La eficiencia energética y el confort que unos buenos estores confieren a un espacio de trabajo

Los estores como herramienta de confort en espacios de trabajo y eficiencia energética.

Los estores son una herramienta excelente para el confort interior de los espacios de trabajo, así como para la contención del gasto en climatización (refrigeración-calefacción).

Cuando se habla de confort en el espacio de trabajo, así como de eficiencia energética, rápidamente acuden a la mente imágenes de instalaciones, de máquinas, tal vez incluso de elementos vegetales, o de robótica.

Sin embargo, hablamos hoy de una gran herramienta para mejorar la estancia en una oficina: los estores.

 

¿Persianas o cortinas?

Antes de nada, vamos a hablar de terminología.

En los años que llevo dedicado a los espacios de trabajo he encontrado a muchos profesionales que utilizan diferentes denominaciones para los mismos objetos, y también que llaman del mismo modo a cosas diferentes (persianas, cortinas, estores, venecianas…).

Después de contrastar con unos y con otros, creo que podemos establecer unos pocos puntos de puesta en común, para que nos entendamos correctamente a lo largo de este artículo:

  • Persiana: si el elemento está por el lado exterior de la fachada.
  • Cortina: si el elemento está por el lado interior de la fachada

Vamos a hablar, por tanto, de cortinas.

Dentro de las cortinas, hay toda una clasificación, tan extensa que no tiene cabida en este artículo, pero sí que vamos a mencionar las más usuales:

  • Cortina:
    • Veneciana: se compone de lamas generalmente horizontales, de PVC, metal o madera. Suelen tener la posibilidad de enrollarse en conjunto, y también de rotar las lamas de manera que se gradúe la entrada de la luz en el espacio.
    • Plisada: suele ser de tela, y su aspecto recuerda a un acordeón, ya que su recogida se realiza mediante pliegues sucesivos del tejido.
    • Correderas: las cortinas clásicas, poco utilizadas en oficinas, pero sí en otros ámbitos.
    • Estor: suele ser de tela o algún tipo de tejido, y es enrollable alrededor de un eje horizontal en la parte superior del conjunto.

Si bien hubo una época en la que las protagonistas del cortinaje en las oficinas fueron las venecianas, hace ya décadas que cedieron su trono a los estores enrollables.

 

Los estores y las cortinas tienen un bajo coste corriente de energía.

Lo más habitual es que los estores sean de accionamiento manual, es decir, una persona los suba o los baje según lo más conveniente en cada momento.

En estos casos, no se consume energía eléctrica, por lo que se puede considerar un elemento de consumo nulo.

Pero los estores también pueden estar motorizados, de tal manera que su movimiento lo provoca un motor eléctrico en el eje superior.

Al ser un motor eléctrico, puede accionarse de manera individual (mediante pulsadores de pared, o mediante mandos a distancia), o bien integrarse dentro de un sistema domótico que controle grupos de estores a conveniencia.

Si hablamos de motores, hablamos de consumo eléctrico: ya no es consumo nulo, y dependerá del tipo de motor que sea más o menos eficiente.

Sin embargo, el resultado relativo al confort interior del espacio que consiguen es realmente alto comparados con el consumo de, por ejemplo, las máquinas de climatización.

No son excluyentes, pero es seguro que tu instalación de climatización se verá mucho menos estresada si se apoya en unos buenos estores en las ventanas y zonas acristaladas.

 

El uso de estores para el confort lumínico de las personas en un espacio de trabajo.

Los estores estás fabricados de tejido, y por tanto, hay tantos tipos de estores como de tejidos.

Una de las características que se miran más para la instalación de estos elementos en una oficina es el grado de apertura.

El grado de apertura, generalmente expresado como porcentaje (apertura del 1%, del 3%…) indica la relación entre la superficie del estor que permite el paso de la luz, y la que no.

Cuanto menor sea el grado de apertura, menos luz pasa.

