Empatía al proyectar espacios de trabajo: hablamos de Accesibilidad

La empatía es una herramienta para lograr la accesibilidad al proyectar espacios de trabajo y oficinas.

La empatía es fundamental si se quieren proyectar espacios de trabajo accesibles (IMG: Ferobanjo)

Debemos ir comprendiendo ya que los espacios de trabajo no han de tener barreras para la movilidad.

Aunque puedas pensar que es algo que ya está claro, vamos a ver cómo todavía tenemos que cambiar algunos de los mecanismos de proyecto tradicionales para lograr que realmente se piense de manera que se contemple la accesibilidad en las oficinas.

 

La Accesibilidad debe formar parte de nuestra manera de entender los espacios de trabajo.

A lo largo de la historia de la arquitectura, se han utilizado mecanismos basados en la situación de diversos espacios a alturas diferentes con la intención de que esas diferencias de cota conformaran un espacio dentro de otro espacio.

Si quieres ver un ejemplo claro de esto, puedes echar un ojo a la obra de arquitectos como Loos, que hacía viviendas dentro de las cuales cada espacio era reconocible sin necesidad de mucha tabiquería, simplemente porque había que subir o bajar algunos escalones. Eran viviendas cargadas de expresividad espacial por este motivo, pero desde luego no eran adecuadas en términos de Accesibilidad.

Este tipo de arquitectura y de mecanismos expresivos ha perdurado dentro del Imaginario Colectivo, y se dan por aceptados de manera habitual, pero ya va siendo hora de que la Accesibilidad tenga su lugar en ese Imaginario Colectivo.

 

¿Por qué te hablamos de Empatía para que pienses en la Accesibilidad?

Porque uno de los problemas más profundos para que la Accesibilidad forme parte de los criterios de diseño es que se ha ignorado muchas veces por considerarla algo “marginal”, para unos pocos.

La Empatía trata de ponerse “en el lugar del otro”.

Cuando vayas a una oficina, intenta pensar, durante el recorrido que hagas, o durante tu jornada laboral, qué impedimentos tendrías si fueras, por ejemplo, en una silla de ruedas.

Es cierto que para aquellos que no son profesionales del diseño de espacios de trabajo puede resultar una tarea algo extraña, incluso difícil.

Pues prueba a preguntarte otra cosa.

 

¿Cómo percibes el espacio de trabajo cuando tienes un impedimento temporal de movilidad?

Vale, si te resulta difícil empatizar con las personas que tienen impedimentos de movilidad permanentes, piensa en ti cuando tienes un impedimento temporal.

Imagina que fuiste a hacer deporte o que durante cualquier actividad te has lesionado (te has torcido un tobillo, por ejemplo).

Es probable que si has de usar muletas, o incluso una silla de ruedas de manera temporal, durante ese tiempo no acudas a la oficina, estés de baja.

Pero la asimilación la puedes hacer en tu espacio doméstico, y pensar qué pasa en tu espacio de trabajo.

Es relativamente fácil de hacer, porque los impedimentos temporales de movilidad afectan mucho a las personas. Es decir, aquellos con restricciones permanentes han aprendido a vivir cotidianamente con ello, y hay quienes son tremendamente hábiles; sin embargo, a alguien que no tiene esas restricciones, cuando se tuerce un tobillo y tiene que usar muletas durante unos días, esos días es capaz de hacer muy poco.

 

Lleva esa Empatía contigo al recorrer espacios de trabajo.

Hace poco estuvimos en una oficina que tenía diversas zonas de sofás.

En general, la oficina estaba pavimentada con moqueta, y esas zonas de sofás, sin embargo, tenían un pavimento con aspecto de madera.

Para destacarlas, estaban elevadas unos 15cm sobre el resto de la planta, a modo de “pedestal”.

Es el mismo mecanismo que utilizaba Loos para sus viviendas, de un espacio se pasaba a otro subiendo o bajando unos peldaños.

Debemos empezar a percibir ese tipo de mecanismos de otra manera: no se trata de la expresividad arquitectónica del diseñador, se trata de que ese espacio tiene un impedimento de Accesibilidad que no debería tener.

Que quieras diferenciar un espacio dentro de otro espacio mediante un cambio de pavimento es entendible, pero que incluyas un escalón para ello, no.

No solo se trata ya de si una persona en silla de ruedas tiene que subir un peldaño para acceder a esa zona (un peldaño que no estaba, que lo ha creado el proyectista para dar “expresividad a su obra”), sino que cualquier otro usuario de la oficina se encuentra con un peldaño ahí con el que poder tropezar al subir, o un sitio estupendo en el que torcerse un tobillo al bajar.

 

Tú tienes la llave para empatizar con la Accesibilidad de tu oficina.

Como te decíamos antes, es más fácil si lo extrapolas desde los espacios residenciales a los de trabajo.

¿A ti se te ocurre en tu casa sobreelevar el pavimento de tu mesa de comedor, o de tu sofá, generando escalones a su alrededor?

Seguramente no, porque pensarás que, antes o después, acabarías tropezando o torciéndote un tobillo.

¿El portal de tu vivienda tiene una solemne escalinata para acceder al espacio de hall del edificio? ¿Lo ves con los mismos ojos de admiración cuando llegas con dolor de rodillas, o cuando tienes que usar muletas? ¿Te preguntas alguna vez si hay un recorrido alternativo para personas que no puedan subir esas escaleras?

Pues todo eso, y cualquier otro mecanismo, lo puedes asimilar en tu espacio de trabajo.

