos en la manilla de la puerta (sudor, restos orgánicos después de haber usado un pañuelo, sangre de alguna pequeña herida que tenga en la mano… dependerá de cada caso).

Estos restos son, muchas veces, imperceptibles a la vista, pero son una fuente de contagios importante, como se ha venido demostrando con el tiempo.

El Imaginario Colectivo no lo asocia, pero existe.

A pesar de que la ciencia ha demostrado que algunas enfermedades se transmiten más por los pomos de las puertas (y por los pasamanos de las escaleras, las botoneras de los ascensores…) que por vía aérea directa, la imagen que la Sociedad sigue teniendo de esas enfermedades pesa mucho.

Para muchas personas, esas enfermedades siguen siendo exclusivamente de transmisión aérea, de modo que consideran que, mientras no les hayan tosido o estornudado encima, no habrían corrido riesgo de contagio, y eso es falso.

Está costando mucho trabajo que se dé importancia, por parte de las personas, a la higiene de manos.

Las puertas automáticas reducen las posibilidades de contagio.

Por tanto, si la puerta de tu oficina se abre automáticamente cuando te detecta, o usando una tarjeta de proximidad (sin contacto), no tienes que sujetar una manilla que hayan sujetado antes otras personas, alguna de las cuales puede tener una enfermedad contagiosa.

Espacios especialmente sensibles deberían tener siempre puertas automáticas.

¿Conoces algún centro de salud que no tenga puertas automáticas?

Sí, ¿verdad?

¿Te das cuenta de la facilidad de contagio al tener que abrir con la mano las puertas de acceso a un edificio al que las personas que acuden lo hacen porque se notan o están (de manera confirmada) enfermas?

¿Tiene algún sentido que la propia arquitectura del espacio sanitario favorezca el contagio en lugar de dificultarlo?

No.

La Normativa debería especificar en cada país que espacios con potencial riesgo de contagio alto, deban tener puertas que se abran sin necesidad de que las personas las toquen.

La salubridad en el «employee journey».

Haz memoria, puede que no te cueste mucho encontrar ejemplos que te hagan pensar en ello.

Por ejemplo, la empresa en la que trabajas te facilita lavamanos para cuando vayas al baño.

¿Qué recorrido haces?

Sales de tu espacio (una puerta), entras en el sector de los aseos (otra puerta), entras en la «sala de aseos» (otra puerta), entras en el aseo (señoras o caballeros, otra puerta).

Terminas, te lavas las manos, te las secas, y sales del aseo (una puerta), sales de la sala de aseos (otra puerta), sales del sector de los aseos (otra puerta), y entras en tu espacio de oficina (otra puerta).

Independientemente de que en tu caso haya alguna puerta más o alguna puerta menos en ese recorrido, es probable que de manera rápida hayas detectado que algo no cuadra, que no facilita la higiene de manos.

Si todas esas puertas, son manuales, y todas las personas tocan las manillas de todas esas puertas a lo largo del día, la cantidad de gérmenes que puedes detectar en esas manillas es altísima.

Y por tanto, el potencial de contagios de enfermedades, también.

El comportamiento de las personas como barrera a los contagios.

Si analizas el recorrido que hemos descrito anteriormente, puedes dividirlo en 2 partes:

  • El de ida al aseo, con las manos sin lavar, manos sucias que van contaminando todas las manillas que se toquen.
  • El de vuelta del aseo, tras lavarte las manos, manos ya limpias que no contaminan las manillas.

Efectivamente, ya lo estás pensando: esto sería así si el 100% de las personas que van al aseo se lavan las manos.

En el momento en que haya quienes no se laven las manos, van contaminando todas las manillas del recorrido de vuelta al puesto, y a partir de ellos, todas las personas que vayan detrás, irán recogiendo sus restos al tocas esas manillas.

Puede que, incluso, si han hecho el análisis de recorridos «sucios» y «limpios», vayan confiadas en que no se están contaminando, ya que el recorrido de vuelta, recuerda, era el que considerabas «limpio», pero solo en teoría.

Instalar bien las puertas automáticas.

Las puertas automáticas generan riesgos, por lo que su instalación debe evaluarlos y poner medidas para que esos riesgos no se transformen en daños.

Por ejemplo, pueden provocar atrapamientos, o golpes a personas que estén en la trayectoria o el barrido de la hoja de la puerta que se abre sin que estas personas lo prevean, por lo que hay que señalizar, instruir y liberar espacio.

Por ejemplo, pueden generar problemas en el control de temperatura, que no son más graves que con las puertas manuales, pero que suelen ser objeto de más protestas, por tradición.

Deben ser puertas seguras para sus usuarios, y para los usuarios de la oficina: deben tener mecanismos de desbloqueo en caso de emergencia, batería de bajo voltaje para controlar la apertura en caso de corte de suministro eléctrico, detectores para frenar la apertura o cierre de la hoja en caso de notar atrapamiento o golpe a personas, etc.

Todo esto puede parecerte un mundo (lo es), pero la mayoría de las puertas de fabricantes serios están pensadas basándose en estos conceptos, y te permiten su instalación con seguridad.

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