De hecho el grado de apertura más bajo es el cero, y son los estores que comunmente se denominan “blackout”, o “foscurit”, o cualquier otro nombre que indique que son opacos, que la luz no pasa a su través.

 

Estores en fachadas Este y Oeste.

Si bien las cortinas se usan para controlar la entrada de luz en el espacio de trabajo, y esto sucede por cualquier fachada que tenga una parte acristalada, en el caso de las fachadas Este y Oeste se puede sumar el inconveniente de la incidencia directa de los rayos del Sol.

Hablamos, por tanto, de deslumbramiento.

El problema del deslumbramiento es más acuciante en las fachadas Este y Oeste, ya que son las que reciben y despiden al Sol cada día, y es en esos momentos de amanecer y anochecer cuando los rayos solares entran de manera más horizontal a través de los paños acristalados, molestando a las personas, deslumbrándolas y dificultando su capacidad visual.

Es por esto que son las fachadas en las que se tiende a usar tejidos más opacos, para poder ir bajándolos y subiéndolos en función del ángulo de incidencia de los rayos solares, y evitar que den de lleno a las personas.

 

No siempre se cumple esta premisa.

Efectivamente, los rayos solares directos no entran por la fachada Norte, si estás en el hemisferio Norte, del mismo modo que no entran por la fachada Sur, si estás en el hemisferio Sur.

La fachada “a mediodía” tampoco suele tener problemas de deslumbramiento, porque cuando los rayos solares inciden a su través, el Sol suele estar en posición alta.

Pero cada caso es un mundo, y pueden darse circunstancias de contorno que alteren estas premisas.

Por ejemplo, si estás en el hemisferio Sur, no esperas incidencia de rayos solares a través de la fachada Sur, pero puede ser que haya un edificio próximo con fachada reflectante que haga “efecto espejo” y provoque, por reflexión, un problema de deslumbramiento en tu espacio.

También puede ser que tengas al Oeste otro edificio que te tape el Sol al atardecer, y no tengas problemas de deslumbramiento ningún día del año (al menos al final del día).

Cada caso se ha de estudiar de manera concreta.

 

Cuándo se usan dobles capas de estores.

Los estores que tienen un cierto grado de apertura controlan la iluminación general en el espacio, de modo similar a las pérgolas de los espacios exteriores, pero no evitan el deslumbramiento directo, ni consiguen oscurecer completamente las salas.

Por eso es frecuente que, en estos casos, se usen dos estores, uno tras otro, de tal manera que uno de ellos sea opaco y controle el deslumbramiento (y también consiga oscurecer las salas), mientras que el perforado sirva para tamizar la luz general.

 

Los estores ayudan a controlar la temperatura a bajo coste energético.

Si sabes lo que es el efecto invernadero, entenderás inmediatamente que los estores no son tan eficientes como las persianas para controlar la temperatura.

Si no sabes lo que es el efecto invernadero, te bastará (para comprender lo que hablamos en este artículo) con entender que siempre es mucho más eficiente evitar que la radiación solar entre a través de los vidrios de la fachada que tratarlos una vez han entrado.

Como las persianas están fuera de las fachadas, rechazan la radiación antes de que entre en el espacio.

Como los estores están en el interior, cuando reciben la radiación solar ésta ya ha atravesado los vidrios, y la energía está dentro del espacio.

El efecto invernadero, explicado toscamente, se produce porque una parte de la energía que ha atravesado el vidrio hacia dentro del espacio, al incidir sobre los objetos (por ejemplo, un estor) cambia su longitud de onda (a alarga) y no es capaz de volver a atravesar el vidrio hacia el exterior, quedando atrapada en el espacio de trabajo.

Es lo que ocurre cuando dejas tu coche aparcado al Sol, que cuando entras hace mucho más calor en el interior que en el exterior, porque la radiación que ha pasado a través de los vidrios al interior de tu coche, ha incidido sobre los asientos y el salpicadero, a alargado su longitud de onda y ya no puede atravesar el vidrio de vuelta hacia afuera, acumulándose más y más energía en el interior del vehículo.

