Trabajar con BIM (Building Information Model)

Lo primero: qué es BIM.

BIM son las siglas de “Building Information Model“.

A pesar de que son siglas en inglés, no verás que se use un equivalente en español, simplemente BIM.

Una forma de ver las cosas.

Aunque técnicamente el mundo BIM está lleno de conceptos, te vamos a explicar la manera en que más fácilmente podrás asimilarlo, y es pensar en 2 componentes:

  1. El modelo, que es el centro de todo.
  2. Preguntas y miradas al modelo.

Aclaración: no es solo algo de software.

Debido a los orígenes del desarrollo BIM, que caminó de la mano de los programas informáticos, hay una cierta tendencia a identificar BIM con software: no es del todo correcto.

BIM es algo más que software, si bien se vale de éste para poder funcionar, como veremos.

El modelo.

Todo BIM se basa en un modelo, que es virtual, tridimensional, y que contiene toda la información: la visible y la no-visible.

Las miradas y preguntas.

En BIM, el modelo es el centro de todo, y la información con la que se trabaja procede de él.

Por ejemplo, una planta no es un plano que se dibuje, sino una mirada al edificio desde arriba: una mirada al modelo desde arriba. Todo está en el modelo.

La Base de Datos.

Así, entendemos que el modelo es una base de datos, gráficos y no-gráficos, a la cual se le hacen consultas (gráficas y no-gráficas) que se plasman en documentos.

Esos documentos no son documentos independientes, sino que son dinámicos, y vienen a semejar una mirada, una ventana por la que se mira algún aspecto del modelo.

Por tanto, si el modelo cambia, los documentos cambian.

Es algo similar a lo que ocurre en una hoja de cálculo: si realizas una operación entre dos celdas, al cambiar el contenido de alguna de las dos celdas, el resultado varía automáticamente, no es independiente. Esto es lo mismo.

El riesgo de incongruencias.

Si pensamos en términos de proyecto, uno de los riesgos que tenemos es el de las incoherencias entre documentos del mismo objeto.

Tradicionalmente, esto ha ocurrido porque los documentos se han trabajado independientemente. Con la metodología del modelo de información, esto ya no ocurre.

Pondremos un ejemplo.

Antes, se dibujaba un plano y se marcaba, por ejemplo, el pavimento de las salas.

Después, en otro documento, como pueda ser el listado de mediciones, se escribía el resultado de medir el dibujo. Así, podemos pensar en una vivienda en la que hay una sala de 12m2  de tarima, y una cocina de 18m2 con gres.

Pero los proyectos no son estáticos, sino que se desarrollan y van cambiando, van teniendo modificaciones, incorporan peticiones nuevas durante su configuración…

De ahí, que cuando el diseñador vuelve de una reunión con el cliente, que le ha pedido que la sala de 12m2 ya no sea de tarima, sino que sea también de gres, lo cambie en los planos de pavimentos… pero después tendrá que acordarse de que tiene que cambiarlo en el listado de mediciones porque, si no, habrá una incoherencia entre dos documentos del mismo proyecto: el plano y el listado.

Con la metodología que estamos hablando, con el modelo de información, esto ya no ocurre, porque ese listado de mediciones está vinculado al modelo, y lo que se cambia es la información del modelo, que es la base de datos.

Así, cuando la base de datos cambia, las consultas que hay vinculadas a la base de datos cambian su resultado automáticamente.

En el ejemplo, todos lo documentos vinculados al modelo que expresen información del pavimento, se actualizan al cambiar el modelo, porque la información no está en esos documentos, sino que son consultas abierta a la base de datos, miran al modelo.

Software.

Te habrás dado cuenta ya, de que todo esto se mueve en un entorno informatizado.

Conceptualmente, hablamos de una filosofía de trabajo, una metodología: pero no es viable sin software apropiado.

Los programas BIM tienen alcances variables, y eso influye en su coste y en su dificultad de organización.

Hemos puesto un ejemplo sencillo, ahora piensa en todos los vínculos que pueden hacerse a una base de datos… pueden ser muchos, y el software puede permitir más, o menos.

Hay programas de mediciones y presupuestos, que se pueden vincular a archivos CAD (dwg, dgn, dxf…), para automatizar mediciones. Esto es filosofía BIM, pero es solamente una pequeña parte, y la lectura de la información que haya en el archivo CAD dependerá de la potencia del software que se use para mediciones y presupuestos.

