Office manager: no olvides el mantenimiento eléctrico de tu oficina.

easaedro-mantenimiento eléctrico-01El mantenimiento eléctrico se olvida: el gigante dormido.

A diferencia de otros, el mantenimiento eléctrico es más susceptible de ser olvidado, porque puede llegar a dar la impresión de que no es necesario.

Cuando los responsables de mantenimiento se refieren a él como “el gigante dormido”, lo hacen porque realmente es así: no se nota hasta que se despierta.

En otro tipo de instalaciones, como las de climatización o incluso las de fontanería, la falta de mantenimiento suele provocar algún tipo de ruido, o de señal visible (el agua sale coloreada, los conductos suenan…).

En el caso de la electricidad, no es así, y por eso puede dar la sensación de que no es necesario, porque todo va bien.

El problema es cuando deja de ir todo bien.

 

La falta de suministro eléctrico paraliza la oficina.

Cuando el gigante despierta y la electricidad deja de llegar, la oficina sufre bastante más que casi con cualquier otro tipo de problema.

Tal vez te parezca que hay otros “servicios” más importantes, como por ejemplo, las comunicaciones (Internet, teléfono, WiFi, LiFi…), pero hoy en día, también dependen del suministro eléctrico.

Por ese motivo se usan los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), con sus correspondientes baterías, para los elementos críticos, como son los servidores (en el caso de la oficina). Puedes echas un ojo al artículo del blog Los Tiempos Rápidos “¿Qué se usa en la oficina, SAI, grupo electrógeno…?

Las máquinas de ventilación y de climatización también funcionan con electricidad, por lo que, ante un fallo de suministro eléctrico, también dejarán de funcionar.

Incluso puedes tener elementos de fontanería, como calentadores de agua eléctricos, o tal vez algún tipo de Sanitrit para desagües faltos de pendiente mínima… que funcionan con electricidad.

Por tanto, es bastante impactante en el funcionamiento de la oficina si falla el suministro eléctrico.

 

El mantenimiento eléctrico es bastante fácil de gestionar técnicamente, en la mayoría de los casos.

No es que sea algo que requiera de grandes obras.

En general, en lo que a oficinas se refiere, la actividad preventiva del mantenimiento eléctrico se centra en el cuadro.

Allí es donde se suelen hacer, básicamente, 4 cosas (siempre por personal cualificado):

  1. Se comprueba que los bornes de la aparamenta están bien apretados.
    1. Se quitan las tapas que cubren los espacios entre regleteros del cuadro, y se va comprobando (y apretando) las entradas y salidas de cables de los elementos de protección y de distribución.
  2. Se prueba que los componentes de protección, fundamentalmente los diferenciales (y también los interruptores magnetotérmicos) funcionan correctamente.
    1. En el caso de los magnetotérmicos, se prueba que corten, y que se puedan volver a armar.
    2. En el caso de los diferenciales, se usan aparatos que, además de comprobar que saltan ante las circunstancias que deben hacerlo, lo hacen a la velocidad especificada.
  3. Se mide la temperatura de los elementos del cuadro, generalmente usando cámaras termográficas.
    1. Si hay un exceso de temperatura, puede deberse a diversos motivos, pero todos ellos conllevan algún tipo de intervención.
      1. Sustitución de elementos.
      2. Redistribución de cargas por fases
      3. Otros.
  4. Se mide la probabilidad de que se produzca un arco.

Repito: personal cualificado.

Habrás oído varias veces que a la electricidad no hay que tenerle miedo: pero sí que hay que tenerle respeto.

Ése es el principal motivo por el que, a no ser que seas electricista, debes olvidarte de hacer el mantenimiento eléctrico tú.

Abrir el cuadro eléctrico, quitar tapas, apretar cables… ahí hay corriente, y da calambre.

Pero también hay otro motivo, y es que, si no lo hace personal cualificado, no podrá detectar correctamente los fallos, ni corregirlos o prevenirlos.

Por ejemplo, los cables, con el tiempo, se aflojan en las entradas y salidas de los elementos de protección y distribución del cuadro. No es que sea algo raro, pero ocurre.

Por tanto, los electricistas suelen, cada vez que miran, apretar un poco los cables, para que siga todo bien.

 

El mantenimiento eléctrico es bastante difícil de gestionar organizativamente, en la mayoría de los casos.

Efectivamente, no es algo técnicamente de otro mundo, y tampoco suele hacerse más de 2 ó 3 veces al año (depende de las especificaciones de los fabricantes de los componentes, de los responsables de la instalación, etc.).

Pero claro, para hacer el mantenimiento eléctrico, hay que cortar la corriente.

Y ya hemos dicho lo que pasa si la oficina se queda sin corriente: se paraliza.

Es un drama para muchos Office Managers y Facility Managers el coordinar los momentos para poder hacer las operaciones de mantenimiento eléctrico de una oficina.

Nunca es buen momento, y siempre suele haber un proceso crítico ese día que lo dificulta todo.

Es así, no te miento.

Te lo tienes que currar para organizarlo.

Pero…

 

Hazlo.

Debido a todo lo anterior, puedes verte en la tentación de no hacer el mantenimiento eléctrico, ya que te va a resultar complicado de organizar, y también es algo que, normalmente, da la sensación de no ser necesario.

Es más, muchas veces los usuarios ven a los electricistas hacer el mantenimiento y les parece que no hacen nada, incluso que aprietan cables por apretar, por aparentar que hacen algo.

Pero eso, que a muchos puede no parecerles importante, es importantísimo.

La instalación eléctrica el vital para la oficina.

Por tanto, el mantenimiento eléctrico es muy importante.

 

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