¿Está algún aseo adaptado para personas con movilidad reducida?

¿Hay peldaños en recorridos que no tienen otro recorrido alternativo sin peldaños?

¿Permiten los pasillos la movilidad de sillas de ruedas: radios de giro, etc.?

Tu percepción debe incorporar estos valores al espacio de trabajo, y no considerarlos como algo secundario.

Mientras tanto…

 

La Normativa de Accesibilidad existe.

La Accesibilidad ha sido algo tan ignorado durante tanto tiempo que hoy en día aún muchas personas siguen considerándolo algo marginal.

Cada día ves barreras arquitectónicas, pero es probable que no las percibas como tales, incluso que tu percepción sea positiva porque sí que percibes su función expresiva de la arquitectura, sin pensar que esa expresividad esté suponiendo un problema para el uso.

Esto es especialmente habitual cuando se trata de edificios en los cascos históricos de las ciudades, o en zonas con una cierta antigüedad.

¿Conoces muchos edificios del sXIX que tuvieran rampas de acceso como alternativa a las nobles escalinatas de los portales? Si conoces alguno es muy probable que esa rampa se haya incorporado posteriormente a su diseño inicial.

Bien, pues ante tanto ignorar la Accesibilidad, se hizo necesario llamar la atención sobre ello a modo de obligación: Normativa.

Hay una Normativa de Accesibilidad que no solo cualifica, sino que también cuantifica los mecanismos necesarios para que, al menos legalmente, un espacio de trabajo se considere suficientemente accesible.

Dicha Normativa te pone frente a la situación de modificar espacios existentes que tengan problemas para su uso, como también ante la situación de un nuevo proyecto de oficina.

 

¿Qué quiere decir que la Normativa cuantifica criterios de Accesibilidad?

Imagina que tu proyecto de oficina incorpora en alguna parte 3 peldaños.

Supongamos que cada peldaño tiene 16cm de alto (contrahuella), y la parte horizontal del peldaño tiene 35cm (huella). Con ello se salva un desnivel total de:

(3 contrahuellas) x (15cm/contrahuella) = 45cm

 

Como vemos en la figura, el desarrollo de esos escalones nos requiere 70cm.

3 peldaños de 15cm de alto y 30 de huella para 45cm de desnivel ocupan 70cm

 

¿Qué pasaría si se te ocurre pensar que puedes eliminar esos peldaños directamente cubriéndolos con una rampa?

Vamos a echar un vistazo a la inclinación de esa rampa.

Convertir los peldaños en rampa no vale porque queda muy inclinada

 

Como ves, el ángulo sería de aproximadamente 23º.

Si no te parece mucho, vamos a expresarlo en términos de “pendiente”, que te resultarán familiares, aunque solo sea por las carreras ciclistas y las subidas a los puertos de montaña.

La pendiente establece la relación entre la parte vertical y la horizontal del desnivel. Así que:

(15cm/35cm) = 0’4285 = 42’85% de pendiente

 

¿Quieres valorar si esa pendiente es mucha o poca?

Pues los puertos de montaña del Tour de Francia o de la Vuelta Ciclista a España están entre el 6-7% y el 11-12%, incluso en algunos momentos se llega a tramos que alcancen el 18%…

Si comparamos cualquiera de estas pendientes con tu rampa del 43%, queda claro que es mucho.

Tanto es así, que la propia Normativa CUANTIFICA qué pendiente máxima puede tener una rampa.

Dependerá de en qué lugar estés, pero podemos pensar que una pendiente normal pudiera estar entre el 6% y el 8%…

Si consideramos un 8%, para salvar un desnivel de 45cm, veamos cuánto espacio en planta necesitas:

(45cm/0’08) = 562’5cm = 5’625m

 

Echemos un ojo a cómo sería la comparación visual:

La rampa ocupa varias veces más, porque ha de ser tendida

Es decir, la rampa tendría un desarrollo en planta de:

(562’5cm/70cm) = 8’03

 

Sí, en este ejemplo son 8’03 veces la longitud de la escalera.

¿Te das cuenta de que si no lo consideras desde el principio, implementarlo después puede ser más difícil de lo que parece?

A esto nos referimos al decir que la Normativa no solo cualifica, sino que también cuantifica, porque te establece las pendientes máximas de las rampas en función de diversos parámetros, de manera que no las establezcas tú a tu impresión, porque podrías caer en el error de pensar que una rampa con un 40% de pendiente es accesible, y no lo es.

 

Conclusión:

Más allá de las Normativas, que como ves, te pueden ayudar a cuantificar medidas, pendientes, etc., de lo que se trata es de que interiorices la percepción de los espacios en relación a su Accesibilidad.

Que cuando veas que hay 3 peldaños para resaltar la importancia de una zona, percibas al mismo tiempo el la barrera arquitectónica que supone.

Que cuando accedas a un edificio por una noble escalinata, te preguntes si existe recorrido alternativo accesible.

Que cuando subas en el ascensor a una oficina, te preguntes si es apto para que lo use una persona que vaya en silla de ruedas.

Que cuando vayas al aseo en la oficina, te preguntes si hay alguno adaptado para personas con movilidad reducida.

Y así, con cualquier elemento que el sentido común te vaya haciendo notar, para que deje de ser algo que no se vea y la Accesibilidad pase a ser una parte más de tu percepción del espacio.

Si te interesa este tema y quieres evaluar tu espacio y tus posibilidades, dínoslo. Hablamos.

 

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