El software de filosofía BIM está pensado para unificar muchas cosas, y gestionar muchas cosas con un mismo programa informático.

En efecto, puede ser un programa gigantesco. Tanto, que los fabricantes han ido optando por vender sus programas divididos por módulos, para que el usuario pueda adquirir una parte del todo, si así lo quiere.

Hacer el modelo.

Bien, ya hemos entendido que el modelo es el centro de todo esto.

¿Quién hace el modelo?

Hacerlo, como tal, lo suele hacer alguien que esté capacitado en usar el software correspondiente.

Si pesamos en estudios de arquitectura o de ingeniería, es probable que sea el personal propio del estudio quien genere el modelo según se va desarrollando el proyecto.

Si pensamos en un usuario final, como pueda ser un Facility Manager de una empresa, es probable que el modelo no lo haga él, sino que lo haga un consultor del software adquirido: el Facility Manager deberá capacitarse para darle uso, a partir de un cierto momento.

¿Qué sabe el modelo?

El modelo es el centro, y es al que todos van a preguntar. Por tanto, cabe preguntarse qué sabe el modelo.

Pues el modelo sabe lo que le cuenten.

Esto es CLAVE.

El modelo no nace sabiendo, hay que enseñarle. Es decir, hay que introducirle datos.

¿Qué datos? Los datos que queramos que pueda responder, cuando le preguntemos por ellos.

Si no, el modelo no responderá.

Por ejemplo, si no introducimos la información de que la cocina de 18m2 tiene el pavimento de gres, cuando los diversos documentos le pregunten al modelo, no contestará (al menos, correctamente), porque no le hemos informado previamente.

¿Cómo se introducen los datos en el modelo?

El mayor factor en el fracaso de la implementación de modelos de trabajo con filosofia BIM es no considerar esto, ni en tiempo, ni en costes, ni en recursos.

Considéralo, es necesario.

Si tienes una sala con 4 sillas, puedes identificar el modelo, el fabricante, la fecha de compra, el precio al que se compró, el número de referencia del inventario, qué proveedores le afectan…

De esta manera, en el sistema, podemos ver un plano de la sala, pulsar sobre el dibujo de cada silla y preguntar información.

Pues si queremos disponer de esa información en el sistema, habrá que introducirla en el modelo: y eso lleva una parte informática, y otra parte que requiere de personas que vayan mirando la etiqueta de cada silla y apuntándola, personas que busquen las facturas de compra, etc.,

Ahora piensa que el número de elementos es bastante más alto que cuatro sillas de una sala, y hazte una idea del tiempo, trabajo y recursos que necesitarás para poner el modelo en marcha.

Si no lo consideras, no implementarás el sistema, y no le sacarás el rendimiento.

Mantenimiento del modelo.

Por supuesto, todo esto se va al traste si el modelo se queda obsoleto.

Si compras sillas nuevas, si pintas, si cambias los monitores… debes ir al modelo e informarle, pues si no, todos los documentos referenciados estarán erróneos.

Pre-construcción.

Una de las mayores utilidades que se le ha encontrado al método del modelo de edificio es la pre-construcción.

 

Construir un edificio es muy costoso, hace falta infraestructura y hace falta presupuesto disponible; y es, si se compara con otras actividades, un presupuesto muy alto.

Hace ya tiempo que muchos promotores y constructores se dieron cuenta de que les salía muy rentable gastarse dinero en un modelo BIM antes de empezar a construir.

¿Por qué?

Porque solventar problemas durante la fase de construcción, al igual que ocurre en tus proyectos internos, es mucho más caro, mucho más, que solventarlos en una fase previa.

De hecho, hay problemas que, una vez ya en fase de construcción, no se pueden arreglar. Igual que en tus proyectos internos.

Ejemplo:

En un proyecto pueden participar ingenieros de instalaciones e ingenieros de estructuras, y cada uno se ocupa de su parte, pueden ser incluso empresas diferentes.

Bien, la experiencia ha demostrado que ambos considerarán que el espacio adecuado para sus elementos es el mismo. Y no puede ser.

Cuando se introduce la información en el modelo, se detecta que el trazado de las instalaciones atraviesa elementos estructurales que no debe atravesar.

