Dale importancia al mobiliario de tu oficina

Problema habitual.

El mobiliario de oficina es considerado, con demasiada frecuencia, como algo secundario dentro del espacio de trabajo.

Incluso hay profesionales del diseño de espacios que no lo considera durante el proceso de proyecto, centrándose exclusivamente en la distribución de la tabiquería (y desaprovechando un sinfín de posibilidades, por cierto).

Se entiende que, una vez está clara la distribución, los muebles son algo que se puede mover, se puede sustituir, etc… y que llega al final.

Se hace al final.

Por tanto, se deja para el final, y de hecho, en EASAEDRO nos encontramos con clientes que ni siquiera lo consideraban una parte real de sus proyectos, ni siquiera en casos de adecuación de espacios.

Esperar al final para hablar del mobiliario de tu oficina en un proyecto de adecuación de espacio, o incluso de traslado de sede, o (peor aún) en la apertura de una nueva oficina, es un error.

 

No es tan móvil.

En el caso de que considerases que podías dejar el mobiliario de tu oficina para el final, porque al fin y al cabo es algo que se puede mover, y si te equivocas, no tiene importancia, debes saber que no es del todo así.

Si ya has pasado por algo parecido a un estreno de oficina, habrás visto que el mobiliario, hoy por hoy, está bastante anclado a su posición mediante las infraestructuras que lo abastecen, como pueda ser el cableado de alimentación eléctrica para los ordenadores, cableado telefónico (caso de existir), o cables de red de datos.

Dichas infraestructuras se llevan hasta el lugar donde va a estar el mueble, y cambiar el mueble de sitio suele implicar un desplazamiento de instalaciones, que no es tan inmediato.

Además, existe la cuestión de la Normativa en el proyecto (puedes ver el post del blog Los Tiempos Rápidos: “¿Quieres reducir espacio en la oficina? Cuidado con la Normativa“), que limita las posibles variaciones de los elementos a considerar, entre ellos, el mobiliario.

No es cosa de poco.

Merece la pena tratarlo con atención.

 

Alineación con los principios de la empresa.

El mobiliario de tu oficina forma parte de la empresa, y por tanto, debe estar alineado con sus principios.

No es éste un tema trivial. Puede ser complicado.

Debes conocer tu empresa, y saber las directrices que has de seguir para no ir en contra de su línea de acción.

Es probable que haya que considerar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, o con medios de fabricación, o con condiciones de seguridad, o de salud… no todo es buscar la oferta más barata, como vas viendo.

Si quieres ver algo más acerca de esto, puedes leer el post del blog Los Tiempos Rápidos “Hay que comprar una mesa ¿Llamo al FM?“, o también el post “Mobiliario de oficina: gran desconocido“.

Como ves, se insiste en el tema, y es porque es importante, y a la vez, ignorado en demasiadas ocasiones.

 

Diferencia entre “mobiliario” y “amueblamiento”.

Un concepto que es importante resaltar es la diferencia entre “mobiliario” y “amueblamiento”.

El mobiliario se refiere a los elementos en sí, y el amueblamiento se refiere a la relación entre ellos.

En EASAEDRO participamos mucho en proyectos de amueblamiento, y para ello es muy útil tener conocimientos de mobiliario, pero son cosas distintas.

No fabricamos los muebles, sino que aplicamos el conocimiento que tenemos para crear espacios que, ya que (se quiera o no) están muy influenciados por el mobiliario, se beneficien de cómo usarlo.

En tu caso, si te dedicas a gestionar tu oficina, lo más probable es que te afecte mucho más el amueblamiento que el mobiliario.

 

No es mobiliario doméstico.

Otro error común es tratar el amueblamiento de una oficina con la misma estrategia que el de una vivienda.

Aunque todo es mobiliario, no tiene mucho que ver.

Y este error es comprensible porque, aparte del lenguaje engañoso por lo parecido, también hay muchos profesionales que han puesto su granito de arena para aumentar esta confusión.

Sobre todo, cuando los proyectistas o diseñadores no son especialistas en entornos de trabajo, sino en viviendas o incluso hostelería, tratan el amueblamiento de una oficina como si fuera mobiliario doméstico.

De hecho, es tendencia para muchos el hacer que una oficina parezca una vivienda, y para eso el uso de mobiliario de hogar es una herramienta muy potente.

Será fácil que entiendas de lo que hablamos si simplemente llevas un mes trabajando 8 horas (o más, lo sabemos) sentado/a en una silla de comedor de vivienda, que fue diseñada y fabricada para 2h o 3h de uso continuado en una casa.

 

Falta de interés.

Como ocurre con la mayor parte de los errores comunes, se producen por falta de interés en el tema.

Si sigues la actividad de EASAEDRO, sabrás que tenemos una presencia bastante frecuente en eventos relacionados con el mundo Workplace, incluso tenemos series de talleres que organizamos para tratar diversos temas, desde cómo organizar un traslado de una empresa, gestión de comunicación interna…

Pues bien, del mismo modo que el taller en el que damos una visión general de los stakeholders que intervienen en un proyecto suele tener una demanda muy elevada, cuando se trata de hablar de amueblamiento la demanda de asistencia es mucho más baja.

Es decir, no hay una conciencia de que sea algo de lo que merezca la pena hablar, ni formarse.

Si tú no tienes preocupación por el mobiliario de tu oficina, es un punto de partida desfavorable.

 

Es para tu caso particular.

Verás que hay montones de estudios de tendencias, que relacionan el espacio de trabajo con otros mil conceptos y estableces relaciones de causalidad (a veces, totalmente reales; otras veces, todo lo contrario) entre muchas cosas.

Pero la realidad es que cada caso es diferente, y a ti el caso que te interesa es el tuyo, que es el que debes tratar.

Si quieres que estudiemos tu caso contigo, y que desarrollemos contigo ese proyecto internamente, junto a ti, ponte en contacto con nosotros, y hablamos.

 

Quiero ponerme en contacto con EASAEDRO

 

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