En el caso de una oficina con los estores bajados, se producen varios efectos:

  • Una parte de la luz pasa a través del tejido del estor (dependiendo de su grado de apertura) y llega a los objetos y las personas que lo ocupan.
  • Una parte de la energía transmitida por la radiación solar calienta el tejido del estor, lo que provoca que se caliente el aire que está en contacto con la tela (convección). Es muy poco, sobre todo si los colores de las telas son claros.
  • En el espacio (generalmente, unos cuantos centímetros) entre el plano interior de fachada y el estor se genera el efecto invernadero, ya que el estor rechaza parte de la radiación que entró a través del vidrio pero, como ésta ya ha incidido sobre la tela y ha cambiado su longitud de onda, no puede atravesar el vidrio de vuelta hacia afuera.
    • Esto puede provocar roturas de vidrios en fachadas, no se debe ignorar.

Todo esto implica que se logra contener una parte considerable de la energía calorífica que pretendía actuar sobre el interior del espacio.

 

La eficiencia energética del los estores la verás reflejada en el consumo de la instalación de climatización.

La climatización es una de las instalaciones que más consumo eléctrico corriente tiene un edificio de oficinas.

Su cometido es mantener la temperatura interior dentro de unos valores estables, aunque en el exterior del edificio no se den las circunstancias más favorables.

Los usuarios de las oficinas a menudo no piensan en ello, pero los Facility Managers y Office Managers saben que las condiciones ambientales exteriores importan.

Si tienes que mantener la temperatura de la oficina a 25ºC (por ejemplo), la instalación de climatización no se estresa igual si afuera hay 27ºC que si hay 42ºC.

Si tiene que solventar una diferencia de temperatura más grande, tendrá que trabajar más, y consumirá más electricidad.

Pero no solo es una cuestión de temperatura exterior, sino de que las posibilidades de aislamiento térmico del espacio interior respecto del exterior.

Si la fachada del edificio tiene una capacidad aislante mejor, el interior tenderá a tener una temperatura más estable que si la fachada deja pasar todo el frío y todo el calor del interior al exterior y viceversa.

Llegados a este punto, volvemos a recordar al efecto invernadero.

El efecto invernadero es un evento físico, no es ni bueno ni malo en sí mismo, es lo que es, y con los estores puedes aprovecharlo en tu favor.

En verano, cuando la incidencia de la radiación solar a través de las fachadas vítreas eleva la temperatura interior de la oficina (haciendo que la instalación de climatización trabaje más, y por tanto, consuma más electricidad), bajas los estores y reduces muchísimo (dependiendo del tejido) este efecto, por lo que alivias la carga que la climatización deba compensar, y ahorras energía.

En invierno, cuando la climatización es calefacción, subir los estores y dejar que entren los rayos solares en la oficina permite que contribuyan a elevar un poco (o no tan poco) la temperatura interior, aliviando la carga que la calefacción deba compensar, y otra vez, ahorras energía.

 

Los estores son un sistema pasivo de control energético.

Por todo lo que te he comentado en este artículo, puedes concluir que los estores son un sistema de control energético.

Y además, ya que consumen muy poca energía, se pueden considerar como un sistema pasivo.

La diferencia de eficiencia energética entre oficinas que usan buenos estores y las que no, es considerable, y se refleja, como te decía antes, en el consumo de la instalación de climatización (refrigeración-calefacción).

 

Conclusiones.

Los estores (u otros tipos de cortinas, como venecianas o plisadas) son una herramienta excelente para trabajar tanto el confort lumínico como el confort térmico de un espacio de trabajo.

Además, sirven de mecanismo de apoyo a la climatización, haciendo que ésta trabaje lo necesario, y no más.

Si bien unos buenos estores pueden tener un coste de instalación inicial que no es despreciable, su bajo coste de operación y mantenimiento los convierten en una buena inversión en un gran porcentaje de los casos habituales.

Leer más artículos

 

Share