Antes, esto se detectaba con cierta frecuencia en obra, y había que decidir qué hacer, en un momento en que cualquier cosa implica mucho dinero.

Con este método del modelo de información del edificio, se detecta el problema en fase de proyecto, y se decide qué habrá que hacer, antes de empezar a hacerlo. Por tanto, cuando los instaladores lleguen a obra, no se encontrarán con que hay un pilar o una viga donde ellos tienen que poner un conducto, una tubería…

Como ves, es un método estupendo para estas cosas.

Facility Management.

El BIM está muy presente en el mundo de los gestores de inmuebles.

En las presentaciones de los programas de software, hay normalmente una gran afluencia de facility managers, y no solo de profesionales de la construcción y la arquitectura.

Como vimos antes, el modelo es muy útil para construir, pero también para la gestión de un inmueble, un espacio, un conjunto de espacios, un complejo de edificios…

Hay software BIM orientado a la construcción, y también hay software orientado al Facility Management.

Lo que se puede llegar a gestionar con algunos de estos programas es un volumen realmente grande. Cuando se ven en funcionamiento, en demostraciones, se aprecia la utilidad que tienen.

Cuando los FM se disponen a implementar estos sistemas, se encuentran con varias cuestiones:

El desembolso inicial.

No vamos a entrar demasiado en esto, porque al fin y al cabo será algo entre el suministrador del software y el cliente.

Pero sí que podemos comentarte que el coste de estos programas no suele ser algo despreciable. De hecho, tradicionalmente ha sido una barrera insalvable para muchas empresas interesadas.

Actualmente, los fabricantes buscan mecanismos comerciales para facilitar la adquisición de sus programas, dependerá de cómo establezcas la relación comercial con ellos, para que te resulte más o menos difícil el comprar el software.

Las sorpresas.

Siempre hay rumores, siempre se sabe de empresas que empezaron a implementar un programa de estos y acabaron dejándolo.

Siempre está esa duda de, ¿y si después de hacer que la empresa gaste todo este dinero en el programa, resulta que no vale? ¿Qué sorpresas habrá?

Unas líneas más arriba te hablamos de la mayor causa de fracaso de estos procesos: no considerar la parte no-informática del asunto, que para empezar, es la organización y obtención de datos que hay que suministrar al modelo informático.

Si esa información es mucha, o no está fácilmente disponible en la empresa, los recursos necesarios y el tiempo necesario para obtener y organizar esos datos (además del tiempo de introducción de los mismos en el modelo), pueden ser muy considerables.

Lo peor es cuando es una sorpresa: te hunde el proyecto.

Por eso, lo que debes hacer es considerarlo desde el principio.

La otra gran causa es el mantenimiento de la información actualizada en el sistema.

Después del esfuerzo, a veces titánico, de introducir toda la información necesaria dentro del modelo, el agotamiento hace que no se mantenga la tensión, y no se actualice puntualmente en el sistema.

Un modelo con información obsoleta no es fiable, no funciona, no se usa, se deja ahí… no sirve.

Igualmente, debes considerar desde el principio que, al igual que otras muchas áreas del Facility Management, esto no es algo puntual, sino que es una actividad sostenida en el tiempo.

Que no sea una sorpresa para ti.

¿Es para todos?

Una de las cuestiones a evaluar la conveniencia de entrar en BIM o no, EN TU CASO CONCRETO.

Ya has podido ver que se trata de dar un paso de cierto calado en tu actividad profesional, que tu empresa lo va a notar, para bien o para mal.

Si lo va a notar para bien, adelante.

Si lo va a notar para mal, no es poca cosa.

Por eso, te interesa invertir antes en que analicen tu caso concreto, para no incurrir en un gran gasto que pueda llevarte a un mal desenlace profesional.

La metodología, como filosofía, es frecuentemente ventajosa, y se entiende cuando ves en qué se fundamente (esperamos que, a estas alturas del artículo, lo tengas ya bastante comprendido).

Sin embargo, los recursos necesarios, tanto en dinero, como en tiempo, en personal… pueden ser tantos que no llegues a tener un retorno (sea económico o sea en servicio) de esa inversión, por motivos que se analizan, mejor antes que después.

Esperamos que el artículo te haya sido útil.
 

Leer más artículos

 

Share